20 Mayo 2007 Seguir en 
Dicen que un hogar es el reflejo de quienes viven en él y lo mismo puede afirmarse de esa gran casa que es la ciudad. Podría decirse también que el mal olor acompaña al ser humano desde tiempos inmemoriales y ha inspirado incluso leyes. “Pues ley hay que dice, según he oído decir, que por sólo el mal olor de la boca se puede descasar la mujer del marido, y el marido de la mujer”, señala Miguel de Cervantes en su entremés “El juez de los divorcios”. La basura es una de las manifestaciones cotidianas de las urbes. Conscientes de las enfermedades y de la contaminación que provoca, en muchos lugares del mundo y también en parte del territorio nacional se ha encarado organizadamente su recolección y su tratamiento. Pero como esta es una tierra de excepción, el tema de la basura siempre tiene mal olor en San Miguel de Tucumán, que el Gobierno actual intenta revertir. Según el director municipal de Servicios Públicos, en la capital existen alrededor de 120 basurales permanentes. Los vaciaderos clandestinos más importantes son los que se formaron en Santa Fe y Marco Avellaneda, en San Lorenzo y avenida Ernesto Padilla, en Félix de Olazábal y Santa Fe, y en Italia al 4.500. Le contó a nuestro diario que algunos, como el de Santa Fe y Marco Avellaneda, lo limpiaban en 2006 dos veces por semana, mientras en lo que va del año se lo limpia entre tres y cuatro veces por semana. El funcionario dijo que estos vaciaderos se forman porque los vecinos entregan la basura a gente que la recoge en carros tirados por caballos, que a su vez la arrojan a no más de 10 cuadras del lugar donde la retiran. Los tucumanos somos, por cierto, grandes hacedores de basura: diariamente en la capital se recogen 500 toneladas, cifra que se eleva a 15.000 en un mes. Sólo en el basural de Marco Avellaneda y Santa Fe se retiran por semana 12 toneladas de desperdicios.
Hasta la fecha todas las campañas antibasura encaradas en los últimos lustros fracasaron por la falta de colaboración ciudadana y por la lasitud en aplicar las normas vigentes. En un intento por dar un corte drástico a esta mala costumbre de los tucumanos de arrojar basura en los baldíos o de entregarle los desechos a personas que transportan los residuos en carros y los arrojan en vaciaderos, el gobernador firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) por el cual se prohíbe el traslado de residuos en vehículos de cualquier tipo que no estén afectados para tales fines, así como su depósito en lugares que no estén habilitados. La medida también comprende a carros de tracción animal, camionetas, camiones y hasta vehículos particulares. De acuerdo con la iniciativa, cuando la Policía sorprenda a personas arrojando basura desde cualquier vehículo, les secuestrará el carro o rodado. Además, se aplicarán sanciones de entre $ 600 y $ 5.000, según la gravedad de la falta. Los operativos de control se realizarán durante las 24 horas; en primer término se comenzará por la capital para avanzar luego hacia el interior. La autoridad de aplicación será la Policía. El Poder Ejecutivo ya envió el DNU a la Legislatura que tiene veinte días hábiles para considerarlo, mientras tanto la disposición ya está en vigencia. También el PE se quiere avanzar sobre sanciones onerosas a los propietarios de baldíos que no los tengan en regla. El éxito de una normativa depende siempre de la constancia en su aplicación y de la colaboración de la sociedad. Está probado que si los controles decaen muchos tucumanos tienden a transgredir la ley. La presencia permanente de la basura en calles y en baldíos habla de ciudadanos que no cuidan su hogar. Es hora de revertir esta triste realidad.
Hasta la fecha todas las campañas antibasura encaradas en los últimos lustros fracasaron por la falta de colaboración ciudadana y por la lasitud en aplicar las normas vigentes. En un intento por dar un corte drástico a esta mala costumbre de los tucumanos de arrojar basura en los baldíos o de entregarle los desechos a personas que transportan los residuos en carros y los arrojan en vaciaderos, el gobernador firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) por el cual se prohíbe el traslado de residuos en vehículos de cualquier tipo que no estén afectados para tales fines, así como su depósito en lugares que no estén habilitados. La medida también comprende a carros de tracción animal, camionetas, camiones y hasta vehículos particulares. De acuerdo con la iniciativa, cuando la Policía sorprenda a personas arrojando basura desde cualquier vehículo, les secuestrará el carro o rodado. Además, se aplicarán sanciones de entre $ 600 y $ 5.000, según la gravedad de la falta. Los operativos de control se realizarán durante las 24 horas; en primer término se comenzará por la capital para avanzar luego hacia el interior. La autoridad de aplicación será la Policía. El Poder Ejecutivo ya envió el DNU a la Legislatura que tiene veinte días hábiles para considerarlo, mientras tanto la disposición ya está en vigencia. También el PE se quiere avanzar sobre sanciones onerosas a los propietarios de baldíos que no los tengan en regla. El éxito de una normativa depende siempre de la constancia en su aplicación y de la colaboración de la sociedad. Está probado que si los controles decaen muchos tucumanos tienden a transgredir la ley. La presencia permanente de la basura en calles y en baldíos habla de ciudadanos que no cuidan su hogar. Es hora de revertir esta triste realidad.







