13 Mayo 2007 Seguir en 
Días atrás se celebró el Día Mundial de la Risa, lo que motivó que muchos se preguntaran sobre la naturaleza del sentido del humor, un debate que es milenario ciertamente. "Podría asumirse que el humor es en esencia un misterio, y en ninguno de sus campos de aplicación básicos existe una única forma de definirlo. Podría decirse que el sentido del humor es un patrón de diferencias individuales observado en los tipos de conductas, experiencias, afectos, actitudes y habilidades relacionadas con la diversión, risa, jocosidad, y cosas así", reflexionó el catedrático español Hugo Carretero en una nota que difundió la BBC. Pero, la pregunta del millón es: ¿de qué se ríe la gente? "Cuando la risa va de la mano del humor, podría decirse que la clave es la sorpresa, la paradoja, lo incongruente y lo inesperado. La gente se puede reír de todo, de absolutamente todo, ya que una de las características de la risa sería su falta de límites. El humor aparece cuando algo del mundo, de nuestro entorno, que pensamos o esperamos sea de una determinada manera, se nos presenta deformado, lo vemos de una manera inesperada, absurda. Lo paradójico y lo opuesto, son las sustancias del humor", añadió el profesor de la Universidad de Granada.
De todos modos, reflexiona, no existe el humor sin cultura. "Es más, el humor refleja las percepciones culturales más profundas, ofreciéndonos así un poderoso instrumento para entender las formas de pensar y sentir que la cultura ha modelado. No sólo cambia de cultura a cultura, sino que la evolución histórica modifica el humor característico de una cultura. A esto habría que unirle factores socio-culturales de importancia y que influyen sobre el grado de expresividad al reírse, o sobre los lugares propios para el humor, o sobre las cosas sobre las que podemos o no podemos reírnos", dijo. "La moda de lo políticamente correcto hace que aunque algo sea gracioso no deba serlo. Estamos en el momento de no herir sensibilidades, de usar un humor, si me permite la palabra, pulcro, y donde la clave sea que los demás no se vean dañados. Lo principal es respetar a todas las sensibilidades, y por decirlo de alguna manera, el humor tiene que ser aséptico. Pero en este caso, se trata de mirar lo serio, lo dramático, lo trágico, con una visión que nos permita soportar el drama", acota finalmente.
De todos modos, reflexiona, no existe el humor sin cultura. "Es más, el humor refleja las percepciones culturales más profundas, ofreciéndonos así un poderoso instrumento para entender las formas de pensar y sentir que la cultura ha modelado. No sólo cambia de cultura a cultura, sino que la evolución histórica modifica el humor característico de una cultura. A esto habría que unirle factores socio-culturales de importancia y que influyen sobre el grado de expresividad al reírse, o sobre los lugares propios para el humor, o sobre las cosas sobre las que podemos o no podemos reírnos", dijo. "La moda de lo políticamente correcto hace que aunque algo sea gracioso no deba serlo. Estamos en el momento de no herir sensibilidades, de usar un humor, si me permite la palabra, pulcro, y donde la clave sea que los demás no se vean dañados. Lo principal es respetar a todas las sensibilidades, y por decirlo de alguna manera, el humor tiene que ser aséptico. Pero en este caso, se trata de mirar lo serio, lo dramático, lo trágico, con una visión que nos permita soportar el drama", acota finalmente.









