08 Junio 2007 Seguir en 
"No les hice nada a esos chicos. Los conozco de los boliches que solía frecuentar". Nervioso e incómodo Aldo Rubén Chávez, de 46 años, que en la primera audiencia del juicio oral se negó a declarar, dijo esto ayer ante los periodistas mientras caminaba acompañado por dos policías.
En cambio, Marcelo Bollero, de 40 años, no levantó la mirada del piso. Mientras ambos abandonaban el palacio de Tribunales varias personas los hostilizaron verbalmente y Chávez fue el más insultado."Hace dos años y tres meses que nuestras vidas cambiaron rotundamente. A nadie le deseo el infierno que estamos pasando", fue la única declaración que efectuó afuera del recinto uno de los dos padres que prestaron su testimonio ayer.
Tanto las madres como los padres se quebraron emocionalmente en algún momento de sus exposiciones. Sin duda el más dramático fue el testimonio de la madre de una de las dos víctimas de 2005.
"A veces son las cuatro o cinco de la mañana, y lo veo sentado frente al televisor. No puede dormir y tampoco sé hasta cuándo seguirá así. Mi hijo hoy es otra persona. Tiene los ojos tristes. Aunque está bajo tratamiento psiquiátrico se animó a venir a declarar. Admiro la valentía de él y de los otros dos chicos que decidieron contar ante este tribunal que les pasó", narró con voz pausada la mujer. "La Justicia sí existe. Y estoy convencida de que condenará como corresponde a los culpables. A estos animales. Aún no puedo comprender porqué hicieron algo tan aberrante con un chico de 13 años. Lo obligaron a ingerir vaya a saber qué tipo de sustancias. Y cuando lo encontramos estaba agitado, no podía respirar, el corazón le latía como un bombo. Mi hijo, además de todo lo que tuvo que padecer, para aportar pruebas a la causa tuvo que volver a vivir situaciones muy traumáticas", relató la otra madre. Incluso una de ellas contó que en el colegio al que concurría la víctima no le creían las advertencias que hizo sobre la conducta de los imputados.
En cambio, Marcelo Bollero, de 40 años, no levantó la mirada del piso. Mientras ambos abandonaban el palacio de Tribunales varias personas los hostilizaron verbalmente y Chávez fue el más insultado."Hace dos años y tres meses que nuestras vidas cambiaron rotundamente. A nadie le deseo el infierno que estamos pasando", fue la única declaración que efectuó afuera del recinto uno de los dos padres que prestaron su testimonio ayer.
Tanto las madres como los padres se quebraron emocionalmente en algún momento de sus exposiciones. Sin duda el más dramático fue el testimonio de la madre de una de las dos víctimas de 2005.
"A veces son las cuatro o cinco de la mañana, y lo veo sentado frente al televisor. No puede dormir y tampoco sé hasta cuándo seguirá así. Mi hijo hoy es otra persona. Tiene los ojos tristes. Aunque está bajo tratamiento psiquiátrico se animó a venir a declarar. Admiro la valentía de él y de los otros dos chicos que decidieron contar ante este tribunal que les pasó", narró con voz pausada la mujer. "La Justicia sí existe. Y estoy convencida de que condenará como corresponde a los culpables. A estos animales. Aún no puedo comprender porqué hicieron algo tan aberrante con un chico de 13 años. Lo obligaron a ingerir vaya a saber qué tipo de sustancias. Y cuando lo encontramos estaba agitado, no podía respirar, el corazón le latía como un bombo. Mi hijo, además de todo lo que tuvo que padecer, para aportar pruebas a la causa tuvo que volver a vivir situaciones muy traumáticas", relató la otra madre. Incluso una de ellas contó que en el colegio al que concurría la víctima no le creían las advertencias que hizo sobre la conducta de los imputados.
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