Les prohíben beber alcohol por haber golpeado a un sereno

Para no ir a prisión, tres condenados deben cumplir duras medidas judiciales. También deberán pagar $ 20.000 a la víctima.

21 Junio 2007
No irán presos, pero tendrán que cumplir con exigentes medidas si no quieren terminar en el penal de Villa Urquiza. Dos miembros de la familia Ale y un custodio fueron condenados a tres años de prisión en suspenso por un incidente registrado hace más de 10 años. También deberán pagar $ 20.000 a la víctima.
El hecho ocurrió el 1 de junio de 1997 en el Sindicato de Papeleros, ubicado en Matienzo al 200. Luis Maina, que era sereno del local, dijo haber sido agredido por los hermanos menores de Angel y de Rubén Ale, y por otras tres personas. Estas lo habían acusado de haberle hecho insinuaciones a una nena de 10 años, pero Maina sostuvo que Ricardo y David Ale Huidobro, José Eduardo "PC" Rivas; Daniel Alberto González y Francisco Alberto Soria lo habían golpeado porque él les había advertido que ya tenía que cerrar el local, debido a que eran las 9 de la mañana.
Luego de la gresca, los acusados llevaron a Maina en el baúl de un auto hasta la seccional 8a, adonde llegaron diciendo que eran "justicieros", según figura en el expediente. En la comisaría, los cinco se enfrentaron con los policías, a consecuencia de lo cual resultó lesionado el agente Juan Luis Salguero. Con refuerzos de Infantería, los agresores fueron reducidos, y se encontró un revólver, balas y un sobre con cocaína dentro del auto.
Los imputados sólo fueron condenados por privación ilegítima de la libertad, ya que el delito de lesiones, del que también estaban acusados, prescribió. Después de varias audiencias, en sus alegatos, Javier Elías Arce, representante de la víctima, y el fiscal de cámara Juan Santos Suárez solicitaron que fueran condenados a seis años de prisión.
Miguel Luderman, Víctor y Ricardo Taleb y Norma Susana Bulacio, defensores de los hermanos Ale Huidobro y de Rivas, solicitaron que fueran absueltos. González y Soria, por su parte, no se presentaron a juicio, de modo que fueron declarados en rebeldía y se le pidió a la Policía que se los capture para afrontar este proceso. El tribunal, integrado por los jueces Julio Espíndola Aráoz, Carlos Norry y Pedro Roldán Vázquez, después de varias horas de debate, decidió condenarlos a tres años de prisión de ejecución condicional. Pero además dictaron una serie de medidas que deberán cumplir: además de tener totalmente prohibido involucrarse en hechos de violencia, los condenados deberán hacer un tratamiento de rehabilitación de su adicción y participar de talleres contra la violencia. También tendrán que presentarse ante el Patronato de Condenados y Liberados cada 15 días. Asimismo, el tribunal les informó a los condenados que tienen prohibido consumir bebidas alcohólicas y concurrir a fiestas o bailes. Si llegan a no cumplir cualquiera de estas medidas serán enviados al penal de Villa Urquiza.
Los jueces también les aplicaron una sanción económica. Además de hacerse cargo de las costas de las acciones penales y civiles, tendrán que pagarle $ 20.000 a Maina por los daños físicos que le provocaron.

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