21 Mayo 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Amalia Granata no puede quejarse. La rubia cuyo nombre se multiplicó por los medios tras haberse acostado con Robbie Williams, fue pionera absoluta en “Gran Hermano famosos”: entró primera a la casa más vigilada del país y fue también la primera en abandonarla, con pocos aplausos y grandes muestras de alivio por parte de sus compañeros.
El 54,5% del público quiso que anoche la modelo se reencontrara con el mundo real, dándole así otra oportunidad a Nino Dolce, el temperamental chef de Playboy cuyo verdadero nombre es Rómulo Tirri.
Antes de conocer que sería expulsada, Granata tuvo un ataque de sinceridad y reunió a los “hermanitos” para una charla que ella misma definió como “face to face” (cara a cara, en inglés). Allí, según le contó luego a Jorge Rial, les dijo a todos lo que pensaba acerca de ellos. “Necesitaba demostrarles lo hipócritas que son”, manifestó la rubia.
Amparada por la sinceridad que dijo que la caracteriza, Granata fue tajante al describir los sentimientos que la inundaron cuando cruzó el umbral que pisara por primera vez hace ocho días. “Me siento bien, porque no fui por los $ 100.000”, expresó, aunque no aclaró para qué fue.
“En esa casa reina la hipocresía. Encerrada, me sentía como en una jungla”, añadió, entre otras críticas a sus ex compañeros. “Soy así, por qué me iba a sentar en una mesa a sonreír si no quería sonreír”, se defendió.
Mientras la rubia se convencía de lo bueno que había sido dejar la casa, Dolce, el otro protagonista de la noche, festejaba su continuidad en el programa. Totalmente desnudo, se lanzó a la pileta climatizada, al grito de “¡Los quiero, los quiero a todos!”. La emoción del chef fue tal que hasta lloró de alegría. (Especial)
El 54,5% del público quiso que anoche la modelo se reencontrara con el mundo real, dándole así otra oportunidad a Nino Dolce, el temperamental chef de Playboy cuyo verdadero nombre es Rómulo Tirri.
Antes de conocer que sería expulsada, Granata tuvo un ataque de sinceridad y reunió a los “hermanitos” para una charla que ella misma definió como “face to face” (cara a cara, en inglés). Allí, según le contó luego a Jorge Rial, les dijo a todos lo que pensaba acerca de ellos. “Necesitaba demostrarles lo hipócritas que son”, manifestó la rubia.
Amparada por la sinceridad que dijo que la caracteriza, Granata fue tajante al describir los sentimientos que la inundaron cuando cruzó el umbral que pisara por primera vez hace ocho días. “Me siento bien, porque no fui por los $ 100.000”, expresó, aunque no aclaró para qué fue.
“En esa casa reina la hipocresía. Encerrada, me sentía como en una jungla”, añadió, entre otras críticas a sus ex compañeros. “Soy así, por qué me iba a sentar en una mesa a sonreír si no quería sonreír”, se defendió.
Mientras la rubia se convencía de lo bueno que había sido dejar la casa, Dolce, el otro protagonista de la noche, festejaba su continuidad en el programa. Totalmente desnudo, se lanzó a la pileta climatizada, al grito de “¡Los quiero, los quiero a todos!”. La emoción del chef fue tal que hasta lloró de alegría. (Especial)
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