28 Mayo 2007 Seguir en 
El policía que el sábado a la tarde mató a un compañero declaró ayer en Tribunales, dijo que se trató de un accidente y quedó detenido e imputado por homicidio. Los otros cuatro policías que fueron testigos de la tragedia recuperaron su libertad, aunque para definir su futuro procesal habrá que esperar el resultado de las pericias que ordenó el fiscal Carlos Sale.
La tragedia ocurrió a las 14.30, en la sede de la Policía Vial, ubicada en calle Santa Fe 1.245. Allí trabajaba Jorge Gabriel Toscano Cartez, de 31 años, que era el radiooperador de turno. Según dijeron los compañeros, era un excelente muchacho, que tenía una gran relación con todos. Sólo así se explican el “juego” que entabló con el agente Néstor Antonio Pulido, quien, según declaró ayer, se encontraba en el dormitorio, al lado de las camas. Pulido dijo que Toscano Cartez lo tomó de atrás, por el cuello y que él, “jugando”, sacó su arma reglamentaria, calibre 9mm y apuntó hacia su compañero. Lo que el agente -dijeron fuentes policiales- no pudo explicar es por qué salió el disparo ya que, según él, el arma no estaba cargada. Pero se equivocó. Un proyectil aún estaba en la recamara y, cuando se accionó el gatillo, la bala dio en el cuello de Toscano Valdez. En el dormitorio, según las averiguaciones que hizo el fiscal, estaban además Manuel Paredes, Fernando Acosta, Roque Argañaraz y Ricardo Pérez.
Al hospital
La víctima fue trasladada en una de las camionetas de la repartición hasta el hospital Padilla, donde llegó sin vida. Allí comenzaron las versiones cruzadas, que incluso molestaron a los familiares de Toscano Cartez. En un primer momento llegaron a decir hasta que el agente había resultado herido en un accidente vial. También el fiscal se molestó muchísimo, ya que no le avisaron lo que había sucedido.
En la noche del sábado, Sale recurrió a la Policía Científica, cuyos miembros utilizaron el reactivo Luminol para establecer fehacientemente dónde se había producido el incidente. Además, se ordenó el secuestro de las armas de los cinco policías que estaban en el dormitorio junto a la víctima, para que se les hagan las pericias. Ayer, los familiares de la víctima hablaron con el fiscal y le solicitaron que la investigación se profundice ya que, en principio, dudaban de un simple accidente. Pero el testimonio de los testigos fue coincidente. Así y todo, Pulido continuará imputado por homicidio.
Lamentable
También ayer, el jefe de Policía, Hugo Sánchez, advirtió que de nada sirve la instrucción cuando interviene el factor humano. “Aquí no vamos a ocultar nada. Todos los miembros de la Policía son entrenados en el manejo de armas, y todos saben que no se debe jugar con esto. La Justicia investigará por su parte, y nosotros estamos a su disposición. Ya se iniciaron todos los sumarios administrativos”, advirtió. Sánchez también dijo que se trató de un hecho lamentable, que enluta a la Policía. “No se puede prever que suceda una cosa así. Uno cree que jamás pasará. Pero hay 7.000 seres humanos en la fuerza. Un error de este tipo no es aceptable, ya que le cuesta la vida a un compañero”, advirtió.
Luego de declarar, los cinco testigos quedaron en libertad. Toscano Cartez vivía en San Pablo, estaba casado y tenía dos hijos de 10 y cinco años.
La tragedia ocurrió a las 14.30, en la sede de la Policía Vial, ubicada en calle Santa Fe 1.245. Allí trabajaba Jorge Gabriel Toscano Cartez, de 31 años, que era el radiooperador de turno. Según dijeron los compañeros, era un excelente muchacho, que tenía una gran relación con todos. Sólo así se explican el “juego” que entabló con el agente Néstor Antonio Pulido, quien, según declaró ayer, se encontraba en el dormitorio, al lado de las camas. Pulido dijo que Toscano Cartez lo tomó de atrás, por el cuello y que él, “jugando”, sacó su arma reglamentaria, calibre 9mm y apuntó hacia su compañero. Lo que el agente -dijeron fuentes policiales- no pudo explicar es por qué salió el disparo ya que, según él, el arma no estaba cargada. Pero se equivocó. Un proyectil aún estaba en la recamara y, cuando se accionó el gatillo, la bala dio en el cuello de Toscano Valdez. En el dormitorio, según las averiguaciones que hizo el fiscal, estaban además Manuel Paredes, Fernando Acosta, Roque Argañaraz y Ricardo Pérez.
Al hospital
La víctima fue trasladada en una de las camionetas de la repartición hasta el hospital Padilla, donde llegó sin vida. Allí comenzaron las versiones cruzadas, que incluso molestaron a los familiares de Toscano Cartez. En un primer momento llegaron a decir hasta que el agente había resultado herido en un accidente vial. También el fiscal se molestó muchísimo, ya que no le avisaron lo que había sucedido.
En la noche del sábado, Sale recurrió a la Policía Científica, cuyos miembros utilizaron el reactivo Luminol para establecer fehacientemente dónde se había producido el incidente. Además, se ordenó el secuestro de las armas de los cinco policías que estaban en el dormitorio junto a la víctima, para que se les hagan las pericias. Ayer, los familiares de la víctima hablaron con el fiscal y le solicitaron que la investigación se profundice ya que, en principio, dudaban de un simple accidente. Pero el testimonio de los testigos fue coincidente. Así y todo, Pulido continuará imputado por homicidio.
Lamentable
También ayer, el jefe de Policía, Hugo Sánchez, advirtió que de nada sirve la instrucción cuando interviene el factor humano. “Aquí no vamos a ocultar nada. Todos los miembros de la Policía son entrenados en el manejo de armas, y todos saben que no se debe jugar con esto. La Justicia investigará por su parte, y nosotros estamos a su disposición. Ya se iniciaron todos los sumarios administrativos”, advirtió. Sánchez también dijo que se trató de un hecho lamentable, que enluta a la Policía. “No se puede prever que suceda una cosa así. Uno cree que jamás pasará. Pero hay 7.000 seres humanos en la fuerza. Un error de este tipo no es aceptable, ya que le cuesta la vida a un compañero”, advirtió.
Luego de declarar, los cinco testigos quedaron en libertad. Toscano Cartez vivía en San Pablo, estaba casado y tenía dos hijos de 10 y cinco años.







