25 Junio 2007 Seguir en 
Un recorte total de gas a la industria paralizaría la actividad productiva, en un hecho que, de producirse, no registraría precedentes en la historia de la provincia.En los últimos días hubo distintas expresiones del Gobierno nacional sobre el delicado balance energético del país, con la adjudicación de culpas y responsabilidades por doquier, pero sin ningún tipo de autocrítica ni de reconocimiento de que el sistema se encuentra en estado de crisis. En este escenario, Tucumán tiene mucho que perder.
La endeblez del sistema interconectado nacional quedó expuesta entre fines del mes pasado y lo que va del corriente, cuando la Secretaría de Energía inició una serie caótica de restricciones de los servicios de gas y electricidad a los grandes consumidores, para poder responder la demanda de los usuarios residenciales. Debido a las bajas temperaturas, el consumo de electricidad y gas de las casas de familia superó en un 20% en lo que va del año respecto del mismo período de 2006.
Como suele suceder cuando se siente desbordado por cualquier situación que lo incomoda, el presidente Néstor Kirchner fue el encargado de abrir el juego. El miércoles, en los actos centrales por el Día de la Bandera, el primer mandatario arremetió con dureza contra las transportadoras de gas. “En esos días ellos tenían gas suficiente y si tuvimos algún problema fue culpa del transporte; entonces el Estado va a actuar y ejercer el poder de policía como corresponde”, amenazó, para luego asegurar que el Estado nacional lleva adelante las inversiones necesarias como para que todo funcione con normalidad. Si en un primer momento Kirchner pensó que alguien podía creer esta versión de los hechos, a las pocas horas debe haber reflexionado, porque morigeró su discurso. Dispuso un control en los servicios de transporte y distribución de gas que, en caso de que sean comprobadas falencias de inversión, motivarán la aplicación de multas y hasta anulaciones de concesiones.
Sin embargo, ni Kirchner ni el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se atreven a asumir la crisis energética. “Después de cuatro años, el Gobierno debe reconocer que hay una crisis y sentarse a la mesa civilizadamente con todos los sectores para ver cómo se sale adelante en el cortísimo plazo, porque se presenta un invierno muy duro y eso lo obliga a esta política bastante antipática de cortes”, dijo el profesor e investigador de Política Energética y de Política Exterior de la Universidad del Salvador, Gustavo Lahoud. Por su parte, el consultor Jaime Abut opinó que la Argentina no generó a tiempo inversiones que incrementaran la oferta energética, al tiempo que se estimuló la demanda energética con precios artificialmente bajos. “Los problemas están a la vista”, precisó Abut.
Con el frío más intenso del año encima, según los pronosticadores, desde algunos sectores empresarios ya comenzaron a reclamar que se apliquen aumentos de tarifas para desalentar el consumo, una medida que parece poco probable en un año electoral. Pero no sería raro que retornen las presiones para una suba de tarifas de la energía, teniendo en cuenta que la Argentina le está pagando a Bolivia casi tres veces el gas que lo que se abona en el mercado local.
En Tucumán, un nuevo recorte de gas a las industrias (incluidas las que pagan transporte de gas en firme) paralizaría completamente la actividad productiva, en un hecho que, de producirse, no tendría precedentes en la historia de la provincia. Las pérdidas para el sector privado y para la economía en general serían incalculables, y todo porque existe una verdadera federalización del tema energético, casi inversamente proporcional al nivel de desarrollo que hay entre las regiones del país. Así como ocurre con el azúcar, por ejemplo, ya que Tucumán subsidia con precios bajos el consumo de todos los argentinos, con el gas la Argentina es federal, pero tiene fuertes razgos unitarios, con gran centralismo en Buenos Aires, en lo que a distribuición de la riqueza se refiere, según se desprende de los indicadores sociales y económicos.
En un marco de una crisis energética que no es asumida por el Gobierno, la gran apuesta de Tucumán pasa por lograr mañana que la Secretaría de Energía de la Nación garantice un suministro mínimo para las industrias locales, para que el daño no sea tan grave. En esta gestión le pondrá el pecho a las balas el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, aunque este podría tener el camino allanado por el gobernador José Alperovich, quien seguramente ya habrá transmitido esta inquietud crucial a su amigo el presidente Kirchner.
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