16 Junio 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- La defensa de Carlos Carrascosa, único imputado del homicidio de María Marta García Belsunce, pidió ayer su absolución. Además, arrojó sospechas sobre un vecino de la víctima, sobre los vigiladores del country donde se cometió el asesinato y sobre varios testigos.
El abogado Alberto Cafetzoglus aseguró ayer que Carrascosa creyó que su mujer había muerto en un accidente porque en 2002 todavía existía “el mito de la invulnerabilidad en materia de seguridad en los countries”, que actualmente son escenarios de numerosos robos. “Hay vigiladores permanentemente, pero es como tener el zorro dentro del gallinero. Son gente de baja condición social, ganan poco, son echados de la Policía y están siempre haciendo tareas de inteligencia”, acusó el letrado.
Agregó que “infieren la condición económica de la gente porque conocen sus costumbres” y que “la mayoría de los delitos en los countries son cometidos o entregados por los vigiladores”.
La defensa hizo estas apreciaciones porque sospecha que vigiladores del country Carmel de Pilar tuvieron relación con el crimen de la socióloga, asesinada de seis disparos, el 27 de octubre de 2002. En caso de que se lo absuelva, el viudo realizará una demanda civil millonaria contra la empresa Cazadores, encargada de custodiar el barrio cuando se cometió el homicidio.
Además de los vigiladores, Cafetzoglus hizo blanco de sus sospechas a posibles ladrones externos y al vecino Nicolás Pachelo, por sus antecedentes penales.
Cafetzoglus reclamó además que se investigue a testigos por presuntos delitos cometidos en la causa, entre ellos, al médico Santiago Biasi, que examinó el cadáver de María Marta, pero no denunció su sospecha de que podía tratarse de un homicidio. También pidió que se verifique si cometió falso testimonio Alberto Terán, superior de los vigiladores del country Carmel de Pilar.
Para abonar su hipótesis del robo, Cafetzoglus recordó que en el expediente consta la declaración de la tesorera de la asociación Damas del Pilar, Haydeé Burgueño, quien reveló que, a raíz de comentarios de la masajista Beatriz Michelini, se decía que los Carrascosa tenían un millón de dólares en la casa.
Trauma familiar
Sobre el imputado, el defensor dijo que después de encontrar a su mujer tirada en el baño quedó en estado de shock. “Quién puede pensar que a su mujer le han pegado seis tiros en la cabeza? Lo natural era creer que había tenido un accidente”, argumentó.
Recordó que la madre de Carrascosa sufrió un accidente en el baño y que el fuerte traumatismo le provocó la muerte años después. Ese hecho, afirmó, dejó una marca en el inconsciente del viudo. En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro, Cafetzoglus aprovechó para criticar al ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, al recordar que dijo que la seguridad era un problema de los countries y no del Estado. “Es una barbaridad desde el punto de vista institucional. El Estado no puede resignar sus obligaciones”, remarcó.
Apoyo de la suegra
La madre de María Marta apoyó desde la tribuna a su yerno. Luz María Blanca Galup Lanús de Hurtig asistió ayer por primera vez al juicio oral, para escuchar la defensa de Carrascosa.
A cuatro meses de iniciado el debate, concurrió a los tribunales de San Isidro acompañada por su hija María Laura y por Irene Hurtig, su hijastra. Esta última fue acusada por el fiscal Diego Molina Pico de ser partícipe del asesinato. El gesto se interpretó como un fuerte respaldo al viudo, sobre todo porque la madre de la víctima ni siquiera concurrió al debate el miércoles, el día en que expusieron los abogados que designó para que la representaran como querellante.
Lanús de Hurtig se ubicó en la segunda fila y permaneció casi toda la audiencia con los ojos cerrados y tomada de la mano o abrazada a sus hijas. Pero, luego de tres horas de estar en la sala, se retiró con serias dificultades para caminar. (DyN y Télam)
El abogado Alberto Cafetzoglus aseguró ayer que Carrascosa creyó que su mujer había muerto en un accidente porque en 2002 todavía existía “el mito de la invulnerabilidad en materia de seguridad en los countries”, que actualmente son escenarios de numerosos robos. “Hay vigiladores permanentemente, pero es como tener el zorro dentro del gallinero. Son gente de baja condición social, ganan poco, son echados de la Policía y están siempre haciendo tareas de inteligencia”, acusó el letrado.
Agregó que “infieren la condición económica de la gente porque conocen sus costumbres” y que “la mayoría de los delitos en los countries son cometidos o entregados por los vigiladores”.
La defensa hizo estas apreciaciones porque sospecha que vigiladores del country Carmel de Pilar tuvieron relación con el crimen de la socióloga, asesinada de seis disparos, el 27 de octubre de 2002. En caso de que se lo absuelva, el viudo realizará una demanda civil millonaria contra la empresa Cazadores, encargada de custodiar el barrio cuando se cometió el homicidio.
Además de los vigiladores, Cafetzoglus hizo blanco de sus sospechas a posibles ladrones externos y al vecino Nicolás Pachelo, por sus antecedentes penales.
Cafetzoglus reclamó además que se investigue a testigos por presuntos delitos cometidos en la causa, entre ellos, al médico Santiago Biasi, que examinó el cadáver de María Marta, pero no denunció su sospecha de que podía tratarse de un homicidio. También pidió que se verifique si cometió falso testimonio Alberto Terán, superior de los vigiladores del country Carmel de Pilar.
Para abonar su hipótesis del robo, Cafetzoglus recordó que en el expediente consta la declaración de la tesorera de la asociación Damas del Pilar, Haydeé Burgueño, quien reveló que, a raíz de comentarios de la masajista Beatriz Michelini, se decía que los Carrascosa tenían un millón de dólares en la casa.
Trauma familiar
Sobre el imputado, el defensor dijo que después de encontrar a su mujer tirada en el baño quedó en estado de shock. “Quién puede pensar que a su mujer le han pegado seis tiros en la cabeza? Lo natural era creer que había tenido un accidente”, argumentó.
Recordó que la madre de Carrascosa sufrió un accidente en el baño y que el fuerte traumatismo le provocó la muerte años después. Ese hecho, afirmó, dejó una marca en el inconsciente del viudo. En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro, Cafetzoglus aprovechó para criticar al ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, al recordar que dijo que la seguridad era un problema de los countries y no del Estado. “Es una barbaridad desde el punto de vista institucional. El Estado no puede resignar sus obligaciones”, remarcó.
Apoyo de la suegra
La madre de María Marta apoyó desde la tribuna a su yerno. Luz María Blanca Galup Lanús de Hurtig asistió ayer por primera vez al juicio oral, para escuchar la defensa de Carrascosa.
A cuatro meses de iniciado el debate, concurrió a los tribunales de San Isidro acompañada por su hija María Laura y por Irene Hurtig, su hijastra. Esta última fue acusada por el fiscal Diego Molina Pico de ser partícipe del asesinato. El gesto se interpretó como un fuerte respaldo al viudo, sobre todo porque la madre de la víctima ni siquiera concurrió al debate el miércoles, el día en que expusieron los abogados que designó para que la representaran como querellante.
Lanús de Hurtig se ubicó en la segunda fila y permaneció casi toda la audiencia con los ojos cerrados y tomada de la mano o abrazada a sus hijas. Pero, luego de tres horas de estar en la sala, se retiró con serias dificultades para caminar. (DyN y Télam)







