"En la vida política argentina hay mucha teatralidad. El teatro es algo que circula, que está en la sociedad". Quien así opina es el director y actor Ricardo Bartís, uno de los principales referentes nacionales del teatro contemporáneo.
El teatrista estuvo en la provincia entrenando a actores y ofreciendo clínicas a algunos grupos locales. "Sigo pensando en las vanguardias, en un teatro que intenta fracturar los modelos conocidos y crear un nuevo lenguaje", sostuvo. El director admite que no le interesa el teatro ceñido al texto o a la imagen. "Me interesa lo vinculado a la actuación, que abandone el naturalismo o el realismo".
Luego apreció que el teatro es muy simple. "Inclusive dirigir una obra de teatro. Lo complejo es crear lenguaje, y el teatro tradicional no crea lenguaje, porque sigue fielmente las tradición", señaló. Reconoce que en sus puestas hay obsesiones, como son la muerte; las mirada irónica sobre la condición argentina y sobre la clase media; el tiempo como una metáfora de lo humano o la violencia.
"¿Cuándo se dice que un actor es bueno?", se le preguntó. "Cuando actúa bien, cuando excede el juego. Es como un jugador de fútbol. Es bueno cuando excede el juego, cuando este se constituye como él lo juega. Igual que Maradona, que hace algo por afuera del juego, él inventa", concluyó.
El teatrista estuvo en la provincia entrenando a actores y ofreciendo clínicas a algunos grupos locales. "Sigo pensando en las vanguardias, en un teatro que intenta fracturar los modelos conocidos y crear un nuevo lenguaje", sostuvo. El director admite que no le interesa el teatro ceñido al texto o a la imagen. "Me interesa lo vinculado a la actuación, que abandone el naturalismo o el realismo".
Luego apreció que el teatro es muy simple. "Inclusive dirigir una obra de teatro. Lo complejo es crear lenguaje, y el teatro tradicional no crea lenguaje, porque sigue fielmente las tradición", señaló. Reconoce que en sus puestas hay obsesiones, como son la muerte; las mirada irónica sobre la condición argentina y sobre la clase media; el tiempo como una metáfora de lo humano o la violencia.
"¿Cuándo se dice que un actor es bueno?", se le preguntó. "Cuando actúa bien, cuando excede el juego. Es como un jugador de fútbol. Es bueno cuando excede el juego, cuando este se constituye como él lo juega. Igual que Maradona, que hace algo por afuera del juego, él inventa", concluyó.







