12 Mayo 2007 Seguir en 
El gobernador y el titular de la Corte hablan de coordinar esfuerzos, pero expresan distintas visiones sobre cómo luchar contra el delito y hacer una sociedad más segura. Cada loco con su tema. Tras las tensas jornadas de asaltos y robos vividas en las últimas semanas, las autoridades del más alto nivel se reunieron para tratar la inseguridad. Y pese a que todos exaltaron las virtudes del diálogo y la necesidad de trabajar en conjunto, cada uno mantuvo su posición.
El encuentro interpoderes del miércoles pasado, entre el gobernador José Alperovich y el titular de la Corte Suprema, Alfredo Carlos Dato (acompañado por el ministro fiscal, Luis de Mitri), fue la repetición de una escena que se da cada tanto desde hace años. El gobernador repitió el discurso policial: que los delincuentes son detenidos y que los jueces los sueltan; que lo único que hay que hacer es meter preso al que roba; que hay una lista con 400 delincuentes y que, si no están presos cuatro o cinco años, no va a cambiar nada.
Los jueces reiteraron el discurso garantista de la Justicia: no se puede mantener a alguien privado de su libertad si no hay sentencia en su contra; cambiar las leyes en este sentido generará planteos de inconstitucionalidad; la Policía debe mejorar la calidad de los sumarios y la fuerza de seguridad debe tener un plan de prevención. Dato calificó al gobernador de “ingenuo” y De Mitri puso en duda la existencia de la lista de 400 delincuentes. Alperovich, por su parte, ante la afirmación de que la Policía suele hacer mal los sumarios (en el sentido de que detiene a la gente sin aplicar bien la ley), dijo: “necesito que me digan cuál es el policía que no está actuando bien, para poder detenerlo”.
La lectura que se hace es que, como siempre, los jueces hablan desde la visión del que aplica la ley, atado de pies y manos, y que Alperovich habló desde la visión de la urgencia por solucionar un problema que él confiesa que no ha sabido cómo resolver.
Mientras él estaba reunido con Dato y con De Mitri, su ministro de Seguridad Ciudadana, Mario López Herrera, con la lista de los 400 en la mano, hablaba de casos de delincuentes reincidentes que entran y salen de los calabozos. La Policía, por su parte, busca cada vez más caminos para reprimir el delito, porque considera que la presión es más efectiva que la prevención. “Le pedí al ministro que trabajemos fuerte contra los delincuentes”, dijo Alperovich. Y agregó: “también necesitamos de la Justicia, porque los ladrones deben ir presos” Dato, finalmente, dijo que Alperovich tiene “casi una obsesión” con la inseguridad, y este dijo que para solucionar los problemas hay que obsesionarse. Y que, si actúan juntos, en tres meses se resuelve el problema.
¿Qué quedó del encuentro? La impresión de que nunca se van a aunar criterios sobre lo que es capacitación y prevención, una sensación de que fue un diálogo de sordos que volverá a repetirse luego del próximo estallido, o cuando se cumplan los 90 días que puso como plazo el gobernador.







