17 Mayo 2007 Seguir en 
Sergio Renán rodó "Tres de corazones" en la provincia de San Luis; el filme es una nueva transposición del cuento "El taximetrista", de Juan José Saer.
La película cuenta la historia de Angel (Nicolás Cabré), un joven camionero que regresa a su ciudad natal y se ve envuelto en un triángulo amoroso. Angel y Dora (Mónica Ayos, en su primer protagónico para el cine) se conocen en un viaje en micro a San Luis; allí, en las butacas y sin pasajeros adicionales deciden mantener un encuentro sexual. Dora baja antes y Angel sigue hasta la terminal. Aunque no imagina toparse con ella nuevamente, sus caminos se vuelven a unir en el lugar más inesperado.
El eje del relato es el personaje de Coria (Luis Luque), un ex policía devenido en una suerte de gángster local; Coria maneja desde la compañía de taxis -en la que Angel terminará trabajando- hasta el negocio de la prostitución.
Entre Coria y Angel se irá estableciendo una suerte de relación padre-hijo sustituta (Coria no ha sido padre y Angel trata de huir de su patética familia), de amor-odio y de dominio y admiración, a partir de las diferencias de poder entre un patrón bien establecido y un empleado recién llegado.
En el medio -como en todo triángulo amoroso- aparecerá Dora, una suerte de precaria femme fatale que despertará la fantasía y la obsesión en ambos hombres, deseosos de encontrar la mujer que pueda redimirlos y ayudarlos a armar una familia.
La película cuenta la historia de Angel (Nicolás Cabré), un joven camionero que regresa a su ciudad natal y se ve envuelto en un triángulo amoroso. Angel y Dora (Mónica Ayos, en su primer protagónico para el cine) se conocen en un viaje en micro a San Luis; allí, en las butacas y sin pasajeros adicionales deciden mantener un encuentro sexual. Dora baja antes y Angel sigue hasta la terminal. Aunque no imagina toparse con ella nuevamente, sus caminos se vuelven a unir en el lugar más inesperado.
El eje del relato es el personaje de Coria (Luis Luque), un ex policía devenido en una suerte de gángster local; Coria maneja desde la compañía de taxis -en la que Angel terminará trabajando- hasta el negocio de la prostitución.
Entre Coria y Angel se irá estableciendo una suerte de relación padre-hijo sustituta (Coria no ha sido padre y Angel trata de huir de su patética familia), de amor-odio y de dominio y admiración, a partir de las diferencias de poder entre un patrón bien establecido y un empleado recién llegado.
En el medio -como en todo triángulo amoroso- aparecerá Dora, una suerte de precaria femme fatale que despertará la fantasía y la obsesión en ambos hombres, deseosos de encontrar la mujer que pueda redimirlos y ayudarlos a armar una familia.







