Stornelli, un adversario muy difícil

El fiscal está lleno de enemigos en los sectores que se han sucedido en el poder. En el foro judicial nadie cree que haya sido protagonista del hecho que relata un decreto presidencial. Por Angel Anaya, columnista.

19 Mayo 2007
Por Angel Anaya, columnista.


BUENOS AIRES.- Es difícil hallar en el revulsivo escenario político nacional un personaje tan singular como el fiscal Carlos Stornelli. De él se comenta que tiene enemigos en todos los sectores que se han sucedido en los poderes públicos, y su equipo de investigaciones constituye un conjunto llamativo por su solidaridad y eficiencia. No es raro por todo ello que en el foro se recibiera con incredulidad que haya sido protagonista de un hecho tan burdo como el que relatan los considerandos del decreto presidencial, donde aparece afirmando sorprendentemente que colaborará con Daniel Scioli para la gobernación bonaerense y, a continuación, comunica al ministro del Interior que se "llevará puestos" a los funcionarios echados por el Gobierno en el caso Skanska. Se trata de un decreto técnicamente sui generis y sin precedentes, cuya naturaleza ha llevado a muchos a la conclusión de que el Presidente está tratando de eliminar a Stornelli del acto de corrupción más escandaloso que debe enfrentar. No es la primera vez que se trató de borrar al fiscal en sonadas investigaciones durante los gobiernos precedentes, pero en esta ocasión esa posibilidad es más firme si se advierte que su objetivo es introducir su lanza en el despacho del ministro de Planeamiento, Julio de Vido, a quien en las cintas informáticas secuestradas se menciona como el "pingüino" que se halla a dos cuadras de Skanska.

La barahúnda porteña
El volcán Skanska está tan activo y potente, que tan sólo durante algunas horas fue superado en el ranking televisivo y radial por el paro de subterráneos y el gran apagón accidental que afectó a gran parte del área porteña y el conurbano. La excitada sensibilidad ciudadana por el caótico contexto a tres semanas de las urnas locales sirvió, de paso, a los competidores por la alcaldía autónoma para puntar contra el rompeolas centralista -con excepción del aspirante kirchnerista- advirtiendo que esas plagas pusieron en mayor inseguridad a los porteños al carecer de policía propia. Ergo, los asaltos y carterazos se multiplicaron y un millón de personas esperaron horas para poder viajar. Por su parte, el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, sumó reacciones de toda especie cuando, en medio de esa barahúnda, aconsejó al cardenal Jorge Bergoglio que estudie "un poquitito" la realidad social argentina, tras el comentario del prelado en la Conferencia Episcopal Latinoamericana acerca de la gran problemática nacional. Si la casualidad o la naturaleza no castigan nuevamente al agitado mundo metropolitano, serán Skanska y la denuncia de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas -que solicitó esta semana la deposición de Guillermo Moreno por manipulación del Indec-, los casos más perturbadores que deba seguir enfrentando el kirchnerismo. (De nuestra Sucursal)

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