Lucía Puenzo debuta con un filme complejo y polémico

La hija del director de "La historia oficial" debuta como directora en el festival francés con su ópera prima, "XXY".

UNA FIESTA. La Riviera francesa se vistió de gala ayer para recibir a algunas de las estrellas más populares de Hollywood, que llegaron a presentar sus filmes.(REUTERS)
UNA FIESTA. La Riviera francesa se vistió de gala ayer para recibir a algunas de las estrellas más populares de Hollywood, que llegaron a presentar sus filmes.(REUTERS)
21 Mayo 2007
CANNES.- Para Lucía Puenzo dirigir es algo así como una consecuencia lógica de su trayectoria dentro del mundo de la ficción. La hija de Luis Puenzo (director de "La historia oficial") arrancó escribiendo novelas; luego comenzó a colaborar con guiones y la tentó colocarse detrás de una cámara para unos cortos y para la televisión. Ayer estrenó en el Festival de Cannes su primera película, "XXY".
Ha tenido cine a su alrededor durante toda la vida. Con un padre director y tres hermanos dedicados a este mundo, y con la ayuda de una beca de Cinefondation, una iniciativa de Cannes para ayudar a escribir guiones, Lucía ha llegado a la Semana de la Crítica, una sección paralela al certamen francés.
Ricardo Darín, Valeria Bertuccelli, Germán Palacios y Carolina Pelleritti, así como los jóvenes Inés Efron y Martín Piroyansky componen el elenco de esta historia, que gira en torno de una adolescente en cuyo cuerpo conviven los dos sexos. Puenzo escogió esta historia basada en un cuento de Sergio Bizzio porque le pareció la indicada para hablar de la identidad y de la libertad de elección.
"Siempre me ha fascinado particularmente la adolescencia y ese momento de la pubertad, ese despertar sexual y esas marcas de identidad en las que se cortan los lazos con la infancia y uno se convierte en quien va a ser", explica Lucía, nacida en Buenos Aires en 1976.
Rodada en el balneario uruguayo de Piriápolis, "XXY", que se estrena en Argentina el 14 de junio, figura entre las favoritas de la Semana, y Lucía está contenta por el hecho de poder mostrarla en el Festival de Cannes.
En estos días la realizadora estará acompañada por su padre, quien en 1985 trajo hasta el certamen francés "La historia oficial", película con la que Norma Aleandro consiguió el premio a la mejor actriz y que posteriormente ganó el Oscar a la mejor película extranjera.
La realizadora no siente el peso del apellido como una losa y cuando se refiere a su padre lo hace en términos de compañero de trabajo. "Desde el primer momento él siempre me ha apoyado mucho y me ha dado fuerza. Da consejos, pero mantiene la distancia", comenta al hablar de su padre, con quien ya trabajó en el guión de su película "La puta y la ballena".
Más allá de lo que ocurra en Cannes, Lucía Puenzo, que asegura sufrir síndrome de abstinencia cuando no puede escribir un día, ya prepara su segunda película, en la que traducirá en imágenes su primera novela, "El niño pez".

Una serie de cortos para celebrar el 60º aniversario
"Chacun son cinéma" ("Cada uno su cine") en tres minutos: eso es lo que han hecho 35 directores de todo el mundo convocados por el presidente del Festival de Cannes, Gilles Jacob, para celebrar el 60º aniversario del certamen. Y el resultado, que ayer se estrenó, es una ensalada de diferentes formas de ver el cine en los más diversos lugares del planeta.
Uno de los cortos más aplaudidos fue el del brasileño Walter Salles, quien se marcha a un lugar perdido de Brasil, "A 8.944 km de Cannes", para relatar con ritmo de percusión la noción que allí se tiene del remoto certamen. Salles comentó que se sumó al proyecto porque ofrece la posibilidad de ver el cine como una aventura colectiva, y que es así como él entiende este oficio. En una sala en la que se congregaron casi todos los autores de los cortos, entre los que figuraban Gus van Sant, los hermanos Coen y los Dardenne, entre otros, el aplauso más sentido fue el que se escuchó en reconocimiento al nonagenario director portugués Manoel de Oliveira. "Chacun son cinéma", dedicada a Federico Fellini, ofrece momentos destacables, como cuando el chino Zhang Yimou evoca la capacidad del cine para emocionar con un corto sobre una proyección en una remota aldea, o cuando el danés Lars von Trier se da el lujo, con su singular humor, de hacer él mismo en la pantalla lo que seguramente más de un cineasta anhela: cargarse a un hombre de negocios, una metáfora sobre el peso del dinero en el séptimo arte.(DPA)

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