Sensaciones opuestas
La anunciada visita de Kirchner para el 9 de julio generó inquietud. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
24 Junio 2007 Seguir en 
El ajedrez electoral se federalizará más en agosto y setiembre. Tras los ballottages de hoy en Tierra del Fuego y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, advendrá una pausa en las consultas al ciudadano que se prolongará todo julio. No habrá, sin embargo, respiro en el ajetreo en las acciones proselitistas. El pulso de la dirigencia se acelera y se barajan cifras de oficialistas y opositores en cada provincia, al tiempo que acrecen las especulaciones de gabinete. La situación de superioridad que gestó laboriosamente el Presidente desde mayo de 2003 se sintió a lo largo y a lo ancho del país. Los caciques distritales sufrieron en carne propia la dependencia financiera, pero resistieron la creación de estructuras kirchneristas en sus jurisdicciones: se aferraron a la tradicional estructura del PJ. El sociólogo Marcos Novaro, un implacable analista del poder menemista junto con Vicente Palermo, advirtió que en 1995 las elecciones de gobernador en muchas provincias oficialistas se programaron buscando la convergencia de intereses locales y nacionales. Carlos Menem capitalizó, así, por adelantado, éxitos electorales alejados de los comicios presidenciales. Olfato y muñeca del riojano en su apogeo."Hay hoy, en cambio, una tendencia entre los gobernadores peronistas a despegarse de las elecciones nacionales, en parte porque no quieren deben deberle nada al Presidente, en parte porque temen que las intervenciones de este no sean precisamente en su ayuda", escribió Novaro, en la última entrega del semanario El Economista. ¿Esta apreciación es válida para Tucumán? Por lo pronto, la anunciada visita de Néstor Kirchner para el 9 de julio, ya le creó una complicación adicional a José Alperovich. El gobernador veía discurrir la campaña electoral con tranquilidad y sin sobresaltos mayúsculos. Pero la confirmación del regreso del jefe de Estado sembró intranquilidad en las filas del oficialismo. Acaso le esté dando la razón a Novaro en su fuero íntimo, porque la sola insinuación de la venida del gobernante santacruceño potenció inesperadamente a los sectores sociales díscolos. La insatisfacción de los jubilados ante la abstención gubernamental de poner en práctica el 82% móvil se venía incubando desde hace varias semanas, pero alcanzó el martes pasado un pico de virulencia que sorprendió a la Casa de Gobierno .
Factores de conflicto
El gremialismo refractario al pacto sindical tejido por el ministro político Edmundo Jiménez le pasó factura al alperovichismo. La dirigencia cegetista enfrentada con el secretario de Trabajo, Roberto Jiménez, con el dirigente citrícola Jesús Pellasio, a la cabeza, se exhibió entre los contestatarios. Entre ambos jefes del mundo laboral, las divergencias se acentuaron luego de la derrota del jurismo en las elecciones internas peronistas, el 1 de abril. Surgieron, así, dos centrales obreras -una cercana a Alperovich-.
Pellasio es un enconado adversario de la Casa de Gobierno, que también protestó en la plaza Independencia días antes de los comicios de diputados nacionales celebrados en octubre de 2005.
La intransigencia ideológica del sindicalismo clasista y el descontento salarial de los municipales del interior -algunos de sus referentes están influidos por la primera- detonaron el miércoles con violencia. En suma, la confluencia de los excluidos del sistema de acuerdos con la Casa de Gobierno, se constituyó en un agente desestabilizador del clima de armonía que necesita preservar el oficialismo hasta el 26 de agosto. La oposición política no se cruzó de brazos y trató de obtener réditos del problema que envolvió al alperovichismo.
Proyecciones triunfalistas
Las dificultades que se presienten para julio no han enfriado el ánimo del equipo alperovichista. Se imaginan que disputan una carrera sin obstáculos cuyo punto de partida data del 29 de junio de 2003. En esa ocasión, Alperovich consiguió 271.000 votos; este caudal creció a 382.000 sufragios en la elección de diputados nacionales del 23 de octubre de 2005, con Beatriz Rojkés de Alperovich, como primera postulante. El piso electoral subió con los comicios de convencionales constituyentes el 19 de febrero de 2006, oportunidad en que el oficialismo obtuvo 382.000 votos. Estos precedentes hacen crecer el entusiasmo del entorno gubernamental, algunos de cuyos integrantes prevén sumar 500.000 votos sobre una concurrencia de 650.000 ciudadanos a las urnas. Otros son más prudentes y se contentan con la cifra de 350.000. Para que Alperovich pueda decir que es el gobernador más votado en el noroeste, en representación del PJ, se activará una descomunal presión sobre la sociedad, de la que el sistema de acoples sólo será una pieza.
Subyace, cuando menos, una larvada rivalidad con el salteño Juan Carlos Romero. La hipotética inserción en un binomio presidencial para 2011 es otra parte de las especulaciones en danza. El esfuerzo integrado de juristas y alperovichistas en las listas del oficialismo apunta a solidificar el proyecto continuista.
Enfrente se erige el tinglado opositor, donde coexisten propuestas diversas. El voto en blanco es una opción que no disgusta a quienes no se identifican con las ofertas conocidas -por razones política o por convicciones ideológicas emparentadas con el sindicalismo clasista-. Se intensificarán las acciones para encauzar una porción del descontento en esa dirección.
La embestida moralista del oficialismo en contra de las dobles postulaciones está teñida de oportunismo. Pretende explotar el hastío cívico con los cuadros partidarios, cuando en realidad el gobernador promulgó la ley que habilita ese dispositivo. Podía haber opuesto el veto, pero no lo hizo.
El debate se sitúa, por lo tanto, en la esfera política, en donde cada organización evalúa si usa o no de la herramienta reglada jurídicamente. Así, por ejemplo, el frente de Ciudadanos Independientes y Tres Banderas formalizó la propuesta de Luis Iriarte-Rodolfo Burgos, reservando a los jefes partidarios Alejandro Sangenis y Rodolfo Danesi para bancas legislativas. "Alperovich no habló de inmoralidad cuando se negó a promulgar la ley que prohíbe repartir bolsones con fines electoralistas", disparó Iriarte.
El radicalismo está partido en tres vertientes, una de las cuales ató su destino a Kirchner y a Alperovich. Esta es la coalición del Frente de Participación Cívica para la Victoria, uno de cuyas figuras máximas -el intendente Osvaldo Morelli- afronta el asedio del peronista Néstor Varela en Concepción. Mario Marigliano -postulante oficial de la sigla radical- aún no se puso en movimiento con la energía que esperan sus seguidores. Roberto Palina-segundo en la fórmula de Esteban Jerez- juega para captar la mayor cantidad de radicales para ese sector.
La línea lopezmurphysta está segura de que la victoria de Mauricio Macri cooperará para el crecimiento de Pro en Tucumán. Pablo Walter y Ernesto Padilla ven que más allá del número de legisladores que consigan en agosto, se abre un cauce para las ideas de cambio. El kirchnerismo es la antípoda.







