10 Junio 2007 Seguir en 
Se pasaron días difíciles, pero es muy probable que esa muestra dramática de escasez de energía acompañe a las industrias en todo este invierno, e incluso, en el verano. En estos meses de plena actividad, el ciclo alto de la economía tucumana está prácticamente en mano de Dios. Los industriales dan por cierto que ante un nuevo pico de frío polar van a tener que parar sus producciones; las empresas transportadores y comercializadora de energía descuentan que -como hace 10 días- tendrán otros sofocones con el suministro. Pero este circuito, con toda probabilidad, también se trasladará a los meses del verano. Es que el parque generador de energía de la Argentina es antiguo, con alto niveles de fallas y sin perspectivas, en por lo menos dos años inmediatos, de reconstruirse o ampliarse. En nuestro país hace unos 8 años que no se inauguran centrales nuevas, pese a que se proyectaron y avanzan en su construcción -lentamente- por lo menos 2 nuevas grandes generadoras de energía. La falta de inversiones en la generación, especialmente tras la debacle de 2002, que incorporó serios problemas de seguridad jurídica para las empresas, ha puesto a todo el mundo con el Jesús en la boca. Entre el 30, el 31 de mayo y el 1 de junio (los días de frío polar y de salida de producción de la central Embalse) se racionaron entre 10 y 13 megawats de potencia en el sistema. No sólo lo padecieron las grandes y las pequeñas industrias: a unas 10.000 familias tucumanas le cortaron la luz entre las 18 y las 22 horas. Fueron racionamientos de entre media hora y una hora, que no pasaron a mayores por el sistema de rotación con el que se aplicó por estos lares. Peor lo tuvieron en los centros urbanos como Buenos Aires, donde incluso cortaron la provisión de GNC, y como se sabe, a buena parte de Chile, la Argentina dejó de exportarle directamente el gas. Imprevisión total por dónde se quiera mirar el caso.
La espectacular bonanza económica de la Argentina que impulsa el crecimiento del PBI a tasas promedio del 8 y 8,5% desde 2003 ya se consumió prácticamente la energía disponible en el país. "Todo el sistema energético debería crecer al 10% ante esta realidad y la verdad es que sólo crecimos entre el 4 y el 6%, por eso el panorama es muy oscuro", advirtió con preocupación una calificada fuente del sector. La política del Gobierno para administrar esta "sábana corta" ha quedado demostrada que ya no da resultados. Aunque le cortaron el gas a las industrias (primero a la de los contratos interrumpibles, después hasta las que tienen gas firme) no consiguió atender la demanda de los consumidores domiciliarios. En esas horas, hubo ingenios que demoraron su arranque no sólo porque la presión del gas en los ductos era mínima (el fluido es fundamental para poner en marcha el potencial instalado), sino porque tampoco conseguían el fuel oil suficiente como combustible alternativo. La lluvia circunstancial de esos días sirvió como anestesia a una crisis que podría haber sido peor en el sector. Y también hubo empresas que habían comenzado a pensar en suspender a parte de su personal, si la parada se mantenía.
El sol de estos días no ha tranquilizado las cosas. Una comisión de industriales y funcionarios provinciales tendrán una reunión entre el miércoles y el jueves con autoridades del Ministerio de Planificación Federal. Van a ir a pedir que se exceptúe a Tucumán de los eventuales nuevos racionamientos. La actividad económica de la provincia enfrenta una situación de consecuencias aún imprevisibles.







