11 Mayo 2007 Seguir en 
La gran cantidad de policías que rondaban el aeropuerto Benjamín Matienzo y los periodistas que recorrían el hall central generaron curiosidad y hasta temor entre los pasajeros y a quienes iban a esperar o a despedir a personas que llegaban o viajaban a Buenos Aires.
"¿Será que llega el preso ese?", se preguntó en alusión a Lucas González, Lorena, quien había ido a esperar a su mamá. Durante toda la tarde el aeropuerto estuvo repleto de gente debido a que los tres vuelos que debían llegar a la provincia lo hicieron con demoras de aproximadamente una hora cada uno.
"La verdad es que preocupa ver tantos policías. Al principio, yo no sabía si llegaba algún famoso. Después me enteré de que se trataba de González y me dio un poco de temor", comentó Noelia Avila, quien debía viajar a Buenos Aires.
"Yo creo que a una persona de tanta peligrosidad tendrían que traerla en un avión privado, porque esto nos pone en peligro a todos los pasajeros", protestó Alvaro Castro, un abogado que estaba por embarcar. "¿Es muy peligroso? ¿Qué fue lo que hizo? Debe haber sido grave para que monten este operativo. No me gustaría venir en el avión con él. No debe ser muy agradable que sienten a un esposado en la fila de al lado", aseguró Mario Antonio García.
Los pasajeros que llegaron en el mismo vuelo que González, a las 22.30, no quisieron hacer declaraciones. "Fue un viaje tranquilo", se limitó a decir un hombre que se subió a un taxi rápidamente.?
"¿Será que llega el preso ese?", se preguntó en alusión a Lucas González, Lorena, quien había ido a esperar a su mamá. Durante toda la tarde el aeropuerto estuvo repleto de gente debido a que los tres vuelos que debían llegar a la provincia lo hicieron con demoras de aproximadamente una hora cada uno.
"La verdad es que preocupa ver tantos policías. Al principio, yo no sabía si llegaba algún famoso. Después me enteré de que se trataba de González y me dio un poco de temor", comentó Noelia Avila, quien debía viajar a Buenos Aires.
"Yo creo que a una persona de tanta peligrosidad tendrían que traerla en un avión privado, porque esto nos pone en peligro a todos los pasajeros", protestó Alvaro Castro, un abogado que estaba por embarcar. "¿Es muy peligroso? ¿Qué fue lo que hizo? Debe haber sido grave para que monten este operativo. No me gustaría venir en el avión con él. No debe ser muy agradable que sienten a un esposado en la fila de al lado", aseguró Mario Antonio García.
Los pasajeros que llegaron en el mismo vuelo que González, a las 22.30, no quisieron hacer declaraciones. "Fue un viaje tranquilo", se limitó a decir un hombre que se subió a un taxi rápidamente.?











