27 Mayo 2007 Seguir en 
"A veces uno siente que va volando. Y en las curvas no sabes si vas a seguir sentado en tu asiento o si vas a terminar desparramado en la banquina". Con estas palabras. Dora Acosta, una mujer que acababa de llegar de Buenos Aires, describió en la Estación Central lo que siente cuando viaja en ómnibus de dos pisos. El accidente que se produjo el viernes en Leales, donde un colectivo de larga distancia volcó y causó 18 heridos, reavivó el debate sobre la seguridad de este tipo de transporte.
Alberto Castro, otro pasajero, admitió que preferiría viajar en avión, pero que no le alcanza el presupuesto para costear por aire los dos viajes mensuales que debe hacer a Buenos Aires.
Muy cómodos
"Tengo que conformarme con el colectivo. Y hay que admitir que tienen muy buenos servicios y que algunos son muy cómodos. Pero cada vez que viajo voy con el corazón en la boca porque los choferes van a mucha velocidad. Creo que estos coches no son los suficientemente estables como para mantenerse en pie si encaran una curva muy rápido o si tienen que hacer una maniobra brusca. Pero lamentablemente, no me queda otra que aguantármela y rezar un Padre Nuestro antes de subir", explicó el hombre.
En la oscuridad
Lourdes Zarzozo es una joven salteña que estudia en Tucumán. Al menos una vez al mes regresa a su provincia, y lo hace en colectivo. "Hay un tramo en la ruta entre Tucumán y Salta en la que siento miedo. Es la autopista que une Metán con Güemes. Es impresionante cómo los choferes aceleran. Siempre voy con miedo de que nos pase algo. Lo peor es la manera como se inclinan los colectivos en cada curva", dijo la chica.
Lo que más molestó a los pasajeros que conversaron con LA GACETA fue que la mayor parte de los servicios a Córdoba o a Buenos Aires se hacen de noche. "¿Cuál es el sentido? ¿Esperan que nosotros nos durmamos para poder andar rápido sin que nadie los moleste? De día se ve mejor el camino y se distinguen los posibles obstáculos con más facilidad. En cambio, de noche, el peligro es todavía mayor", afirmó Oscar Andrada, un tucumano que ayer por la mañana acababa de llegar de Buenos Aires.
"A mí lo que más miedo me da es cuando los choferes empiezan a pasar a otros vehículos. No les importa que venga un auto de frente; ellos se mandan igual, como si fueran los dueños de la ruta. Así es como terminan incrustados de frente y muere mucha gente", opinó Lina Alvarez.
Según un informe de esta repartición nacional, al que accedió LA GACETA, estos cinco choferes tuvieron que realizarse un examen psicofísico para poder ser habilitados nuevamente para circular.
La CNRT establece que para que un colectivo de dos pisos pueda salir a la ruta y transportar pasajeros, debe tener el alta en el parque móvil de Transporte de la Nación; circular con un destino y una procedencia autorizados por la inistitución; ser sometido a una revisión técnica obligatoria (RTO) cada seis meses; llevar cinturones de seguridad en todos los asientos, y presentar el tacógrafo todas las semanas en alguna de las delegaciones de la CNRT para los controles pertinentes.
Justamente, este artefacto fue el que permitió advertir que los cinco choferes que fueron desafectados habían superado los 90 kilómetros por hora. Esta especie de caja negra de los colectivos está conformada por siete discos que graban información sobre la velocidad, las distancias recorridas y el tiempo empleado. En caso de accidente, el tacógrafo registra la velocidad a la que circulaba el vehículo en el momento del siniestro.
Autorización nacional
El jefe de la Policía Vial, Guido Salas, informó que se realizan controles en las rutas de las provincias, pero agregó que los colectivos de larga distancia cuentan con autorización nacional para circular, por lo que la fuerza provincial no tiene injerencia en el caso. De todos modos, agregó que es muy importante que los ómnibus tengan tacómetro, para que se limite la velocidad.
Desde febrero, todos los colectivos de larga distancia del país deben tener cinturones de seguridad en todos los asientos y no sólo en los de la primera fila, como era hasta entonces. La CNRT no autorizó la partida de un coche de la línea Vosa la semana pasada, porque no cumplía con este requisito.
La UTN realizó un estudio, a pedido de la Secretaría de Transporte de la Nación, en el que establece que los ómnibus de dos pisos son inestables. Según el trabajo, pueden incidir en la inestabilidad de estos coches algunas condiciones externas, como el mal el estado de las rutas o las condiciones climáticas adversas. Por ejemplo, especifica: "ante un viento de menos de 100 kilómetros por hora, perpendicular a la unidad, sería suficiente para producir su vuelco".
Alberto Castro, otro pasajero, admitió que preferiría viajar en avión, pero que no le alcanza el presupuesto para costear por aire los dos viajes mensuales que debe hacer a Buenos Aires.
Muy cómodos
"Tengo que conformarme con el colectivo. Y hay que admitir que tienen muy buenos servicios y que algunos son muy cómodos. Pero cada vez que viajo voy con el corazón en la boca porque los choferes van a mucha velocidad. Creo que estos coches no son los suficientemente estables como para mantenerse en pie si encaran una curva muy rápido o si tienen que hacer una maniobra brusca. Pero lamentablemente, no me queda otra que aguantármela y rezar un Padre Nuestro antes de subir", explicó el hombre.
En la oscuridad
Lourdes Zarzozo es una joven salteña que estudia en Tucumán. Al menos una vez al mes regresa a su provincia, y lo hace en colectivo. "Hay un tramo en la ruta entre Tucumán y Salta en la que siento miedo. Es la autopista que une Metán con Güemes. Es impresionante cómo los choferes aceleran. Siempre voy con miedo de que nos pase algo. Lo peor es la manera como se inclinan los colectivos en cada curva", dijo la chica.
Lo que más molestó a los pasajeros que conversaron con LA GACETA fue que la mayor parte de los servicios a Córdoba o a Buenos Aires se hacen de noche. "¿Cuál es el sentido? ¿Esperan que nosotros nos durmamos para poder andar rápido sin que nadie los moleste? De día se ve mejor el camino y se distinguen los posibles obstáculos con más facilidad. En cambio, de noche, el peligro es todavía mayor", afirmó Oscar Andrada, un tucumano que ayer por la mañana acababa de llegar de Buenos Aires.
"A mí lo que más miedo me da es cuando los choferes empiezan a pasar a otros vehículos. No les importa que venga un auto de frente; ellos se mandan igual, como si fueran los dueños de la ruta. Así es como terminan incrustados de frente y muere mucha gente", opinó Lina Alvarez.
Desafectaron a cinco choferes por haber superado los 90 km/h
En lo que va del año, la delegación Tucumán de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) desafectó a cinco choferes de ómnibus de larga distancia en la provincia. Lo hicieron porque se detectó que habían superado los 90 kilómetros por hora, que es el límite de velocidad a la que debe circular este tipo de colectivos.Según un informe de esta repartición nacional, al que accedió LA GACETA, estos cinco choferes tuvieron que realizarse un examen psicofísico para poder ser habilitados nuevamente para circular.
La CNRT establece que para que un colectivo de dos pisos pueda salir a la ruta y transportar pasajeros, debe tener el alta en el parque móvil de Transporte de la Nación; circular con un destino y una procedencia autorizados por la inistitución; ser sometido a una revisión técnica obligatoria (RTO) cada seis meses; llevar cinturones de seguridad en todos los asientos, y presentar el tacógrafo todas las semanas en alguna de las delegaciones de la CNRT para los controles pertinentes.
Justamente, este artefacto fue el que permitió advertir que los cinco choferes que fueron desafectados habían superado los 90 kilómetros por hora. Esta especie de caja negra de los colectivos está conformada por siete discos que graban información sobre la velocidad, las distancias recorridas y el tiempo empleado. En caso de accidente, el tacógrafo registra la velocidad a la que circulaba el vehículo en el momento del siniestro.
Autorización nacional
El jefe de la Policía Vial, Guido Salas, informó que se realizan controles en las rutas de las provincias, pero agregó que los colectivos de larga distancia cuentan con autorización nacional para circular, por lo que la fuerza provincial no tiene injerencia en el caso. De todos modos, agregó que es muy importante que los ómnibus tengan tacómetro, para que se limite la velocidad.
Desde febrero, todos los colectivos de larga distancia del país deben tener cinturones de seguridad en todos los asientos y no sólo en los de la primera fila, como era hasta entonces. La CNRT no autorizó la partida de un coche de la línea Vosa la semana pasada, porque no cumplía con este requisito.
La UTN realizó un estudio, a pedido de la Secretaría de Transporte de la Nación, en el que establece que los ómnibus de dos pisos son inestables. Según el trabajo, pueden incidir en la inestabilidad de estos coches algunas condiciones externas, como el mal el estado de las rutas o las condiciones climáticas adversas. Por ejemplo, especifica: "ante un viento de menos de 100 kilómetros por hora, perpendicular a la unidad, sería suficiente para producir su vuelco".







