Un ladrón le dio un tiro a su cómplice mientras escapaban

Dos menores fueron asaltadas y el padre de una de ellas fue en busca de los delincuentes.

EL LUGAR DE LOS HECHOS. Una policía custodia el sitio en el que el sospechoso resultó baleado. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
EL LUGAR DE LOS HECHOS. Una policía custodia el sitio en el que el sospechoso resultó baleado. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
28 Mayo 2007
Un menor de 17 murió luego de haber sido baleado en la cabeza, tras un confuso episodio. Según la Policía, el muchacho, junto a un cómplice, fue quien asaltó a dos menores en El Colmenar y el incidente derivó en una persecución durante la cual recibió el disparo.

Según la investigación, a las 13.20, dos adolescentes de 13 años se encontraban charlando cerca de sus casas, en el barrio APEM. En esas circunstancias se les acercaron dos jóvenes que se movilizaban en una motocicleta Yamaha roja. Uno de ellos exhibió un arma de fuego y las amenazó para que les entregaran los teléfonos celulares. Las adolescentes, aterrorizadas, se los dieron. Luego, mientras los asaltantes escapaban, una de las menores corrió hasta su casa y le avisó a su padre, Luis Costilla Páez. El hombre no dudó. Subió a su auto, un taxi Renault 19 blanco, y comenzó a perseguir a los delincuentes.

“No pensé nada. Estamos cansados de los asaltos por esta zona, y no iba a dejar que se fueran así nomás”, dijo posteriormente Costilla Páez, cuando ya se encontraba en la comisaría de El Colmenar. El taxista recorrió varias cuadras hasta que un joven le hizo señas y le dijo por dónde habían escapado los ladrones. El muchacho se subió al taxi y juntos siguieron la persecución. Cuando llegaron al barrio 200 viviendas (Ampliación Soeme), vieron a los delincuentes. Costilla Páez aseguró que los ladrones, al ver que ellos se acercaban, intentaron subir con la moto una vereda y entonces se cayeron. Sin embargo los policías descubrieron que en la trompa de auto había vestigios de pintura roja similar a la de la moto, por lo que se sospecha que el hombre los embistió.

“Uno de los tipos quedó atrapado debajo de la moto, pero el otro se levantó y comenzó a correr. Cuando había hecho varias metros se dio vuelta e hizo tres disparos”, indicó el taxista. Ningún vecino vio lo sucedido. “Lo único que escuché fueron los tiros. No sé quién fue el que disparó”, explicó Mario Fuensalida, un vecino de la zona. Ramona Albarracín, otra vecina, dijo que se asustaron mucho por los disparos, sobre todo porque había muchos chicos jugando en la vereda. “Salí corriendo y lo vi al muchacho este, debajo de la moto, y al señor del taxi que se le acercaba”, relató la mujer. Tras los disparos, el joven que acompañaba a Costilla Páez se alejó corriendo.

Cuando fueron a ver al asaltante, advirtieron que tenía un impacto de bala en la cabeza. Luego de llamar a la Policía, fue trasladado al hospital Avellaneda, y de allí al Padilla. Los familiares pidieron que lo lleven a una clínica privada, pero en el camino sufrió un paro cardiorrespiratorio, lo regresaron otra vez al Padilla, donde falleció a las 20.10. El muchacho, identificado por la Policía como Pascual Gonzalo Sánchez, de 17 años, se domiciliaba en el barrio 110 Viviendas, de Los Pocitos y, según la Policía, ya tenía antecedentes delictivos.

Pericias y secuestros
El fiscal Carlos Sale ordenó que el taxista sea aprehendido y que se le realice el dermotest para verificar si no había sido él quien había disparado. Luego esto fue descartado. También ordenó que se secuestren el taxi y la moto. Costilla Páez estaba preocupado por lo sucedido. “Lo único que quería era recuperar lo que le habían robado a mi hija. No pensé que podría pasar algo así”, indicó. El otro ladrón se llevó los aparatos.

Horas más tarde, personal de la comisaría de El Colmenar, a mando de los comisarios Conrado Romero, Pedro Duque y Héctor Ponce, logró detener a un sospechoso que, según ellos, podría haber sido quien estaba con el muchacho baleado. Se trata de un joven conocido como “Franquito”, domiciliado en El Colmenar, a quien se le secuestró un cuchillo y, según trascendió, habría sido reconocido por las víctimas.

Pero, al mismo tiempo, personal de Investigaciones, al mando de los comisarios Humberto Ruezga y René Aguirre, arrestó a otro joven, que responde al mismo apelativo, y que tenía en su poder un revólver calibre 22 largo, con dos proyectiles percutados en el tambor. Además, en los bolsillos del pantalón tenía otras cinco balas. Según los familiares de Sánchez, este último acusado, que vive en Los Pocitos, sería quien habría estado con él cuando ocurrió el incidente. A los dos también se les realizó el dermotest. LA GACETA (C)



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