25 Mayo 2007 Seguir en 
"¡Mirá cómo me hiciste, tengo sangre!", gritó María Fernanda Chaila. La joven, después de ser golpeada, intentó escapar y Lucas González corrió tras ella, hasta que entraron en la oficina pública ubicada en el Predio Ferial, donde trabajaba. "Vení para acá antes de que te pase algo peor", le dijo.
Cuando la alcanzó, la tomó del cabello y, mientras ella rogaba por su vida, él disparó. Luego, el homicida se subió a su auto y huyó hacia el este. Esta acción fue reconstruida por la fiscal Teresita Marnero en el requerimiento de prisión preventiva que ayer realizó para el "Gardelito".
En el planteo, que deberá ser resuelto por la jueza Ema de Nucci, la fiscal aportó numerosos elementos probatorios. Por ejemplo, señaló que el acusado, el 29 de mayo, a través de un llamado telefónico, hizo que la víctima bajara a la playa de estacionamiento del Predio Ferial Norte. Allí, según el testimonio de varias personas, la agredió físicamente. "Le propinó una trompada entre la boca y la nariz", dice en el escrito.
También fueron reveladores los testimonios aportados por dos compañeros de trabajo de Chaila. "Escuché que María Fernanda decía con voz lastimosa: ?no, no, no?, y de repente escuché el disparo de un arma de fuego", señaló Eduardo Alonso Crespo.
"Escuchamos: ?no me pegués, no me pegués?, por lo que los tres fuimos a tratar de socorrerla, pero antes de llegar a donde estaban, se escuchó un disparo. Sorprendimos al sujeto y a nuestra compañera caída sobre los escalones. Tenía todo su rostro con sangre", señaló Carlos Arrieta.
Con estos testimonios quedaría prácticamente descartada la versión que dio González sobre cómo se produjeron los hechos. En una declaración escrita presentada por sus defensores Héctor Abraham Musi y Roberto Flores, el acusado aseguró que el proyectil se había escapado accidentalmente.
"Ella se va corriendo por las escaleras gritándome. En esas circunstancias aparecen dos compañeros de trabajo que se meten en el medio. Fue allí que saco un arma que tenía en la cintura para asustarlos. Tratando de sujetar a Fernanda de los cabellos y tratando de hacer que estos tipos se vayan, levanté el arma y en un movimiento brusco, se disparó", escribió González.
Varias personas confirmaron ante la fiscal Marnero que Chaila vivía aterrorizada porque sabía que González la podía asesinar a ella o cualquiera de los integrantes de su familia. "El la llamaba a su celular y le decía que se fuera con él y ella le decía que no, porque le pegaba mucho. Un día me preguntó: ¿sabés cómo va a terminar todo esto? El me va a pegar un tiro en la cabeza. El me va a terminar matando", declaró Cyntia Vanessa Ruiz, una de las amigas íntimas de la víctima.
Dante Cuezzo relató ante la fiscal: "todo el tiempo él la amenazaba, le decía que la iba a matar si no volvía, y ella no quería saber nada. Se sentía acosada y tenía miedo de las amenazas".
"Fernanda, al último, vivía con miedo, obvio que vivía con miedo, ya que permanentemente recibía amenazas por parte de él", indicó Héctor Efraín Gutiérrez Artaza. Una vez que De Nucci resuelva el planteo de prisión preventiva (se descarta que accederá), la fiscal solicitará la elevación a juicio de la causa.
Cuando la alcanzó, la tomó del cabello y, mientras ella rogaba por su vida, él disparó. Luego, el homicida se subió a su auto y huyó hacia el este. Esta acción fue reconstruida por la fiscal Teresita Marnero en el requerimiento de prisión preventiva que ayer realizó para el "Gardelito".
En el planteo, que deberá ser resuelto por la jueza Ema de Nucci, la fiscal aportó numerosos elementos probatorios. Por ejemplo, señaló que el acusado, el 29 de mayo, a través de un llamado telefónico, hizo que la víctima bajara a la playa de estacionamiento del Predio Ferial Norte. Allí, según el testimonio de varias personas, la agredió físicamente. "Le propinó una trompada entre la boca y la nariz", dice en el escrito.
También fueron reveladores los testimonios aportados por dos compañeros de trabajo de Chaila. "Escuché que María Fernanda decía con voz lastimosa: ?no, no, no?, y de repente escuché el disparo de un arma de fuego", señaló Eduardo Alonso Crespo.
"Escuchamos: ?no me pegués, no me pegués?, por lo que los tres fuimos a tratar de socorrerla, pero antes de llegar a donde estaban, se escuchó un disparo. Sorprendimos al sujeto y a nuestra compañera caída sobre los escalones. Tenía todo su rostro con sangre", señaló Carlos Arrieta.
Con estos testimonios quedaría prácticamente descartada la versión que dio González sobre cómo se produjeron los hechos. En una declaración escrita presentada por sus defensores Héctor Abraham Musi y Roberto Flores, el acusado aseguró que el proyectil se había escapado accidentalmente.
"Ella se va corriendo por las escaleras gritándome. En esas circunstancias aparecen dos compañeros de trabajo que se meten en el medio. Fue allí que saco un arma que tenía en la cintura para asustarlos. Tratando de sujetar a Fernanda de los cabellos y tratando de hacer que estos tipos se vayan, levanté el arma y en un movimiento brusco, se disparó", escribió González.
Varias personas confirmaron ante la fiscal Marnero que Chaila vivía aterrorizada porque sabía que González la podía asesinar a ella o cualquiera de los integrantes de su familia. "El la llamaba a su celular y le decía que se fuera con él y ella le decía que no, porque le pegaba mucho. Un día me preguntó: ¿sabés cómo va a terminar todo esto? El me va a pegar un tiro en la cabeza. El me va a terminar matando", declaró Cyntia Vanessa Ruiz, una de las amigas íntimas de la víctima.
Dante Cuezzo relató ante la fiscal: "todo el tiempo él la amenazaba, le decía que la iba a matar si no volvía, y ella no quería saber nada. Se sentía acosada y tenía miedo de las amenazas".
"Fernanda, al último, vivía con miedo, obvio que vivía con miedo, ya que permanentemente recibía amenazas por parte de él", indicó Héctor Efraín Gutiérrez Artaza. Una vez que De Nucci resuelva el planteo de prisión preventiva (se descarta que accederá), la fiscal solicitará la elevación a juicio de la causa.
González llevaba una pistola calibre 9mm
Ayer, en el pedido de prisión preventiva que realizó la fiscal, se hizo especial hincapié en que el sospechoso llevaba una pistola calibre 9 milímetros, que fue la que utilizó para matar a su ex novia. "Después de que se disparara accidentalmente el arma, salí corriendo como enloquecido. La tiré, pero no puedo precisar en dónde lo hice", señaló Lucas González en su declaración por escrito. El arma, hasta el momento, no fue encontrada. LA GACETA (C)







