17 Junio 2007 Seguir en 
CONCEPCION.- El miedo y la impaciencia desvelan a los vecinos de Los Pizarro, al oeste de La Cocha. A cuatro días del triple homicidio que conmocionó al lugar, la gente salió ayer a las calles a exigir a la Policía mayor seguridad y la rápida captura de Jorge Orlando Vera, autor del sangriento hecho. Pero los investigadores, que lo buscan intensamente, no descartan que se haya fugado a otra provincia o que se haya suicidado.
Alrededor de las 14, unos 200 habitantes del pueblo se reunieron frente a la comisaría para pedir más seguridad. Los manifestantes aseguraron que la Policía los deja desprotegidos todas las noches. Aterrorizados, amenazaron con salir ellos mismos a buscar a Vera, si no es detenido en las próximas horas.
El criminal, condenado en 2001 a 9 años de prisión por la violación de sus hijas, el miércoles a la noche asesinó a su esposa, Olga Zamudio, y a sus hijos Gustavo Antonio y Jorge Luis. Vera había salido del penal de Concepción el sábado, beneficiado por una licencia excepcional de 48 horas, y debía retornar el lunes. Pero no regresó. Tras cometer el crimen, escapó hacia las sierras de la zona y desapareció.
Expuestos
"El asesino sigue suelto y nosotros permanecemos sin la seguridad adecuada. La Policía custodia a las familias hasta cerca de las 19 y luego desaparece. Quedamos expuestos a un tipo muy peligroso, que amenazó a varias personas", dijo Elena Amenta. Vera no sólo había jurado que se vengaría de sus parientes, por haber declarado en su contra en el juicio, sino también de varios vecinos, e incluso de docentes de la escuela a la que concurrían las niñas violadas.
"Fuimos a a la comisaría a pedir más efectivos y nos dijeron que la mayoría anda buscando al asesino. Si las cosas están así, tienen que mandar refuerzos de otros lugares. Algunas familias tuvieron que abandonar este lugar para ir a otro más seguro", contó Luís Villafañe. Los manifestantes advirtieron que, si el asesino continúa sin ser capturado, es probable que el martes no manden sus hijos a la escuela.
Busqueda intensa
El jefe de la comisaría de La Cocha, Emilio Villafañe, encabezó ayer un amplio operativo de rastrillaje por el río San Ignacio y por caminos vecinales. En la tarea interviene personal de la Brigada de Investigaciones y de Infantería de la Regional Sur.
"Se está trabajando sin descanso para atraparlo cuanto antes. Hay refuerzos de varias dependencias de la provincia. La labor que estamos realizando es minuciosa y por eso confiamos en que vamos a tener resultados en poco tiempo", dijo Villafañe.
El miércoles, en el barrio Murga, una mujer murió y su marido, un cabo de Policía, está acusado de haberla matado a golpes. La noche anterior, un violador que estaba condenado asesinó a su esposa y a dos de sus hijos. Esto indignó a la profesional
- ¿Por qué está tan irritada?
- Lo que ocurrió en La Cocha es imperdonable. El hombre que ya había amenazado a su familia, consigue de la Justicia un permiso para salir y nadie lo controla. Faltaba que anunciara el día que mataría a su familia.
- Es demasiado dura...
- Me gustaría saber bajo qué condiciones le dieron el permiso y qué recaudos tomaron. También sería muy importante saber qué hicieron para atraparlo. Si él se escapó el lunes, ¿cómo puede ser que 48 horas después ataque a las mismas personas que lo denunciaron?
- ¿Y en el otro caso?
- El caso de Barrio Murga es muy similar. La víctima hizo la denuncia correspondiente y nadie hizo nada. Son casos que impactan, por los desenlaces que tienen. Y, lo que es más grave aún, estos desenlaces se podrían haber evitado.
- ¿Tan segura está?
- En el hecho que se registró en nuestra ciudad, la misma Policía sabía que la mujer era víctima de malos tratos. Pero nadie la escuchó. En este tipo de problemas todos somos responsables, porque las víctimas piden a gritos ayuda y muy pocos se la dan.
- ¿Por qué?
- Por cómo se analizan las cosas. Es incorrecto pensar que se trata de un crimen pasional; es otra mujer víctima de la violencia familiar. Aquí todos somos responsables. La Policía, la Justicia y la sociedad.
Alrededor de las 14, unos 200 habitantes del pueblo se reunieron frente a la comisaría para pedir más seguridad. Los manifestantes aseguraron que la Policía los deja desprotegidos todas las noches. Aterrorizados, amenazaron con salir ellos mismos a buscar a Vera, si no es detenido en las próximas horas.
El criminal, condenado en 2001 a 9 años de prisión por la violación de sus hijas, el miércoles a la noche asesinó a su esposa, Olga Zamudio, y a sus hijos Gustavo Antonio y Jorge Luis. Vera había salido del penal de Concepción el sábado, beneficiado por una licencia excepcional de 48 horas, y debía retornar el lunes. Pero no regresó. Tras cometer el crimen, escapó hacia las sierras de la zona y desapareció.
Expuestos
"El asesino sigue suelto y nosotros permanecemos sin la seguridad adecuada. La Policía custodia a las familias hasta cerca de las 19 y luego desaparece. Quedamos expuestos a un tipo muy peligroso, que amenazó a varias personas", dijo Elena Amenta. Vera no sólo había jurado que se vengaría de sus parientes, por haber declarado en su contra en el juicio, sino también de varios vecinos, e incluso de docentes de la escuela a la que concurrían las niñas violadas.
"Fuimos a a la comisaría a pedir más efectivos y nos dijeron que la mayoría anda buscando al asesino. Si las cosas están así, tienen que mandar refuerzos de otros lugares. Algunas familias tuvieron que abandonar este lugar para ir a otro más seguro", contó Luís Villafañe. Los manifestantes advirtieron que, si el asesino continúa sin ser capturado, es probable que el martes no manden sus hijos a la escuela.
Busqueda intensa
El jefe de la comisaría de La Cocha, Emilio Villafañe, encabezó ayer un amplio operativo de rastrillaje por el río San Ignacio y por caminos vecinales. En la tarea interviene personal de la Brigada de Investigaciones y de Infantería de la Regional Sur.
"Se está trabajando sin descanso para atraparlo cuanto antes. Hay refuerzos de varias dependencias de la provincia. La labor que estamos realizando es minuciosa y por eso confiamos en que vamos a tener resultados en poco tiempo", dijo Villafañe.
“Este tipo de asesinato puede ser prevenido con facilidad”
“Estos dos crímenes se podrían haber prevenido. Son situaciones espantosas que generan conmoción. Pidieron ayuda, pero nadie las protegió”, aseguró molesta Lucía Briones, responsable del Departamento de Violencia, Mujer y Derechos Humanos de la Municipalidad de la capital.El miércoles, en el barrio Murga, una mujer murió y su marido, un cabo de Policía, está acusado de haberla matado a golpes. La noche anterior, un violador que estaba condenado asesinó a su esposa y a dos de sus hijos. Esto indignó a la profesional
- ¿Por qué está tan irritada?
- Lo que ocurrió en La Cocha es imperdonable. El hombre que ya había amenazado a su familia, consigue de la Justicia un permiso para salir y nadie lo controla. Faltaba que anunciara el día que mataría a su familia.
- Es demasiado dura...
- Me gustaría saber bajo qué condiciones le dieron el permiso y qué recaudos tomaron. También sería muy importante saber qué hicieron para atraparlo. Si él se escapó el lunes, ¿cómo puede ser que 48 horas después ataque a las mismas personas que lo denunciaron?
- ¿Y en el otro caso?
- El caso de Barrio Murga es muy similar. La víctima hizo la denuncia correspondiente y nadie hizo nada. Son casos que impactan, por los desenlaces que tienen. Y, lo que es más grave aún, estos desenlaces se podrían haber evitado.
- ¿Tan segura está?
- En el hecho que se registró en nuestra ciudad, la misma Policía sabía que la mujer era víctima de malos tratos. Pero nadie la escuchó. En este tipo de problemas todos somos responsables, porque las víctimas piden a gritos ayuda y muy pocos se la dan.
- ¿Por qué?
- Por cómo se analizan las cosas. Es incorrecto pensar que se trata de un crimen pasional; es otra mujer víctima de la violencia familiar. Aquí todos somos responsables. La Policía, la Justicia y la sociedad.
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