Salvarse la vida, salvar la vida de los otros
En una sociedad en la que la política partidaria y el Estado generan desconfianza, surgen voces y acciones dirigidas a reconstruir relaciones. Por Nora Lía Jabif - Redacción LA GACETA.
23 Junio 2007 Seguir en 
La resiliencia -un concepto que está de moda, cuya naturaleza, sin embargo, no es nueva- es la fortaleza para convertir la adversidad en horizonte de futuro. Es lo que han hecho, entre otros, los integrantes de la familia Marchese, que tras la muerte de dos de sus integrantes en un choque de automóviles, en la avenida Presidente Perón de Yerba Buena, se sumaron a un Foro Cívico y fundaron una ONG para trabajar la problemática vial, a la que bautizaron "Salvate la vida".En la edición de ayer de LA GACETA, una de las integrantes de "Salvate la vida", Florencia Marchese, dio una lección de resciliencia social, que también podría ser traducida como "civismo". "Lo que uno siente es que no puede perder más que lo que ha perdido. Que perder más ya sería... invivible. Entonces, lo nuestro fue una pulsión egoísta: se trataba no sólo de una preocupación social sino de cuidar lo que nos queda. Esa fue la primera pulsión que nos dijo: hagamos algo". Un saludable "Antileviatán" (en el Leviatán, de Hobbes, el egoísmo lleva a los hombres a la confrontación y a la guerra) en la fracturada sociedad tucumana.
Un día antes, en Tucumán, el economista Alfonso Prat Gay había tocado la misma cuerda. "Somos una generación que recibió el mensaje dañino del ?no te metás? ", dijo Prat Gay, y reivindicó la necesidad de involucrarse en lo político.
Lo enriquecedor de esos dos mensajes es que tanto Prat Gay como Marchese remarcan que no hay sociedad posible sin la intervención del Estado. Y cada uno desde su trinchera, le acercan a la descreída sociedad tucumana algunas herramientas que permiten reconciliarse con la política por medio de un abordaje nuevo, despojado de su tradicional carga peyorativa. Otro elemento común en ambos discursos es que tanto Prat Gay como la gente de la ONG de Yerba Buena están invitando a los ciudadanos a sumarse a propuestas asociativistas.
Prat Gay, que fue presidente del Banco Central después de la crisis de 2001, y que defiende la etapa inicial del Plan Jefes y Jefas de Hogar, está trabajando ahora desde el llamado "tercer sector" en microfinanzas, una herramienta de economía social que en el mundo fue popularizada por Yunus, por la cual aquellos que menos tienen pueden acceder a un crédito.
En Tucumán hay en marcha algunas experiencias de "bancos de buena fe", y el propio Estado provincial se ha adherido a la Ley nacional de Microcrédito, por la cual se habilitaron $100 millones para todo el país, a una tasa de interés del 6 % anual. A Tucumán le tocan $ 7 millones (el préstamo máximo por proyecto es de $10.000) suma que, por cierto, no alcanzará a satisfacer a todos los que están inmersos en la vastísima economía informal. Sin embargo, esos diseños, vengan del Estado o del Tercer Sector, son todo un desafío, en una sociedad en la que cuesta asociarse porque se ha perdido la confianza en el otro.
Es el mismo desafío que encaran los integrantes de muchas ONGs, cuando instan a la participación ciudadana y al control de la cosa pública, para recuperar la confianza en las acciones del Estado.
Volviendo a las palabras de Florencia: "Hay muchas ONG que trabajan para cambiar las cosas, pero lo hacen desde la vereda de enfrente. Y la implementación de los cambios, las sanciones sobre quienes no cumplen las leyes, siempre van a estar a cargo de las estructuras del Estado. Si no te involucrás, y no tratás de influir sobre la estructura del Estado, te quedás en la queja, en el reclamo".







