29 Mayo 2007 Seguir en 
“El objetivo era que (Lucas) González fuera capturado por el crimen que cometió. Eso ya lo cumplí, pero ahora quiero trabajar para que no haya otro caso como este”, aseguró Mary Ahumada, la madre de María Fernanda Chaila, la joven que fue asesinada hace hoy un año por el integrante del clan “Gardelitos”.
En una charla con LA GACETA, la mujer comentó el proyecto que tiene, a partir de lo que le sucedió, y recuerda a su hija, al cumplirse el primer aniversario de su muerte.
- ¿Qué es lo que tiene pensado hacer?
- Voy a trabajar para concretar un anhelo. Crear un lugar donde las chicas que fueron víctimas de novios violentos tengan protección. Mi Fer no la tuvo y quiero ayudar a construirlo.
- ¿Cuán avanzada está la iniciativa?
- Me reuní con el ministro (Mario) López Herrera y le comenté el proyecto. Quiero que haya alguien que las escuche, porque muchas veces por miedo no quieren hablar. Varias amigas me lo propusieron y a mí me pareció muy importante la idea. Además, así podré saldar una deuda.
- ¿Qué deuda?
- Con la sociedad tucumana, que siempre estuvo a mi lado apoyándome. Quiero que todos se den cuenta de que nadie está exento de que le ocurra algo como esto. Cuando pasó lo de Paulina (Lebbos) dije que nunca me iba a pasar algo así. Pero el tiempo, nada más que tres meses después, me haría ver cuán equivocada estaba.
- Acaba de terminar una lucha e inicia otra...
- En realidad, la lucha por Fer terminará cuando González sea condenado. La otra es un trabajo paralelo. Hasta ahora no realicé el duelo de su pérdida, pero no quiero que esto se repita más. Son demasiadas las preguntas que me hago.
- ¿Qué tipo de interrogantes?
- Son muchos, pero fundamentalmente, qué no hice para salvarla de ese infeliz. Qué hubiera pasado si me hubiera negado a que mantenga esa relación, que yo sabía que podía terminar mal. En fin, un montón de cosas que me cuesta superar.
- Y con la tarea que piensa desarrollar, ¿cree que finalmente quedará tranquila?
- Eso no te lo puedo responder hasta que no lo haga. Sé que va a ser una tarea ardua, pero me parece que es muy necesario.
- ¿Por qué lo hace, entonces?
- Porque, en cierta manera, será continuar con la tarea que desarrollaba Fernanda. Por ejemplo, una vez, ella llevó a casa a un chiquito que estaba muerto de frío y de hambre en la calle. Ella lo atendió muy bien y el menor se fue tranquilo. Después nos enteramos de que era el famoso “Jesusito” (un delincuente muy conocido de la zona de “La Bombilla”). Pero no le importó, porque ella sabía que había hecho algo bueno. Eso es lo que hay que destacar.
González espera en prisión la resolución de la jueza
Hoy se cumple un año de que María Fernanda Chaila fue asesinada por su ex novio Lucas González. El 29 de mayo del año pasado, el delincuente fue a buscarla a su trabajo, en una oficina del Predio Ferial, y luego de darle una trompada, la mató de un tiro en la cabeza, aparentemente porque ella se negaba a retomar la relación que habían mantenido.
Luego de efectuar el disparo con una pistola calibre 9mm, González escapó y se mantuvo prófugo hasta el 7 de mayo pasado, cuando fue apresado en Buenos Aires. Tres días después, fue traído a la provincia, y desde entonces permanece alojado en el penal de Villa Urquiza. Por escrito, y asesorado por sus abogados Héctor Abraham Musi y Roberto Flores, González afirmó que la muerte de su ex novia había sido por accidente.
La fiscal Teresita Marnero ya requirió prisión preventiva para González y le imputó homicidio agravado. Hasta el viernes, la jueza Ema de Nucci debe resolver el planteo.
En una charla con LA GACETA, la mujer comentó el proyecto que tiene, a partir de lo que le sucedió, y recuerda a su hija, al cumplirse el primer aniversario de su muerte.
- ¿Qué es lo que tiene pensado hacer?
- Voy a trabajar para concretar un anhelo. Crear un lugar donde las chicas que fueron víctimas de novios violentos tengan protección. Mi Fer no la tuvo y quiero ayudar a construirlo.
- ¿Cuán avanzada está la iniciativa?
- Me reuní con el ministro (Mario) López Herrera y le comenté el proyecto. Quiero que haya alguien que las escuche, porque muchas veces por miedo no quieren hablar. Varias amigas me lo propusieron y a mí me pareció muy importante la idea. Además, así podré saldar una deuda.
- ¿Qué deuda?
- Con la sociedad tucumana, que siempre estuvo a mi lado apoyándome. Quiero que todos se den cuenta de que nadie está exento de que le ocurra algo como esto. Cuando pasó lo de Paulina (Lebbos) dije que nunca me iba a pasar algo así. Pero el tiempo, nada más que tres meses después, me haría ver cuán equivocada estaba.
- Acaba de terminar una lucha e inicia otra...
- En realidad, la lucha por Fer terminará cuando González sea condenado. La otra es un trabajo paralelo. Hasta ahora no realicé el duelo de su pérdida, pero no quiero que esto se repita más. Son demasiadas las preguntas que me hago.
- ¿Qué tipo de interrogantes?
- Son muchos, pero fundamentalmente, qué no hice para salvarla de ese infeliz. Qué hubiera pasado si me hubiera negado a que mantenga esa relación, que yo sabía que podía terminar mal. En fin, un montón de cosas que me cuesta superar.
- Y con la tarea que piensa desarrollar, ¿cree que finalmente quedará tranquila?
- Eso no te lo puedo responder hasta que no lo haga. Sé que va a ser una tarea ardua, pero me parece que es muy necesario.
- ¿Por qué lo hace, entonces?
- Porque, en cierta manera, será continuar con la tarea que desarrollaba Fernanda. Por ejemplo, una vez, ella llevó a casa a un chiquito que estaba muerto de frío y de hambre en la calle. Ella lo atendió muy bien y el menor se fue tranquilo. Después nos enteramos de que era el famoso “Jesusito” (un delincuente muy conocido de la zona de “La Bombilla”). Pero no le importó, porque ella sabía que había hecho algo bueno. Eso es lo que hay que destacar.
González espera en prisión la resolución de la jueza
Hoy se cumple un año de que María Fernanda Chaila fue asesinada por su ex novio Lucas González. El 29 de mayo del año pasado, el delincuente fue a buscarla a su trabajo, en una oficina del Predio Ferial, y luego de darle una trompada, la mató de un tiro en la cabeza, aparentemente porque ella se negaba a retomar la relación que habían mantenido.
Luego de efectuar el disparo con una pistola calibre 9mm, González escapó y se mantuvo prófugo hasta el 7 de mayo pasado, cuando fue apresado en Buenos Aires. Tres días después, fue traído a la provincia, y desde entonces permanece alojado en el penal de Villa Urquiza. Por escrito, y asesorado por sus abogados Héctor Abraham Musi y Roberto Flores, González afirmó que la muerte de su ex novia había sido por accidente.
La fiscal Teresita Marnero ya requirió prisión preventiva para González y le imputó homicidio agravado. Hasta el viernes, la jueza Ema de Nucci debe resolver el planteo.







