Los países ricos piden vigilancia acerca de los fondos especulativos

Alemania no logró acuerdo para imponer códigos de conducta a los hedge funds. Los pro y los contra de las inversiones de alto riesgo.

20 Mayo 2007
POTSDAM, Alemania.- Los fondos especulativos, un fenómeno que modifica el rostro del capitalismo y que podría afectar el equilibrio financiero mundial, es uno de los asuntos que divide al G8, el foro de las naciones más ricas del planeta, que ayer terminó una reunión de dos días en Potsdam, histórica localidad vecina de Berlín.
Alemania, que preside este año el G7/G8, hizo de la transparencia de estos fondos su caballo de batalla y abogó por la imposición de un código de conducta para ellos. Pero Estados Unidos y Gran Bretaña, cuyas grandes plazas financieras albergan a la mayoría de esos fondos, son hostiles a cualquier intervencionismo. Esas divergencias impedirán que a mediano plazo surja una regulación internacional en el sector, una evidencia que quedó reflejada en el documento final del G8-Finanzas.
Sumamente opacos, los hedge funds (fondos especulativos: inversiones financieras de alto riesgo pero muy rentables a corto plazo) mueven U$S 1,5 billón mediante unas 9.000 entidades. "Invierten en sus propios dividendos, pero nada en la investigación, nada en la innovación, nada en los salarios", denunció esta semana John Monks, líder de los sindicatos europeos. "El mundo se merece algo mejor que estar administrado por especuladores", aseguró. Su colega estadounidense, John Sweeney, agregó que estos fondos están guiados por una única lógica: beneficios del 15 al 20% durante tres a cinco años como máximo. Guy Rider, de la Confederación Sindical Internacional, aseguró por su parte que el propio Rodrigo Rato, director del FMI, admitió que los fondos de inversión amenazan la estabilidad financiera internacional.

La cautela
No obstante, los ministros de Finanzas del G8 se limitaron a declarar que "debido al fuerte crecimiento de la industria de los hedge funds y a la creciente complejidad de los instrumentos que administran, reafirmamos la necesidad de ser vigilantes". El G8 optó por la cautela frente a estos fondos. Varios economistas temen que un súbito vuelco de los mercados pueda acarrear, en un efecto dominó, la quiebra de uno o varios fondos especulativos, y una consecuente crisis en el sector bancario, que otorga buena parte de los créditos a los hedge funds. Pese a todo, Berlín mantiene su posición combativa, y tiene de su lado al titular del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet. (AFP)

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