Tanto Murillo como Bulacio estuvieron detenidos, y si bien recuperaron su libertad, siguen imputados . Se los acusa de haber cometido los delitos de falsificación de instrumento público, y usurpación de títulos y honores. Racedo decidió que ambos fueran sometidos al careo a raíz de declaraciones de Murillo. Este, la semana pasada, aceptó haber comprado el título, y afirmó que él conocía a Bulacio de los pasillos de Tribunales y que circunstancialmente había conversado con ella. Pero además, sostuvo que en una ocasión la vio compartiendo la mesa de un café con un hombre que, según los investigadores, es uno de los principales responsables de la organización que investiga la Justicia.
Cuando ambos acusados estuvieron frente a frente, y en presencia del juez, del secretario Rodolfo Argüello y de sus defensores, Murillo repitió su versión y agregó un dato: afirmó que Bulacio está casada y tiene mellizos.
Todo fue desmentido categóricamente por la mujer. Bulacio afirmó que no conocía a Murillo, ni de Tribunales ni de ninguna otra parte. En contraposición, aceptó que conoce a Roberto Molina (quien había sido nombrado por Murillo como una de las personas que, a su entender debían ser investigadas), "al igual que todos los estudiantes de la Facultad de Derecho", según dijo su abogado, Jorge Lobo Aragón. Bulacio (quien sostiene que es abogada, ya que -dijo- cursó y rindió todas las materias) aseguró que Molina se pasea siempre por la Facultad, pero que jamás tuvo trato con él.
El juez Racedo había ordenado el jueves que se allanara una casa ubicada en calle Güemes al 800, para que Gendarmería Nacional intentara detener a Molina, pero los investigadores constataron que el sospechoso ya no vive allí. También se ordenó que comenzaran a realizarse averiguaciones sobre otro empleado de la facultad, cuyo nombre no trascendió. En este caso, se sospecha que participó tanto en el caso de los títulos falsos como en el de la compraventa de notas de estudiantes de Derecho. El sospechoso puede llegar a ser detenido en breve.
Por su parte, ayer, José Luis Vázquez, decano de la Facultad, aseguró que tanto la facultad como la UNT están brindando a la Justicia todos los elementos que tienen a su alcance para que la situación se clarifique. "Los registros que tenemos -y de los que hemos informado con documentos- indican que esta señorita fue alumna de la Facultad de Derecho; la última reinscripción registrada es de 2004, y nuestros archivos informáticos dan cuenta de dos materias aprobadas. No se la registra como egresada", afirmó en relación con Bulacio y dijo que desconoce cómo esta obtuvo una libreta universitaria. En ese sentido, señaló que cientos de estudiantes se inscriben, cursan unos meses y nunca van a retirarlas. Agregó, además, que esta investigación -en referencia a la de los supuestos títulos truchos- no se vincula con la de los más de 60 casos de estudiantes en cuyas notas se constataron irregularidades. "No descarto, sin embargo, que eventualmente puedan surgir elementos que las conecten. Eso se está investigando en el área administrativa de la facultad -añadió-. Y la parte judicial tendrá que investigar si alguno de estos hechos configura, eventualmente, una situación que merezca un reproche penal o no, y en ese caso, quiénes son los responsables". "En el caso de Murillo (el otro imputado en la causa por la falsificación de títulos), la información que tenemos es que no está registrado como alumno", finalizó Vázquez.
"Un cliente denunció que ella no era abogada"
"No tengo miedo de enfrentarme a la Justicia para aclarar todo. Myriam Bulacio no es abogada", aseguró Néstor Cáceres, el empleado de un estudio jurídico que inició la denuncia en contra de la supuesta profesional trucha. Cáceres, que colabora con el abogado Franco Carrizo, respondió las preguntas de LA GACETA cuando hacía trámites para el estudio en Tribunales.
- ¿Cuándo sospecharon que Bulacio no era abogada?
- Cuando una cliente la denunció. Inmediatamente comencé a realizar las averiguaciones del caso en la Facultad de Derecho y en el Colegio de Abogados.
- ¿Qué pasó después?
- Las autoridades de ambas entidades hicieron sus propias investigaciones, y decidimos realizar la denuncia el 5 de junio.
- ¿Cómo se dieron cuenta de que el diploma era falso?
- Una de las pruebas importantes es que todos los diplomas fueron legalizados con tinta roja, mientras que en el de ella, la tinta utilizada era negra.
- ¿Qué trabajo desarrollaba la acusada?
- Estaba participando en cinco juicios de desalojo, tenía unos siete clientes en temas previsionales y contaba con un poder para un litigio por un accidente de tránsito.
- ¿Es cierto que mantenían con ella una deuda salarial?
- No. A ella en el estudio sólo se le prestó un espacio físico para que desempeñara sus funciones. Y eso se debió a una relación de amistad que nació entre ella y Carrizo. Nunca fue una empleada con relación de dependencia. Esto también podemos probarlo.
- ¿Alguna vez notaron fallas en su trabajo?
- Como ella tenía sus propios clientes, nunca le prestamos mucha atención. Después se sumó al estudio un joven universitario que comenzó a descubrir errores elementales. Ahí empezó todo. Sus clientes, seguramente, van a demandarla.







