15 Junio 2007 Seguir en 
La Policía Federal allanó ayer una oficina ubicada en un edificio de calle 9 de Julio 536. Fue el segundo paso de un proceso que se inició el miércoles a la noche cuando se detuvo a otro presunto abogado trucho. Durante el operativo, ordenado por el juez federal No 2, Mario Racedo, se secuestró numerosa documentación, incluido el título universitario presuntamente apócrifo del sospechoso.
Racedo inició la investigación tras la denuncia que realizaron las autoridades del Colegio de Abogados. Hace una semana había sido detenida y luego liberada Miryam Bulacio, quien sigue imputada en la causa. El miércoles a la noche, los federales allanaron un domicilio en Yerba Buena, donde detuvieron a Mario Alberto Murillo. Se sospecha que al igual que Bulacio, Murillo obtuvo la matrícula profesional con un título universitario falso.
Ayer, a las 10.45, personal de la Federal allanó la oficina del sospechoso. Durante el procedimiento que duró un poco más de una hora y media, se secuestraron carpetas, expedientes, documentación varia, sello, y hasta la matrícula que Murillo tenía en un cuadro colgado en la oficina. Los oficiales y los agentes cargaron en cajas y bolsas tipo consorcio los papeles secuestrados y se los llevaron.
Un abogado que se acercó al portón de entrada del edificio para averiguar qué estaba pasando, aseguró a LA GACETA que al tomar conocimiento sobre la situación de Murillo, se alarmó. "Yo lo conozco, es una excelente persona y conozco a su familia. Me preocupé por saber qué necesitaba ", dijo el letrado, que no se identificó. En la oficina allanada había trabajado hasta hace un tiempo Juan Murillo, hermano del detenido, quien sí es abogado, aunque actualmente no ejerce la profesión por encontrarse enfermo, dijeron fuentes policiales.
Excelente persona
Otros profesionales que entraban o salían del edificio -son tres torres con 12 pisos de altura cada una-, también dieron buenas referencias de Murillo, aunque la mayoría de los que lo conocían se extrañaron del supuesto título de abogado que buscaban los investigadores, puesto que creían que Mario era procurador, ya que, dijeron, realizaba ese trabajo en el estudio de su hermano.
La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Tucumán, al tomar conocimiento de la denuncia efectuada por el Colegio de Abogados, indicó que Murillo no había egresado de esa casa de estudios y que tampoco se había emitido ni el título ni el certificado analítico. Esta información fue relevante para que el juez Racedo ordenara el allanamiento a su oficina.
El juez federal le imputó a Murillo usurpación de títulos y honores y falsificación y uso de documento público. El acusado declaró ayer a la tarde en el Juzgado Federal y continuará detenido.
Según trascendió, en las próximas horas Bulacio podría ser llamada a declarar nuevamente ya que los investigadores encontraron algunos puntos en común entre su caso y el de Murillo.
Racedo ordenó que toda la documentación que secuestró el personal de la Federal sea sometida a pericias por los especialistas de la fuerza.
Los defensores de la acusada, los hermanos Jorge y Javier Lobo Aragón, ya adelantaron que están a disposición de la Justicia para entregar la documentación que sea necesaria.
Ayer, el presidente del Colegio de Abogados, Antonio Bustamante, dijo que lo último que sabía de la causa era que Murillo había declarado. "No sabemos qué derivaciones puede tener la investigación, pero vamos a seguir aportándole datos al juez. Para nosotros es muy importante que este tipo de maniobras sea descubiertas", indicó.
La Justicia local, a través del juez Juan Francisco Pisa, decidió inhibirse en la causa, ya que se trata de un delito federal. Por eso el fiscal V de Instrucción, Alejandro Noguera, le envió a Racedo toda la información que él poseía. Anoche, en el Juzgado Federal se analizaban los pasos a seguir, aunque se esperaría hasta tener el resultado de las pericias ordenadas. LA GACETA (C)
Racedo inició la investigación tras la denuncia que realizaron las autoridades del Colegio de Abogados. Hace una semana había sido detenida y luego liberada Miryam Bulacio, quien sigue imputada en la causa. El miércoles a la noche, los federales allanaron un domicilio en Yerba Buena, donde detuvieron a Mario Alberto Murillo. Se sospecha que al igual que Bulacio, Murillo obtuvo la matrícula profesional con un título universitario falso.
Ayer, a las 10.45, personal de la Federal allanó la oficina del sospechoso. Durante el procedimiento que duró un poco más de una hora y media, se secuestraron carpetas, expedientes, documentación varia, sello, y hasta la matrícula que Murillo tenía en un cuadro colgado en la oficina. Los oficiales y los agentes cargaron en cajas y bolsas tipo consorcio los papeles secuestrados y se los llevaron.
Un abogado que se acercó al portón de entrada del edificio para averiguar qué estaba pasando, aseguró a LA GACETA que al tomar conocimiento sobre la situación de Murillo, se alarmó. "Yo lo conozco, es una excelente persona y conozco a su familia. Me preocupé por saber qué necesitaba ", dijo el letrado, que no se identificó. En la oficina allanada había trabajado hasta hace un tiempo Juan Murillo, hermano del detenido, quien sí es abogado, aunque actualmente no ejerce la profesión por encontrarse enfermo, dijeron fuentes policiales.
Excelente persona
Otros profesionales que entraban o salían del edificio -son tres torres con 12 pisos de altura cada una-, también dieron buenas referencias de Murillo, aunque la mayoría de los que lo conocían se extrañaron del supuesto título de abogado que buscaban los investigadores, puesto que creían que Mario era procurador, ya que, dijeron, realizaba ese trabajo en el estudio de su hermano.
La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Tucumán, al tomar conocimiento de la denuncia efectuada por el Colegio de Abogados, indicó que Murillo no había egresado de esa casa de estudios y que tampoco se había emitido ni el título ni el certificado analítico. Esta información fue relevante para que el juez Racedo ordenara el allanamiento a su oficina.
El juez federal le imputó a Murillo usurpación de títulos y honores y falsificación y uso de documento público. El acusado declaró ayer a la tarde en el Juzgado Federal y continuará detenido.
Según trascendió, en las próximas horas Bulacio podría ser llamada a declarar nuevamente ya que los investigadores encontraron algunos puntos en común entre su caso y el de Murillo.
Racedo ordenó que toda la documentación que secuestró el personal de la Federal sea sometida a pericias por los especialistas de la fuerza.
Los defensores de la acusada, los hermanos Jorge y Javier Lobo Aragón, ya adelantaron que están a disposición de la Justicia para entregar la documentación que sea necesaria.
Ayer, el presidente del Colegio de Abogados, Antonio Bustamante, dijo que lo último que sabía de la causa era que Murillo había declarado. "No sabemos qué derivaciones puede tener la investigación, pero vamos a seguir aportándole datos al juez. Para nosotros es muy importante que este tipo de maniobras sea descubiertas", indicó.
La Justicia local, a través del juez Juan Francisco Pisa, decidió inhibirse en la causa, ya que se trata de un delito federal. Por eso el fiscal V de Instrucción, Alejandro Noguera, le envió a Racedo toda la información que él poseía. Anoche, en el Juzgado Federal se analizaban los pasos a seguir, aunque se esperaría hasta tener el resultado de las pericias ordenadas. LA GACETA (C)







