18 Mayo 2007 Seguir en 
“Son asesinos y no les importa absolutamente nada de lo que hacen. Nadie está a salvo cuando lo ataca un delincuente de estos”, señaló indignada Ema Soria. La mujer sabe muy bien de lo que habla. En julio de 2002, su hermano, Carlos Manuel Soria, fue ultimado por dos jóvenes que le robaron la moto en el puente Ingeniero Barros, de Alderetes. Su esposo, Horacio Ramón Abregú, salvó su vida luego de haber sido asaltado en su drugstore del barrio Oeste II.
A las 16.30l, según explicó Soria, en el interior del negocio familiar había por lo menos siete personas, tres de ellas menores de edad. De pronto, ingresaron al local dos jóvenes. Uno tomó de la heladera un energizante y el otro se quedó en la puerta.
Zamarreado
“En ese momento uno de los asaltantes abrazó a mi esposo y empezó a zamarrearlo. Pero él logró soltarse y lo golpeó. Ahí salimos todos tras los delincuentes, que querían escaparse corriendo. Pero cuando llegamos a la puerta, uno de ellos comenzó a disparar con una pistola 9 milímetros hacia donde estábamos nosotros”, expresó la mujer, aún indignada por lo sucedido.
Una de las balas impactó en el pie derecho de Abregú. La otra, en el freezer de los helados; y el tercer proyectil no fue localizado. “Mi esposo lo único que pudo hacer fue abrazar a mi hija para que no le pasara nada a ella. Intentó protegerla, poniendo en riesgo su vida. Gracias a Dios que nadie terminó muerto. Dispararon a mansalva. Al final, no se llevaron nada”, explicó Soria.
Trágica historia
La comerciante señaló que, a pesar del tiempo que transcurrió, aún no se puede recuperar del miedo. “Era como volver a recordar lo que le pasó a mi hermano. A él dos jóvenes lo pararon y le dispararon sin piedad en el rostro. Lo mataron sin que pudiera defenderse”, explicó.
Carlos Soria trabajaba como sereno y, cuando regresaba a su domicilio, fue interceptado por el menor conocido como “Plumita” y por David Villagra para robarle la moto con la que se desplazaba. Cuando Soria se resistió al robo, recibió un disparo en la cara, que le provocó la muerte de manera instantánea. Los sospechosos fueron aprehendidos por la Policía a los días del hecho.
“El que nos asaltó el domingo es un chango de ‘La Bombilla’ que también atacó a una quiniela de la zona y lastimó a una vecina para quitarle una bolsa de pan, pensando que allí llevaba dinero. Siempre es lo mismo. Estos tipos repiten sus actos”, explicó la mujer.
“Plumita” ya había sido acusado el 22 de junio de 2001 por matar a balazos a Teresa Irene Villar de Zumaeta, de 44 años, a quien interceptó en el parque 9 de Julio para robarle la moto.
“Ya perdí toda la confianza. En mi vida sufrí tanto por culpa de esa gente, que lo único que hace es matar por un par de monedas”, concluyó Soria.
A las 16.30l, según explicó Soria, en el interior del negocio familiar había por lo menos siete personas, tres de ellas menores de edad. De pronto, ingresaron al local dos jóvenes. Uno tomó de la heladera un energizante y el otro se quedó en la puerta.
Zamarreado
“En ese momento uno de los asaltantes abrazó a mi esposo y empezó a zamarrearlo. Pero él logró soltarse y lo golpeó. Ahí salimos todos tras los delincuentes, que querían escaparse corriendo. Pero cuando llegamos a la puerta, uno de ellos comenzó a disparar con una pistola 9 milímetros hacia donde estábamos nosotros”, expresó la mujer, aún indignada por lo sucedido.
Una de las balas impactó en el pie derecho de Abregú. La otra, en el freezer de los helados; y el tercer proyectil no fue localizado. “Mi esposo lo único que pudo hacer fue abrazar a mi hija para que no le pasara nada a ella. Intentó protegerla, poniendo en riesgo su vida. Gracias a Dios que nadie terminó muerto. Dispararon a mansalva. Al final, no se llevaron nada”, explicó Soria.
Trágica historia
La comerciante señaló que, a pesar del tiempo que transcurrió, aún no se puede recuperar del miedo. “Era como volver a recordar lo que le pasó a mi hermano. A él dos jóvenes lo pararon y le dispararon sin piedad en el rostro. Lo mataron sin que pudiera defenderse”, explicó.
Carlos Soria trabajaba como sereno y, cuando regresaba a su domicilio, fue interceptado por el menor conocido como “Plumita” y por David Villagra para robarle la moto con la que se desplazaba. Cuando Soria se resistió al robo, recibió un disparo en la cara, que le provocó la muerte de manera instantánea. Los sospechosos fueron aprehendidos por la Policía a los días del hecho.
“El que nos asaltó el domingo es un chango de ‘La Bombilla’ que también atacó a una quiniela de la zona y lastimó a una vecina para quitarle una bolsa de pan, pensando que allí llevaba dinero. Siempre es lo mismo. Estos tipos repiten sus actos”, explicó la mujer.
“Plumita” ya había sido acusado el 22 de junio de 2001 por matar a balazos a Teresa Irene Villar de Zumaeta, de 44 años, a quien interceptó en el parque 9 de Julio para robarle la moto.
“Ya perdí toda la confianza. En mi vida sufrí tanto por culpa de esa gente, que lo único que hace es matar por un par de monedas”, concluyó Soria.
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