24 Junio 2007 Seguir en 
Una vieja casona que perteneció a Juan B. Terán, enclavada en Villa Nougés, quedó completamente destruida por la acción de las llamas. Afortunadamente no hubo víctimas, pero los vecinos quedaron conmovidos por lo sucedido.
La casa, conocida como "Vila Lolette" funcionaba actualmente como hostería, aunque cuando ocurrió el siniestro no había nadie en el interior. Según las primeras versiones, una chispa de la chimena que fue encendida un rato antes, habría saltado y cayó sobre una cortina, que rápidamente se prendió fuego. El viento hizo el resto.
Los caseros sólo pudieron sacar algunos inmuebles, antes de que las llamas deborarán rápidamente las instalaciones.
Máximo García Hamilton, miembro del directorio de la sociedad a la que pertenece la casa, explicó que todo el primer piso, en el que había tres habitaciones, era de madera. "Los techos y el piso, además de los muebles, ardieron rápidamente", explicó.
La parte inferior, en la que había cuatro habitaciones, además de dependencias de servicio, también sufrió los efectos del fuego. El casero aseguró que, por más que recibió ayuda de algunos vecinos, nada pudo hacer para sofocar las llamas.
Cuando llegaron los bomberos lucharon contra los focos ígneos que aún se mantenían vivos. Según las primeras evaluaciones, la antigua casona de dos pisos, con siete habitaciones, quedó totalmente destruido y las pérdidas serían totales. LA GACETA (C)
La casa, conocida como "Vila Lolette" funcionaba actualmente como hostería, aunque cuando ocurrió el siniestro no había nadie en el interior. Según las primeras versiones, una chispa de la chimena que fue encendida un rato antes, habría saltado y cayó sobre una cortina, que rápidamente se prendió fuego. El viento hizo el resto.
Los caseros sólo pudieron sacar algunos inmuebles, antes de que las llamas deborarán rápidamente las instalaciones.
Máximo García Hamilton, miembro del directorio de la sociedad a la que pertenece la casa, explicó que todo el primer piso, en el que había tres habitaciones, era de madera. "Los techos y el piso, además de los muebles, ardieron rápidamente", explicó.
La parte inferior, en la que había cuatro habitaciones, además de dependencias de servicio, también sufrió los efectos del fuego. El casero aseguró que, por más que recibió ayuda de algunos vecinos, nada pudo hacer para sofocar las llamas.
Cuando llegaron los bomberos lucharon contra los focos ígneos que aún se mantenían vivos. Según las primeras evaluaciones, la antigua casona de dos pisos, con siete habitaciones, quedó totalmente destruido y las pérdidas serían totales. LA GACETA (C)







