29 Octubre 2002 Seguir en 
Tras obtener una nueva prueba de vida, el empresario cordobés Raúl Ariente viajó a Buenos Aires para pagar el rescate por su hijo Federico, secuestrado el domingo 13 de octubre en confusas circunstancias, cuando se retiraba de una fiesta privada en la localidad de San Roque.
El viaje se realizó tras dos intentos frustrados de entregar los 400 mil pesos exigidos por los secuestradores para la liberación de Federico Ariente, quien llevaba hoy 16 días raptado.
Antes de viajar, Raúl Ariente y su familia obtuvieron una nueva prueba de vida de Federico, que impulsó al padre de la víctima a movilizarse para negociar con los captores.
Según trascendió, la familia Ariente habría recibido una carta manuscrita de Federico, dejada por los secuestradores en cercanías del estadio Olímpico Córdoba, en el paraje Chateau Carreras, junto a una prenda que poseía el muchacho en la noche del secuestro.
La primera vez que se intentó pagar el rescate, en Buenos Aires, aparecieron efectivos policiales que espantaron a los delincuentes. La segunda vez, la hermana de Federico arrojó un bolso con dinero al lado de una camioneta estacionada en la localidad de Claypole, en el conurbano bonaerense. Según explicaron los familiares de Ariente, la maniobra fue advertida por un niño que tomó el dinero y lo entregó a su padre: al darse cuenta de que se trataba del pago del rescate, el hombre devolvió los 400 mil pesos a la familia cordobesa. (DyN)
El viaje se realizó tras dos intentos frustrados de entregar los 400 mil pesos exigidos por los secuestradores para la liberación de Federico Ariente, quien llevaba hoy 16 días raptado.
Antes de viajar, Raúl Ariente y su familia obtuvieron una nueva prueba de vida de Federico, que impulsó al padre de la víctima a movilizarse para negociar con los captores.
Según trascendió, la familia Ariente habría recibido una carta manuscrita de Federico, dejada por los secuestradores en cercanías del estadio Olímpico Córdoba, en el paraje Chateau Carreras, junto a una prenda que poseía el muchacho en la noche del secuestro.
La primera vez que se intentó pagar el rescate, en Buenos Aires, aparecieron efectivos policiales que espantaron a los delincuentes. La segunda vez, la hermana de Federico arrojó un bolso con dinero al lado de una camioneta estacionada en la localidad de Claypole, en el conurbano bonaerense. Según explicaron los familiares de Ariente, la maniobra fue advertida por un niño que tomó el dinero y lo entregó a su padre: al darse cuenta de que se trataba del pago del rescate, el hombre devolvió los 400 mil pesos a la familia cordobesa. (DyN)
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