En el nombre del rating

"Gran Hermano 2007". Un análisis de Juan Carlos Di Lullo, Redacción LA GACETA.

09 Mayo 2007
Un análisis de Juan Carlos Di Lullo, Redacción LA GACETA.

Hay un imponderable que los actores y los directores de teatro aprecian como el oro: es ese sexto sentido que le avisa al artista cuál es el momento justo para rematar el chiste o la duración exacta que tiene que tener la pausa para lograr el mejor efecto dramático. De ese imponderable depende el ritmo de un espectáculo. En la emisión final de "Gran Hermano 2007" Jorge Rial tensó desmesuradamente la expectativa del público para conocer el resultado del juego; claro que el conductor estaba más preocupado por el rating minuto a minuto que por el ritmo del programa. Y en ese plano queda claro que obtuvo un triunfo memorable. Por lo demás, el programa se sostuvo sólo por la curiosidad de conocer el desenlace del juego; el repaso de los "mejores momentos de la casa" fue paupérrimo, si se tiene en cuenta que los finalistas estuvieron más de 2.800 horas encerrados. Tampoco los promocionados reencuentros de los tres chicos con sus familiares o sus amigos alcanzaron relevancia. El dispositivo escenográfico lució fastuoso, pero poco funcional. Y la "bomba" final anunciada hasta el cansancio por Rial no fue otra cosa que el desmontaje de la casa para preparar la escenografía del próximo reality. ¿Tiene todo esto alguna importancia frente a más de 40 puntos de audiencia? En el prime time de la TV argentina de hoy, no.