Una multitud salió en apoyo al canal RCTV

Miles de venezolanos reclamaron la continuidad de la televisora de línea editorial crítica hacia el gobierno. Una decisión inconstitucional.

EL DOLOR. Un ama de casa llora frente a la sede de la emisora televisiva, considerada un ícono de Venezuela. REUTER
EL DOLOR. Un ama de casa llora frente a la sede de la emisora televisiva, considerada un ícono de Venezuela. REUTER
27 Mayo 2007
CARACAS.- Con banderas de Venezuela y pancartas en apoyo del canal de televisión RCTV, miles de personas marcharon pacíficamente ayer por Caracas para rechazar la inminente salida del aire del canal más antiguo del país. El presidente, Hugo Chávez, ha decidido no renovarle la concesión de transmisión, que vence hoy, con el argumento de que se trata de un canal golpista, lo que ha provocado una ola de críticas en el país y en el exterior, a la que se sumó Estados Unidos.
Adicionalmente, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenó a los militares controlar equipos de transmisión propiedad del canal para garantizar la continuidad en la emisión de la frecuencia de la emisora saliente. Un vocero del gobierno había dicho previamente que no procederían contra la infraestructura del canal, aunque dijeron que esos equipos quedarían inhabilitados al no poder darles otro uso.
Por céntricas avenidas, en medio de un amplio dispositivo de seguridad montado en la capital y en todo el país, los manifestantes gritaron consignas como "No tenemos miedo", en apoyo a RCTV, hasta llegar a la sede del canal de línea editorial crítica hacia el gobierno, que, con 53 años de existencia, es el más antiguo del país. "RCTV es un ícono de Venezuela y no podemos permitir que Chávez lo cierre; esto es un atentado contra la libertad de expresión", dijo un ama de casa de 52 años que empujaba con fuerza su silla de ruedas para llegar al edificio del canal.

La propiedad privada
RCTV calificó de ilegal un fallo judicial que autoriza al gobierno a ocupar su red de transmisores y utilizarlos para la televisora oficial de reciente creación, llamada Teves (Televisora Venezolana Social). El fallo de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) autoriza al gobierno a utilizar los transmisores propiedad del canal y ponerlos a disposición de Teves, que ocupará la frecuencia de RCTV a partir de mañana. El presidente de la empresa dueña de RCTV, Marcel Granier, denunció que la medida viola la propiedad privada, más cuando un vocero de Chávez dijo que esos transmisores no servían para la nueva señal y que, en todo caso, el gobierno debía comprarlos. "Esta medida violenta nuestro derecho a la defensa, al debido proceso y a la propiedad", dice Granier en una declaración. A su vez, el sindicato que nuclea a los trabajadores de prensa del país expresó su más enérgica condena a las recientes decisiones del TSJ. "Nos niega el derecho al trabajo a más de 3.000 empleados de RCTV y se confiscan y se militarizan las instalaciones y equipos de esta planta televisora", denunció el gremio. En tanto, el gobierno renovó su concesión a la principal competidora privada de RCTV, Venevisión, del magnate Gustavo Cisneros, que después del referéndum que en 2004 confirmó a Chávez en la presidencia abandonó su actitud de confrontación. RCTV y Venevisión concentran el 71% de la publicidad de la televisión venezolana. (Reuter-Télam)

Otros canales pujan para apoderarse de la publicidad oficial
CARACAS.- El final de la licencia de RCTV ha disparado una sorda disputa entre el resto de los canales de aire privados alrededor de la necesaria reestructuración del reparto de la torta publicitaria total de la televisión nacional, que significa la distribución de unos U$S 145 millones anuales. Según datos oficiales, los tres canales de aire que recibieron el mayor porcentaje de esta pauta publicitaria, el 83% que incluye tanto la pública como la privada, son Radio Caracas Televisión (RCTV), que recibe el 36%; Venevisión, el 35%; y Televen, el 12%. El detalle que da cuenta de la pelea por ese porcentaje que abandonará RCTV, ya que el canal no informó qué va a hacer a partir de mañana, es la ausencia de muestras de solidaridad para con la televisora en conflicto y cuyo punto de coincidencia es la oposición al gobierno. La excepción es Globovisión, una señal de cable noticiosa, que mantiene en su programación una grilla de programas dedicados a criticar y cuestionar al gobierno y que recibe apenas el 8% de la publicidad.
Otro de los detalles que muestran la puja por debajo de la mesa es la decisión de Televen de comenzar a producir telenovelas locales, abandonando, poco a poco, la emisión de este tipo de programas pero de producción brasileña, mexicana y colombiana. Hasta ahora, la explotación de este sector era casi exclusiva de Venevisión y de RCTV. (Télam)



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