El control es clave para los azucareros

Los industriales del sector discuten sobre formas de contrarrestar las derivaciones que podría tener la fuerte expansión que se registra en la actividad. Un gran desafío. Por Fernando García Soto, Redacción LA GACETA.

14 Mayo 2007
Cuando días atrás visitó nuestra provincia el viceministro de Economía, Oscar Tangelson, empresarios y periodistas parecían "salirse de la vaina" por incomodar al funcionario con cuestionamientos relacionados con el avance de la inflación en la Argentina. Como era de esperarse, el hombre que parece tener el manejo real de la cartera económica nacional "cantó retruco" a estos planteos, y esgrimió una serie de argumentos y variables para justificar que el incremento sostenido del costo de vida es una consecuencia ineludible de un país que se expande a tasas del 9% en los últimos cuatro años. "Crecer siempre trae consecuencias", recalcó el funcionario. Y hablando de crecimiento -y de sus efectos-, en las altas esferas de la industria azucarera hay un debate interno sobre el manejo presente y futuro de la actividad, en un contexto de una fuerte expansión del sector que no se observaba desde hacía décadas. Las derivaciones que pudieran producirse por este aumento de escala preocupa a los industriales.
¿Qué pasó en los últimos años y qué está ocurriendo ahora en el sector azucarero argentino? La actividad se encuentra inmersa en un proceso de inversiones que ya arroja resultados a la vista. Cuando se inició la zafra 2002, hace un lustro, la modificación de las condiciones económicas del país, con un tipo de cambio que pasó a ser altamente favorable para la exportación, la actividad comenzó a autofinanciarse con divisas y logró un equilibrio natural -sin intervenciones de ningún tipo en el mercado- entre la oferta y la demanda interna de azúcar, que se mantiene hasta ahora. Este escenario se vio favorecido con un repentino auge internacional de los biocombustibles, que mejoró notablemente las perspectivas del cultivo de la caña de azúcar en el mundo y trajo implicancias importantes, como fuertes inversiones en este sector en distintos lugares del planeta. En la Argentina, esta tendencia también se observó, con grandes desembolsos para la incorporación de tecnología en los cañaverales (en renovaciones, en nuevas variedades, en fertilizantes, etcétera) y en los ingenios, donde se hizo especial hincapié en obras para lograr una mayor eficiencia en la extracción de azúcar de las plantas y en el gasto de energía, y para ir reduciendo el impacto ambiental. Así es que en las últimas temporadas se consiguió un crecimiento gradual de la producción de azúcar en Tucumán y en el resto del país azucarero, que posiblemente se plasme este año en un nuevo récord productivo. Ahora, la posibilidad de que Repsol YPF se interese en propiciar la producción de alcohol de caña para naftas abre expectativas enormes para la economía de Tucumán.
En lo inmediato, la única nube que aparece en el cielo diáfano de la actividad azucarera es la imposibilidad que tiene el sector de manejar su precio interno. Como se sabe, el azúcar es uno de los artículos fundamentales de la canasta alimentaria, y fue objeto central de los acuerdos de precios que promovió el Gobierno nacional como forma de combatir la inflación. De esta forma, desde finales de 2005 el valor interno del producto se encuentra estable (registrará una leve variación del 3% a partir de este mes, que va muy por detrás del incremento de los costos que viene soportando la actividad).
Por lo pronto, la comercialización interna y externa del 1,52 millón de toneladas de azúcar que se obtuvo en 2006 parece haberse llevado a cabo sin inconvenientes -asentada en un escenario externo favorable- y sin que se hayan producido denuncias de sobreprecios ni de faltantes en el mercado interno. El desafío que se plantean ahora los empresarios es exportar a un mercado internacional excedido en la oferta y lograr que no haya sobrantes dañinos en el mercado interno, más que nada con la noción clara de que en la presente temporada habría 250.000 toneladas más de azúcar que en la exitosa campaña pasada.
La distribución exacta del azúcar en un plano de crecimiento sectorial y en un ámbito de costos en alza y precios acotados demanda un ejercicio de inteligencia que, al parecer, está en marcha.


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