Vera volvió a despistar a sus perseguidores
Testigos aseguraron que vieron al prófugo a pie y con mochila, por un camino vecinal al este de la ruta 38, en una zona de espeso monte. La Policía encontró rastros de una fogata. Hasta ayer se creía que el hombre estaba al norte de Los Pizarro, cerca de la casa donde mató a su esposa y a sus hijos.
21 Junio 2007 Seguir en 
CONCEPCION.- El desconcierto se apoderó ayer de los policías que están tras los pasos del triple homicida Jorge Orlando Vera.
Sucede que nuevas pistas los condujeron ahora al este de la ruta nacional 38. Varios pobladores aseguraron haberlo visto a pie y cargando una mochila, recorriendo un camino vecinal que se abre entre los espesos montes de los parajes Tala Grande y El Porvenir. Hasta ayer, las pesquisas se habían concentrado en las zonas oeste y norte de Los Pizarro. Incluso, según algunos informes de lugareños, el martes a la tarde se logró establecer que el prófugo estuvo en una finca de limón de Huasa Pampa, al noroeste del lugar donde se cometió el crimen. Un vecino de esa zona confesó que, el domingo, Vera irrumpió en su domicilio y le exigió alimentos. Después de ingerir un plato de comida, el homicida retornó al monte, dijo el lugareño.
Con estos datos, unos 150 efectivos de la División Canes de la capital, de la Patrulla Rural, de la Brigada de Investigaciones y de Infantería de la Regional Sur (URS), salieron ayer casi con la certeza de que Vera finalmente iba a ser capturado. Pero el homicida cambió de escenario.
Se cree que, durante la noche, cruzó la ruta 38 y se introdujo en los montes de Tala Grande y El Porvenir. "En ese sector se encontraron algunos rastros que habría dejado el prófugo. Se descubrieron restos de una fogata e indicios de que había hecho mate cocido", dijo el comisario Antonio Quinteros, jefe de la Brigada de Investigaciones de la Regional Sur. "Nos llamó la atención que algunos vecinos aseguren que Vera anda con una mochila. Es la primera vez que se lo ve así, si la identificación fue correcta", añadió. De todos modos, la Policía confía en los datos que brindaron los lugareños, puesto que la mayoría conoce al triple homicida. Es que, hace largo tiempo, Vera solía recorrer la zona vendiendo leche.
El comisario Quinteros reconoció que el prófugo tiene una gran habilidad para escurrirse entre la vegetación del lugar.
El hombre, que el miércoles de la semana pasada mató a su esposa, Olga Zamudio, y a dos de sus hijos, Gustavo Antonio y Jorge Luis, es un gran conocedor del monte que rodea Los Pizarro. Según testimonios de sus parientes, durante su infancia y su juventud solía internarse en la espesura para juntar leña y para cazar. "Al estar en su terreno, y además armado, su peligrosidad es mucho mayor", advirtió otro alto oficial de la Policía.
Por eso, en Los Pizarro, una pequeña localidad ubicada a seis kilómetros al oeste de La Cocha, los vecinos esperan ansiosos que el triple homicida sea capturado lo antes posible.
Sucede que nuevas pistas los condujeron ahora al este de la ruta nacional 38. Varios pobladores aseguraron haberlo visto a pie y cargando una mochila, recorriendo un camino vecinal que se abre entre los espesos montes de los parajes Tala Grande y El Porvenir. Hasta ayer, las pesquisas se habían concentrado en las zonas oeste y norte de Los Pizarro. Incluso, según algunos informes de lugareños, el martes a la tarde se logró establecer que el prófugo estuvo en una finca de limón de Huasa Pampa, al noroeste del lugar donde se cometió el crimen. Un vecino de esa zona confesó que, el domingo, Vera irrumpió en su domicilio y le exigió alimentos. Después de ingerir un plato de comida, el homicida retornó al monte, dijo el lugareño.
Con estos datos, unos 150 efectivos de la División Canes de la capital, de la Patrulla Rural, de la Brigada de Investigaciones y de Infantería de la Regional Sur (URS), salieron ayer casi con la certeza de que Vera finalmente iba a ser capturado. Pero el homicida cambió de escenario.
Se cree que, durante la noche, cruzó la ruta 38 y se introdujo en los montes de Tala Grande y El Porvenir. "En ese sector se encontraron algunos rastros que habría dejado el prófugo. Se descubrieron restos de una fogata e indicios de que había hecho mate cocido", dijo el comisario Antonio Quinteros, jefe de la Brigada de Investigaciones de la Regional Sur. "Nos llamó la atención que algunos vecinos aseguren que Vera anda con una mochila. Es la primera vez que se lo ve así, si la identificación fue correcta", añadió. De todos modos, la Policía confía en los datos que brindaron los lugareños, puesto que la mayoría conoce al triple homicida. Es que, hace largo tiempo, Vera solía recorrer la zona vendiendo leche.
El comisario Quinteros reconoció que el prófugo tiene una gran habilidad para escurrirse entre la vegetación del lugar.
El hombre, que el miércoles de la semana pasada mató a su esposa, Olga Zamudio, y a dos de sus hijos, Gustavo Antonio y Jorge Luis, es un gran conocedor del monte que rodea Los Pizarro. Según testimonios de sus parientes, durante su infancia y su juventud solía internarse en la espesura para juntar leña y para cazar. "Al estar en su terreno, y además armado, su peligrosidad es mucho mayor", advirtió otro alto oficial de la Policía.
Por eso, en Los Pizarro, una pequeña localidad ubicada a seis kilómetros al oeste de La Cocha, los vecinos esperan ansiosos que el triple homicida sea capturado lo antes posible.







