La crisis energética afecta a la provincia

26 Junio 2007
La imprevisión suele ser una de las características de nuestra idiosincrasia y puede llevar a la sociedad a momentos de zozobra. La crisis energética ha vuelto a poner contra las cuerdas a todo el país. La escasez de gas y de energía eléctrica ya fue muy grave en abril de 2004, y que se llegaría a situaciones como esta viene anunciándose desde hace varios años. El Instituto Argentino de la Energía “General  Mosconi” las había anticipado en 1998/99, según señaló el vicepresidente de ese organismo en 2004. El modelo instrumentado en los años 90 comenzó a agotarse hacia fines de esa década. El directivo le dijo a nuestro diario, en esa oportunidad, que no se estaban realizando inversiones en nuevos gasoductos ni en otras líneas de transporte de electricidad de la red troncal de alta tensión, ni tampoco en centrales eléctricas.
   Otro elemento preocupante era la caída de las reservas de gas y el incremento de las autorizaciones de exportaciones, lo que, a su entender, resultaba una política imprudente: la Argentina no exportaba en un marco de reservas crecientes, sino decrecientes. A pesar de ello, el país adoptó, a principios de los 90 y con un esquema privatizador, un papel de exportador de gas y electricidad muy agresivo. Se construyeron gasoductos hacia Chile, hacia Uruguayana (Brasil) y hacia Uruguay. Pero ese modelo falló, porque no se construyó ninguno troncal para uso interno sólo algunos ramales sin importancia), y sólo se construyeron para exportar.
El año pasado, el ministro de Planificación de la Nación anunció que entre los sectores público y privado se iban a invertir, hasta 2010 $, 25.000 millones para ampliar la oferta de energía.
Ahora, como en 2004 y en los años sucesivos, y ante el incremento del consumo de gas y de electricidad a causa de las bajas temperaturas, ante la emergencia, el Gobierno nacional impuso restricciones para que los grandes usuarios y las industrias redujeran el consumo de electricidad, pero estas fueron cumplidas sólo en un 70 %, por lo que aparentemente se aplicarán nuevas limitaciones en el servicio y más sanciones. Esta situación afecta sobremanera a las industrias tucumanas, especialmente la azucarera.
Las medidas no impactarán en los 350.000 usuarios residenciales de Tucumán, a quienes no se aplica el sistema de castigos por mayor consumo, como sucede en otras jurisdicciones. Sin embargo, en esa franja de usuarios el crecimiento anual del consumo de luz prácticamente se triplicó respecto de los valores históricos, según la Empresa de Distribución de Electricidad de Tucumán (EDET). En las últimas semanas, el consumo domiciliario subió un 15 %, a causa del uso masivo de artefactos eléctricos empleados en el hogar para contrarrestar el frío.
El presidente de la Unión Industrial Argentina pidió al Gobierno nacional que hiciera un llamado al sector público y a toda la sociedad para que realizara también un ahorro energético. Hoy, una delegación de funcionarios y empresarios tucumanos se reunirá con el subsecretario de Combustibles de la Nación para plantearle la necesidad de que las industrias tucumanas dispongan de un mínimo de gas, ya que un nuevo recorte paralizaría por completo la actividad productiva. Ante esta realidad preocupante, sería auspicioso si en los hogares tucumanos se evitara el derroche de luz y de  gas.
Durante estos años, el Gobierno nacional ha tratado de minimizar la crisis energética y postergó la actualización de las tarifas. Por otro lado, el sector privado tampoco ha efectuado las inversiones necesarias. La producción de energía es clave en el desarrollo de una nación. Unicamente con planificación se podrá vencer la imprevisión.

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