Cartas

20 Mayo 2007
GERIATRICOS
El viejo es la primera víctima del crecimiento de la población. Así escribió Bioy Casares en “El diario de la guerra del cerdo” (1968) afirmación con más vigencia que nunca dado el crecimiento exponencial  de este grupo etario. Hoy, decir la palabra geriátrico es reconocer un problema que habla de un fracaso de contención familiar y comunitaria. Desde hace tiempo, el posgrado de gerontología de la UNT va dando cuenta y generando proyectos sobre esta situación de fragilidad biopsicosocial de los adultos mayores de nuestro medio en diversos trabajos de investigación realizados. Pero, a la vez es triste reconocer, como protagonista de estos que los gobiernos nacional y provincial hagan oídos sordos al proceso de envejecimiento de la población. Esta apatía se ve reflejada en la inexistencia de programas para los ancianos con la misma disposición que los desarrolló con maternidad e infancia. Tucumán tampoco cuenta con servicios de gerontología y geriatría dentro de los hospitales públicos y de los CAPS. Tal vez por toda esta situación no debe sorprender que proliferen geriátricos clandestinos. Un geriátrico ilegal o habilitado (también dejan mucho que desear) es sólo un síntoma más de una enfermedad que padece un Estado y una comunidad que son indiferentes a los problemas que atañen a los los adultos mayores. Ser gerontólogo me enseñó que los viejos no le temen a la muerte sino al sufrimiento y a la indignidad. Por eso, paradójicamente, al ver últimamente las noticias y las imágenes de los ancianos por los medios, muchos de nosotros, llegado el turno y, en un marco legal, cambiaríamos voluntariamente el geriátrico por una “digna muerte”. Así, muy pronto, la palabra geriátrico y sus eufemismos ya no serán un problema sino una solución.

Juan Ernesto Kairuz
Barrio San Martín
Los Nogales (Tucumán)


 EJERCITO ARGENTINO
Poco después del 25 de Mayo de 1810, el Primer Gobierno patrio creó el Ejército Argentino. Los viejos soldados, los que vestimos con honor el uniforme de la patria, lo recordamos con nostalgia y con dolor. No festejaremos. Quienes desde muy jóvenes ingresamos en los institutos de formación de oficiales y de suboficiales lo hacíamos con orgullo, imbuidos en un acendrado amor a la patria y convencidos de que nos esperaba una vida sacrificada, de mucho esfuerzo, pero digna. Formábamos parte de una de las instituciones más queridas y respetadas por su pueblo. Millones de ciudadanos cumplimos el servicio militar. Allí se educaba, se disciplinaba, se ponían límites y se aprendía a defender y a amar a la patria. Desgraciadamente, todo ha cambiado. Somos el despojo de aquellos años de gloria. La institución se debate en la más absoluta pobreza; sólo disponemos de escaso y obsoleto armamento; el prestigio y el orgullo de pertenecer a la fuerza está en vías de extinción; perdimos el afecto y el respecto de la mayoría de nuestros compatriotas. La historia se encargará de desentrañar la verdad y de señalar a los culpables de tamaña destrucción de una de las instituciones señeras de la argentinidad. Mientras nos debatimos por sobrevivir, países limítrofes como Chile y Brasil mantienen sus Fuerzas Armadas modernas, actualizadas, bien instruidas y equipadas con materiales de última generación. Quiera Dios que no tengamos desacuerdos con nuestros vecinos.

Luis R. Vera Robinson
Chacabuco 263 (9º “F”)
S.M. de Tucumán


 TEMOR
El barrio La Cuadra, ubicado cerca del pie del cerro, en Yerba Buena, se ha transformado en un lugar peligroso. Ello se debe a que ese núcleo habitacional está rodeado de matorrales que alcanzan una altura importante y el alumbrado público es casi nulo. Las familias que habitan el lugar y zonas aledañas viven temerosas y en constante zozobra. Las autoridades deberían tomar los recaudos pertinentes para llevar tranquilidad a los vecinos.n

Nilda Guberville
an Martín 48
Santiago del Estero

PROMOCION INDUSTRIAL
En estos días se habla de una ley de promoción industrial, necesaria sin duda. Pero me llama la atención que nuestras autoridades nunca hayan promovido los parques industriales como herramienta de desarrollo. Los hay en casi todas las provincias Argentina, y Tucumán es una lastimosa excepción. Para quien quiera radicar una industria en Tucumán, seguramente le será más atractivo un parque industrial que cualquier desgravación impositiva. Para quienes no lo sepan, un parque industrial es un gran predio con agua, luz, desagües, buenos accesos, fáciles comunicaciones, etcétera. Las provincias los establecen y los interesados compran un predio dentro de ellos para allí establecer su industria. No tener que tender redes eléctricas, construir desagües propios, pavimentar accesos, etcétera, estoy seguro de  que es más atractivo que cualquier desgravación. Por otra parte, en los parques industriales las inversiones quedan. Los tucumanos de alguna edad aún recordamos el Operativo Tucumán, cuando varias docenas de “fábricas” elaboraban en Buenos Aires sus productos y los facturaban aquí para gozar de la desgravación. Luego de 10 años sólo quedaron de ellas algunos galpones vacíos. No pido que mi opinión sea tomada en cuenta como una verdad absoluta. Sólo solicito que quienes impulsan la ley de promoción recorran algunos parques industriales en Rafaela, en Santa Fe, en San Francisco o en Córdoba, por ejemplo, y vean in situ las ventajas de este tipo de emprendimiento respecto del poco exitoso sistema de las desgravaciones.

Tulio Santiago Ottonello
Sarmiento 170
Monteros (Tucumán)


 HOMOSEXUALIDAD
Quisiera objetar algunas de las afirmaciones vertidas por el lector Oscar Peyrot en la carta publicada el 14/5. La homosexualidad no es una enfermedad, menos aún un mal. Ante todo, es una orientación sexual distinta, que debe ser respetada como cualquier otra. Hace ya más de 30 años que la homosexualidad no es considerada un trastorno mental por la comunidad científica más autorizada. De hecho, tanto la Asociación Americana de Psiquiatría en 1973, como la Organización Mundial de la Salud en 1990, dejaron de considerarla una patología. Tampoco creo que la homosexualidad sea algo capaz de atentar contra la especie humana, como sostiene el lector Peyrot. Basta con ver cómo médicos, docentes y demás profesionales homosexuales, muy al contrario, la salvaguardan. En cambio, lo que sí considero nocivo para una sociedad es la intolerancia en todas sus formas y la homofobia es una de sus manifestaciones. Negar la diversidad humana es lo verdaderamente peligroso. Asimismo, comparto la opinión de Eugenio Zaffaroni -juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación- acerca de que las personas homosexuales tienen derecho a casarse. El camino a una sociedad pluralista comienza por entender que cada ser humano es único, libre, distinto de los demás, y que debe gozar de los mismos derechos que cualquier otro, sin distinción alguna.

 María Eugenia Seleme
López y Planes 174
San Miguel de Tucumán


AMOR
“El amor a la libertad es amor al prójimo. El amor al poder es amor a sí mismo” (Cesare Pavese, poeta antifascista encarcelado por Benito Mussolini).

Ramón Eudal
Pasaje García 1.257
San Miguel de Tucumán

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán  ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas  por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA  se reserva el derecho de publicación.


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