El efecto del poder

El fiscal Albaca está a cargo del caso Mansilla, mientras el mundo político observa sus acciones. Alperovich modela el tablero a su gusto y paladar. El dilema de las dobles candidaturas en las filas opositoras. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

13 Mayo 2007
La política en Tucumán esconde pocas sorpresas. El todopoderoso se siente invulnerable con su proyecto continuista. Razones no le faltan. Puede cumplir con su sueño de ocho años consecutivos si gana el 26 de agosto, pero en el camino van quedando jirones de las instituciones. Aún no se vislumbra que asome alguien con ambiciones de hacerle sombra. Como están las cosas, José Alperovich se siente tranquilo y manipula la realidad política. El pacto sindical con el Gobierno le augura meses de tranquilidad social y ausencia de paros en el frente estatal, excepto aisladas manifestaciones callejeras de díscolos grupos de municipales del interior. Así las cosas, se dedica a cerrar posibles grietas en los frentes que le preocupan. Intervino abruptamente en la esfera del Poder Legislativo cuando vaticinó el archivo del pedido de juicio político del diputado nacional Esteban Jerez y del radical Ariel García contra el fiscal de la X Nominación Guillermo Herrera, por la causa que afecta a Sergio Mansilla. La determinación del jefe de los fiscales Luis de Mitri de ordenar la reapertura de la investigación cerrada por Herrera dio muestras de marcar la divisoria de aguas con los deseos de la Casa de Gobierno. Ahora, la mirada se centra en el fiscal de la II Nominación, Carlos Albaca, de cuya celeridad en el manejo de ciertos asuntos existen reservas en el mundo político. Albaca está, pues, bajo la lupa de la opinión pública. A Mansilla se lo acusa de haber incumplido los deberes de funcionario público ya que el 90% de las comunas no había rendido cuentas de lo gastado en 2006, en enero pasado. En verdad, la mayoría oficialista en la comisión de Juicio Político engordó con el pase del ex ultrabussista Carlos Canevaro, por lo cual lo que dijo Alperovich no es desacertado. Pero sí preocupa para el futuro de la división de poderes, que el gobernador aparezca digitando decisiones de la Legislatura. Y la probable composición próxima de la Cámara augura una muy dependencia estrecha de sus miembros respecto de Alperovich.
La reducción del presupuesto legislativo cantada por anticipado desde principios de año refuerza el ajuste político sobre el margen de autonomía del poder destinado constitucionalmente a controlar a la Casa de Gobierno. El despilfarro de fondos que se hizo durante el período 2003-07 servirá para maquillar la intención de dominar a la Legislatura y, a la vez, satisfacer el clamor ciudadano contra el mal gasto del dinero público. Más de un funcionario actual del Ejecutivo interesado en mantener una dosis de razonable protagonismo cavila sobre la conveniencia de no integrar las listas de candidaturas legislativas. Los asusta, por ahora, el fantasma de una actuación decorativa. Pero la pertenencia al equipo gobernante no es resorte de su voluntad sino la de Alperovich, que hace y deshace destinos políticos, en su campo y en el ajeno.

Danzas y contradanzas
¿Por qué Alperovich acumuló tanto capital político? El interrogante remite también a Néstor Kirchner.
Una explicación posible puede hallarse en el concepto de transformismo que remite a la Italia monárquica , antes de la Primera Guerra Mundial. Natalio Botana relata en "Poder y hegemonía" que Agostino Depetris y Giovanni Giolitti, dos políticos talentosos, sobresalieron en aquella época por su don de ubicuidad estratégica que les permitía cambiar de orientación o incorporar nuevos aliados a su coalición de gobierno según diversas circunstancias. Alperovich, desde su condición de flamante converso al peronismo y de generador de políticas, devino en un fiel cultor del transformismo a la tucumana.
El ya mencionado Canevaro y el concejal Javier Morof dejaron el barco bussista y usarán del artilugio del acople para fortalecer la chance reeleccionista del gobernador. El primero quiere ser otra vez legislador y Morof, concejal, por el partido Unión del Norte Grande. La implosión radical posterior a 2001 trituró al partido en Tucumán en varios fragmentos. A Participación Cívica y al Movimiento Popular y Federal les atrajo el imán alperovichista, hasta el punto de formar la alianza Participación Cívica para la Victoria; mediante el acople sumarán votos para la fórmula Alperovich-Juan Luis Manzur, y pelearán con listas propias para legisladores, intendencias y concejalías.
Lo que quedó de la UCR no superó la tendencia a la fragmentación: cada vez se habla más de dos probables fórmulas para agosto, con integrantes de esa extracción. En una estará como postulante a gobernador el ex rector de la UNT, Mario Marigliano, y en la otra el sindicalista Roberto Palina, como segundo del diputado Jerez -buscará otra vez la gobernación-.

El dilema de la doble candidatura
La impotencia opositora plantea disyuntivas que se resuelven de distinta manera. La candidatura simultánea a cargos ejecutivos y en organismos parlamentarios (Legislatura y Concejos Deliberantes) es materia de discusión. El Frente por la Dignidad (Tres Banderas y Ciudadanos Independientes) rechaza la combinación y procura presentar una fórmula acorde con la postura. La doble postulación madura en otras parcelas del mundo político. El incipiente acuerdo Jerez-Palina prevé que uno se presente para legislador por la capital y el otro por el oeste en ese orden. Para la elección interna de la UCR, citada para el 10 de junio, se preparan listas que se proponen desbaratar los arreglos de cúpula. Así, por ejemplo, el concejal José Luis Avignone disputará la postulación para intendente de la capital y para el cargo que ocupa desde 2003.
Osvaldo Cirnigliaro también competirá por espacios legislativos, sin perjuicio de su oferta a la gobernación, a través del Partido Laborista. Esta estrategia lo alejó de un eventual pacto con el Frente por la Dignidad (Alejandro Sangenis y Rodolfo Danesi).
Si a la oposición las candidaturas simultáneas le causan desbarajustes, al alperovichismo le vienen como anillo al dedo en la esfera del peronismo.
Todos los que no hallan cabida en la lista del oficialista Frente para la Victoria, entrarán por listas acopladas al binomio Alperovich-Manzur, previa aceptación del gobernador. Dentro de ese esquema, Fernando Juri no fue bien tratado por Alperovich, que le negó el derecho a reclamar un cupo de espacios, en razón de haber obtenido el 30% de los votos en la elección interna del 1 de abril. Incorporará los juristas que no le incomoden, entre los cuales no se halla Fernando Juri Debo. Al vicegobernador le sugieren no romper con el aparato del PJ, porque este es el partido del Gobierno. Estado y partido componen una simbiosis difícil de romper. La adhesión de Juri al kirchnerismo le ató las manos, pero dejó intacta la expectativa de una banca de diputado nacional. El descalabro del vicegobernador alimentó la diseminación de sus seguidores hacia otros rumbos. Con todo, la dispersión de los rebeldes al alperovichismo termina neutralizándolo frente al superlema que apoya al gobernador .


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