08 Junio 2007 Seguir en 
"Aldo Chávez le arruinó la vida a mi hijo. El nunca volverá a ser el mismo". Categórica y conmocionada, la madre de una de las víctimas comprometió con su declaración la situación procesal de uno de los dos acusados por tres casos de abuso a menores, ocurridos entre noviembre de 2004 y marzo de 2005. El segundo día del juicio oral por los ataques que en su momento impactaron a la opinión pública, se caracterizó por la crudeza y el dramatismo de los testimonios aportados por los padres de los menores.
También prestaron testimonio ayer ante el tribunal de la Sala VI de la Cámara Penal, integrado por los jueces Carlos Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavalloti de Parache y Alberto Piedrabuena, los porteros del edificio de departamentos ubicado en calle San Martín al 900, adonde los acusados Aldo Rubén Chávez y Marcelo Fabián Bollero llevaron a los menores, uno de 13 y otro de 17 años, el sábado 12 de marzo de 2005, a la noche. Jorge Alberto Sánchez y Alberto Javier Ríos coincidieron en señalar que el acusado Chávez siempre era visitado por chicos cuyas edades ninguno supo precisar.
Sánchez indicó que Chávez le contó que los chicos iban a verlo porque él tenía un boliche. Ríos explicó que Chávez le confesó que trabajaba en Ceremonial de la Casa de Gobierno y que también era policía, cuando la abogada querellante Silvia Furque le preguntó si alguna vez el acusado le había contado dónde trabajaba o qué hacía.
El primero en brindar testimonio, en la segunda jornada del juicio, fue el adolescente que en noviembre de 2004 padeció un intento de violación, en el departamento de Chávez. Previo desalojo de la sala, el adolescente narró en detalle cómo intentaron someterlo y de que formapudo librarse de esa espantosa situación. El chico no dudó en señalar a Chávez como el autor del ataque.
"Hay otros menores que también fueron abusados pero no hicieron la denuncia. Mi hijo fue violado física y psíquicamente. También fue drogado. Además nunca recuperará su integridad. Asimismo fue discriminado, insultado y vapuleado en otras partes por un acto que no dependía de él. Si él hubiera sabido qué clase de personas eran Bollero y Chávez no habría ido al departamento", dijo angustiada y llorosa una de las madres de las víctimas, durante su declaración.
Por su parte, otra de las madres narró: "por culpa de este degenerado (señalando a Chávez) me quedé en la calle; tuve que ir a usurpar una casa en Alderetes". También explicó cómo el acusado de abuso y corrupción de menores la perseguía y la atemorizaba. "El sabía todo de mi vida, dónde trabajaba, qué hacía. Conocía el teléfono de una vecina y allí me llamaba. Hasta el número de la casa donde mi hijo mayor residía con la abuela. Pero, como no tenía plata para pagar un abogado, no podía hacer nada", agregó desconsolada la declarante, que también contó que tanto ella como la víctima cayeron en un cuadro depresivo agudo por lo sucedido.
También prestaron testimonio la bioquímica legista Lilia Moyano y el médico policial José Armoa, quienes ofrecieron detalles sobre las pericias que efectuaron y también le disiparon algunas dudas a la abogada defensora Patricia Carugatti, en relación con la violación y los motivos por los cuales las muestras para estudios de ADN pueden degradarse.
El juicio continuará hoy, a las 9. En la tercera jornada prestarán declaración dos peritos legistas y tres testigos aportados por la defensa de ambos imputados.
También prestaron testimonio ayer ante el tribunal de la Sala VI de la Cámara Penal, integrado por los jueces Carlos Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavalloti de Parache y Alberto Piedrabuena, los porteros del edificio de departamentos ubicado en calle San Martín al 900, adonde los acusados Aldo Rubén Chávez y Marcelo Fabián Bollero llevaron a los menores, uno de 13 y otro de 17 años, el sábado 12 de marzo de 2005, a la noche. Jorge Alberto Sánchez y Alberto Javier Ríos coincidieron en señalar que el acusado Chávez siempre era visitado por chicos cuyas edades ninguno supo precisar.
Sánchez indicó que Chávez le contó que los chicos iban a verlo porque él tenía un boliche. Ríos explicó que Chávez le confesó que trabajaba en Ceremonial de la Casa de Gobierno y que también era policía, cuando la abogada querellante Silvia Furque le preguntó si alguna vez el acusado le había contado dónde trabajaba o qué hacía.
El primero en brindar testimonio, en la segunda jornada del juicio, fue el adolescente que en noviembre de 2004 padeció un intento de violación, en el departamento de Chávez. Previo desalojo de la sala, el adolescente narró en detalle cómo intentaron someterlo y de que formapudo librarse de esa espantosa situación. El chico no dudó en señalar a Chávez como el autor del ataque.
"Hay otros menores que también fueron abusados pero no hicieron la denuncia. Mi hijo fue violado física y psíquicamente. También fue drogado. Además nunca recuperará su integridad. Asimismo fue discriminado, insultado y vapuleado en otras partes por un acto que no dependía de él. Si él hubiera sabido qué clase de personas eran Bollero y Chávez no habría ido al departamento", dijo angustiada y llorosa una de las madres de las víctimas, durante su declaración.
Por su parte, otra de las madres narró: "por culpa de este degenerado (señalando a Chávez) me quedé en la calle; tuve que ir a usurpar una casa en Alderetes". También explicó cómo el acusado de abuso y corrupción de menores la perseguía y la atemorizaba. "El sabía todo de mi vida, dónde trabajaba, qué hacía. Conocía el teléfono de una vecina y allí me llamaba. Hasta el número de la casa donde mi hijo mayor residía con la abuela. Pero, como no tenía plata para pagar un abogado, no podía hacer nada", agregó desconsolada la declarante, que también contó que tanto ella como la víctima cayeron en un cuadro depresivo agudo por lo sucedido.
También prestaron testimonio la bioquímica legista Lilia Moyano y el médico policial José Armoa, quienes ofrecieron detalles sobre las pericias que efectuaron y también le disiparon algunas dudas a la abogada defensora Patricia Carugatti, en relación con la violación y los motivos por los cuales las muestras para estudios de ADN pueden degradarse.
El juicio continuará hoy, a las 9. En la tercera jornada prestarán declaración dos peritos legistas y tres testigos aportados por la defensa de ambos imputados.
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