Tres tucumanos hicieron una pericia crucial en el caso AMIA

Tanto la fiscalía como los querellantes y los abogados defensores admitieron que el análisis casi no tiene fisuras.

EL HORROR. El edificio fue volado en un atentado, el 18 de julio de 1994, y allí murieron 85 personas.
EL HORROR. El edificio fue volado en un atentado, el 18 de julio de 1994, y allí murieron 85 personas.
28 Octubre 2002
Testificar en un juicio y dejar satisfechos a acusadores y defensores no siempre es fácil. Y mucho menos cuando el caso que se investiga es tan complejo como la explosión de la AMIA. Sin embargo, tres tucumanos lograron ese reconocimiento. Se trata de los doctores Rodolfo Danesi, Bibiana Luccioni y Daniel Ambrosini, investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán, quienes, a pedido de la Justicia, realizaron una simulación computacional tridimensional que reprodujo virtualmente la mecánica del hecho completo. Los tres peritos, que trabajan en el Instituto de Estructuras de la UNT, debían responder dos preguntas: dónde se había ubicado el foco de la explosión y cuál había sido la cantidad estimada de explosivos.
"Utilizamos una técnica totalmente original, que parte de ubicar los explosivos en distintos lugares y luego comparar los daños", indicó Danesi a LA GACETA. El equipo ya tenía experiencia en este tipo de análisis. Ellos también habían hecho un trabajo similar durante la investigación de la explosión en la Embajada de Israel.

La ubicación
Los ingenieros ratificaron como la ubicación más probable del foco de la explosión "la que está delimitada por la línea de edificación, una línea paralela a esta, desplazada un metro hacia adentro del hall de entrada, el eje de simetría de la puerta de entrada y una línea paralela a este desplazada 1,25 metros hacia calle Tucumán". O sea que, según el estudio y tal como sostienen los acusadores, la bomba estalló en el interior del edificio y aunque los peritos no analizaron esta hipótesis, confirmaría la utilización de una combi que ingresó al edificio y allí hizo volar el explosivo. Si bien los ingenieros tucumanos no pudieron determinar qué tipo de explosivo se utilizó, sostienen que se habría usado una carga equivalente a 400 kilos de TNT. Para eso trabajaron con el experto en explosivos Iván Orlando.
Los peritos, en base a las reconstrucciones que realizaron con computadoras y en edificaciones construidas especialmente para los experimentos, simularon los daños que habrían sufrido el edificio de calle Pasteur al 600 y los locales aledaños en caso de que la bomba hubiera estado colocada en la vereda, en un volquete que estaba frente a la AMIA, en el sótano y en la planta baja.
"Sobre la base de las fotografías y las filmaciones que teníamos y que mostraban cómo quedó toda la zona tras la explosión, comparamos los resultados obtenidos según los distintos lugares con los que trabajamos y así llegamos a nuestra conclusión", afirmó Luccioni (que es la primera doctora en ingeniería civil del país). Los tucumanos trabajaron sin tener en cuenta los resultados a los que habían arribado otros peritos.

Batería de preguntas
Al testificar en el juicio estuvieron más de cuatro horas respondiendo las preguntas y explicando detalladamente su trabajo. La seriedad del análisis fue elogiada por todos en la sala de audiencias. La labor no fue fácil. Durante aproximadamente 10 meses estuvieron haciendo pruebas, hasta que pudieron entregar el informe final. "Queremos agradecer el apoyo que tuvimos para trabajar. Que este tipo de trabajos se pueda hacer en Tucumán es motivo de orgullo", aseguró Danesi.

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