Elevado precio del nuevo pupilo

El nuevo gobernador de la provincia natal del Presidente llegó al cargo tras una burda maniobra de la Legislatura. Graves y erróneas imputaciones desde la Casa Rosada. Por Angel Anaya - Columnista.

12 Mayo 2007
BUENOS AIRES.- El precio que debe pagar el Presidente por la crisis de su provincia es de alto riesgo, pues si bien su nuevo delegado, convertido en gobernador por la burda operación de la Legislatura santacruceña, Daniel Peralta, es un experimentado negociador de entuertos, no es menos autónomo para gestionar. Va de hecho que el flamante mandatario de Santa Cruz intentará dar marcha atrás a algunas de las de las medidas del gran guiñol que terminaron por provocar la reacción social que hizo desbarrancar a Carlos Sancho. Por lo pronto, ya se atrevió a anunciar en conferencia de prensa que piensa establecer un sistema de paritarias para los empleados públicos, en cuyo caso se habrá desmoronado el modelo económico gerentista impuesto por Kirchner hace más de una década y mantenido mediante control remoto por los tres gobernadores que lo sucedieron en cuatro años. Peralta tiene a su favor el año electoral y la convicción de la sociedad santacruceña de que la unión hace la fuerza, pues ha sido ella, como antes la de Misiones, la dueña de su destino. Tras el anuncio oficial de que Peralta sería el sucesor de Sancho y que dio por resuelta la disciplinada y ultraveloz recomposición de la Cámara de Diputados para que fuera posible, se dijo que Kirchner hablaría en el Salón Blanco, pero resolvió silenciarse después de escuchar en conferencia las opiniones de su elegido.

Lo que viene
Seguramente los frecuentes mensajes del Presidente volverán a guardar silencio por un tiempo en lo que concierna a su provincia, después de las graves y erróneas imputaciones verbales que partieron de la Casa Rosada en medio de la crisis, y escuchar el conciliador e independiente pensamiento de Peralta. La clave inmediata sobre la crisis provincial será sin duda la recomposición del salario de los docentes, que se negaron a la conciliación dispuesta por la cartera laboral nacional. Los maestros difícilmente levantarán su estado de alerta mientras no se modifique el sistema salarial que el nuevo gobernador ha prometido derogar. El resto de los empleados públicos y municipales acompañará esa postura y el gobernador deberá actuar con guantes de seda para evitar que el clímax electoral que se vive en el país se contamine nuevamente para el Presidente. El último error de la Casa Rosada fue del ministro Aníbal Fernández, al exigir la renuncia del intendente radical de Río Gallegos, Héctor Roquel, cuya enérgica réplica puso gran cuidado en no prejuzgar sobre el nuevo gobernador. Tantas contradicciones entre lo que se propuso el poder central y lo que mantiene en estado de alerta a la comunidad santacruceña, imponen ese silencio de la Casa Rosada mientras espera otra difícil prueba, la elección porteña. (De nuestra Sucursal)