Un cabo de la Policía le dio más de 20 golpes a su esposa y la mató

El hombre denunció que la mujer había sido asaltada, pero los vecinos lo incriminaron. La mujer había radicado varias demandas por malos tratos y tramitaba el divorcio.

EL ESCENARIO DEL HORROR. Los investigadores realizan pericias en el lugar donde se produjo el crimen. LA GACETA JORGE OLMOS SGROSSO
EL ESCENARIO DEL HORROR. Los investigadores realizan pericias en el lugar donde se produjo el crimen. LA GACETA JORGE OLMOS SGROSSO
15 Junio 2007
Los investigadores quedaron espantados cuando el médico de Policía les confirmó que la mujer había recibido no menos de 20 golpes de puño y que la muerte se habría producido por un traumatismo en la nuca provocado por un elemento contundente. Por el hecho, que conmocionó ayer al barrio Murga, quedó detenido el esposo de la víctima, un cabo de policía que ya había sido denunciado por la mujer de haberla agredido.
El hecho se habría producido cerca de las 9, cuando María Burgos y Carlos Ocaranza se encontraban en el domicilio de Pasaje Murga 197. Los cuatro hijos del matrimonio, de 17, 15, 13 y 6 años, se encontraban en la escuela.
“Comenzamos a escuchar los gritos de ella pidiendo auxilio. Después todo volvió a la calma. Por último, lo vimos a él saliendo de lo más tranquilo”, indicó Silvina P., vecina de la víctima, que prefirió no identificarse por temor a sufrir represalias.
El cabo, después de haber pedido prestado el teléfono a unos vecinos, se dirigió a la Seccional 10a. “Ustedes acá tranquilos y yo desesperado porque alguien vaya a ver a mi mujer,  que fue golpeada durante un asalto que acababa de ocurrir. Lo único que quiero es que vaya una ambulancia para ver qué le pasa a mi mujer”, les dijo Ocaranza a los uniformados.
Una comisión, al mando del comisario Pedro Timoteo Pérez, se presentó en el domicilio y descubrió el cuerpo de la mujer con el rostro desfigurado por los golpes que había recibido. Los oficiales comenzaron a sospechar cuando descubrieron, por la temperatura corporal y porque la sangre que tenía en el rostro estaba seca, que la mujer ya llevaba más de una hora muerta. La casa estaba ordenada y no le faltaba ningún objeto de valor.
Ademas, cuando ingresaron al domicilio, los pesquisas descubrieron que una de las duchas del baño estaba totalmente abierta. Creen que el sospechoso se podría haber bañado después de haber cometido el salvaje ataque. La versión del cabo comenzaba a desintegrarse. Con la presencia del fiscal Alejandro Noguera y de los hombres de Seguridad Personal dirigidos por Miguel Gómez, descubrieron que la víctima sufría agresiones por parte de su esposo.

Duros castigos
“Ella estaba cansada de que la golpeara. Estaba haciendo los trámites de divorcio porque no aguantaba tanta violencia”, aseguró Juan Carlos Pérez, uno de varios vecinos que aseguraron a LA GACETA que Burgos recibió durante meses durísimos castigos.
María del Carmen de Herrera, que conocía a la víctima, catalogó a Ocaranza de violento. “Ella quería salir de ahí, pero no lo hacía por sus hijos. Imploraba que el divorcio le saliera lo más rápido posible para dejar de vivir esa pesadilla, pero no le dio el tiempo. Todo el barrio sabía que iba a terminar mal”, explicó.
Los investigadores confirmaron estas versiones en la seccional 10a. La víctima, en lo que va del año, denunció en dos ocasiones a su esposo. En la primera demanda realizada en enero, la mujer dijo que su marido le había pegado con una maza en la cabeza por lo que debió ser hospitalizada. Ocaranza también se presentó ante la policía argumentando que Burgos lo había agredido.
Ayer, según trascendió, el hijo mayor confirmó el hecho, aunque aclaró que su padre se había autolesionado para no terminar en prisión.En marzo, de acuerdo con fuentes policiales, la víctima del horrendo crimen volvió a denunciar a su esposo, aunque en esta oportunidad, por amenazas de muerte. Nadie la escuchó.

Crónica trágica

29 DE MAYO DE 2006.- María Fernanda Chaila fue asesinada por su ex pareja Lucas González. La joven lo había denunciado en varias oportunidades al integrante del clan de “Los Gardelitos” por amenazas y lesiones. La víctima del ataque nunca había ratificado la denuncia ante la Justicia.

8 DE MARZO 2007.- Héctor Rolando Audi ingresó a la vivienda de su ex pareja en Villa Urquiza armado con una escopeta.  En el interior, acabó con la vida de Nancy Ruiz , de su hija Micaela Soraire (13 años) y de su nieta Paula Alvarez (5) e hirió gravemente a Francisco, el hermano menor de la última. Luego se quita la vida en el fondo de la vivienda. El fiscal Arnoldo Suasnábar investiga si la mujer denunció las agresiones que sufría y si la Policía hizo algo para protegerla.

17 DE MARZO 2007.-Julio Armando Andrada falleció después de haber recibido un escopetazo en Monteros. El joven intentó ingresar al domicilio donde vivía su ex esposa, Analía del Moral. Los tíos de estos, identificados como Sara Cristina Rodríguez y Ramón del Moral, fueron aprehendidos. La mujer confesó ser la autora del hecho. Los familiares de los acusados señalaron que el joven los amenazó en varias oportunidades.

13 DE JUNIO DE 2007.- La Policía detuvo al cabo Carlos Ocaranza por considerarlo sospechoso del homicidio de María Burgos. La mujer, según confirmaron fuentes policiales, lo había denunciado en varias ocasiones por las agresiones que sufrió por parte de él.

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