Lo que viene es peor

El gobierno tucumano busca que el Estado nacional garantice la continuidad del gas para la ciudadanía y las principales industrias.

10 Junio 2007
La paralización de las industrias del país durante la ola de frío polar desatada días atrás por falta de energía sólo habría sido un preanuncio de lo que podría ocurrir cuando comiencen a presentarse los fríos invernales este año. Pero, más que nada, es una alerta sobre problemas futuros, ya que se cree que lo visto hasta ahora sólo es "la punta del iceberg" de una crisis energética que recién se manifiesta con sus verdaderas consecuencias.
La restricción de gas y electricidad para los grandes usuaios no sólo generó millonarias pérdidas económicas en el sector empresarial, sino que fue un mazado a la seguridad jurídica del país y a las pretensiones de que se generen nuevas inversiones productivas. En concreto, desde fines de 2001 no se invierte en la búsqueda de nuevos pozos de gas, mientras la economía argentina se expande a un ritmo cercano al 9% anual. En este escenario, las empresas vinculadas al sector gasífero aseguran que las reservas de gas natural están dismuniyendo año a año (763 billones de m3 en 2001 versus 456 billones a fines de 2005).
En lo inmediato, se esperan dos nuevos frentes de frío polar en Tucumán, para alrededor del 20 de este mes y para principios de julio. Frente a este escenario, desde el Gobierno tucumano se busca que el Estado nacional garantice que no habrá cortes en el suministro de gas a las industrias tucumanas, en especial a los ingenios y a las citrícolas, en las cuales se basa en gran medida la economía de la provincia.