28 Octubre 2002 Seguir en 
Algunos delincuentes se mueven al ritmo de la Bolsa de Valores. Con sólo leer los diarios se pueden dar cuenta de que la venta de metales puede ser un buen negocio. Por eso, en los últimos dos años ha aumentado en forma considerable el robo de todo aquello que contenga, justamente, metales entre sus componentes.
Quienes más sufren este tipo de delitos son las empresas privadas suministradoras de servicios, ya que los delincuentes se ensañan con los cables, que tienen en el interior metales muy preciados como el cobre y el aluminio. Según datos oficiales de la empresa Telecom, en solamente un año, en todo el país, el robo de cables se incrementó en un 800%. En Tucumán, hasta esta semana que comienza, se habían registrado 126 incidentes, con el agravante de que el actual mes de octubre superó todos los récords. Ya se produjeron 27 robos de lineas telefónicas, o sea, una por día, superando así lo ocurrido en mayo, la anterior marca más importante, en la que habían ocurrido 24 sustracciones.
Las consecuencias
Hay un dato que impresiona: si se unieran todos los pedazos de cable que se han robado en Tucumán durante 2002, se obtendría uno de 1.756 kilómetros de longitud, o sea la distancia entre nuestra provincia y Mar del Plata. Este problema no sólo trae consecuencias económicas para la empresa, que debe hacerse cargo de reponer los materiales -que en su mayoría son importados y a precio dólar- sino que se convierte casi en una tortura para los usuarios. En lo que va del año, 10.000 tucumanos quedaron sin teléfono por la acción de los delincuentes.
Además debe consignarse que entre los afectados no sólo figuran particulares, sino también hospitales, escuelas y seccionales de Policía. Para la empresa, en restitución de cables ya significó una erogación de $ 215.000 en 2002.
Pablo Bolatti, de Relaciones Institucionales de Telecom, explicó que las zonas donde con mayor asiduidad se producen los robos, son Villa Carmela, Banda del Río Salí, Villa Mariano Moreno y el acceso norte de San Miguel de Tucumán. Justamente en Villa Carmela se dieron casos anecdóticos, como que les roben en el mismo día el cable que se había repuesto, luego de un atraco anterior. Hasta el momento ocho personas han sido detenidas en Tucumán por este tipo de hechos, que son delitos de índole federal, y en casos de reincidencia, son excarcelables. En todo el país se arrestó a 174 delincuentes. El problema es que la velocidad con la que actúan los delincuentes atenta contra un sistema de seguridad eficaz. "Cuando la computadora, o el llamado de algún vecino, alertan sobre un robo, se da aviso a la Policía y desde la empresa se envían cuadrillas, pero es muy difícil agarrarlos", indicó Bollati.
Los ladrones han llegado a un grado tal de perfección que no sólo atacan el tendido por aire de los cables, sino que además acceden a las cámaras subterráneas, y utilizando amoladoras, malacates y camionetas roban también ese cableado.
Los reducidores
Además de la denuncia por los robos, la empresa le solicitó a la Justicia que inicie una investigación con respecto a los reducidores del metal. Los ladrones, una vez que obtienen los cables, se desprenden de las partes que no les sirven y se quedan con el metal, que luego es vendido en corralones, donde se los funde.
Bollati recordó que Telecom no realiza trabajos sobre su tendido aéreo ni subterráneo en horario nocturno y que toda actividad sospechosa que tenga lugar entre las 20 y las 7 puede ser notificada a las autoridades policiales o al Servicio 112. Con respecto a los hechos registrados en todo el país, durante este año, si se unieran todos los trozos de cable robados, se obtendría una línea impresionante: 27.680 kilómetros. El kilo de cobre cuesta, en los mercados internacionales, 0,30 centavos de dólar.
Los delincuentes se ensañaron con la necrópolis de Tafí Viejo
El robo de placas de bronce parece ser un lucrativo negocio, al menos para los ladrones que se ensañaron con el cementerio municipal de Tafí Viejo, de donde se llevaron decenas de kilos de ese metal.
Empezó como un robo hormiga, cuentan los empleados del cementerio. Pero hace dos semanas, desconocidos ingresaron saltando la tapia que da a la calle Thames, y arrancaron portafloreros, placas, adornos y letras de bronce de entre 40 y 50 monumentos, y hasta de algunas lápidas del sector de cementerio jardín.
"El problema más grave -indica Omar Nieto, sereno del turno mañana- es la falta de iluminación. Además, por la noche no hay quién cuide el lugar. El cementerio se cierra a las 20, y a esa hora se retira el otro sereno". "Hace un par de años, entraron al depósito y se llevaron un montón de herramientas", agregó. Algunos mausoleos, como el de la familia Galia Juárez o el de la familia Lupetti, sufrieron el robo de varias placas (cuatro en el primer caso, cinco en el segundo). De otros, como el de la familia Martorell, se llevaron las letras de bronce que indican a quién pertenece el lugar. En el frente de las construcciones quedaron las perforaciones de los tornillos que sujetaban las placas al revoque. De la lápida de mármol de la familia Correa (en el cementerio jardín) fueron arrancadas dos placas. La lápida quedó guardada, para evitar que también sea robada.
Muy pesada
Raúl Quintana, quien realiza trabajos de mantenimiento por cuenta propia en el cementerio, calculó que los ladrones ya se llevaron -en total- más de 200 kilos en bronce. "Cada placa puede pesar entre dos y tres kilos, y de algunos mausoleos arrancaron hasta cinco placas", señaló.
Oscar Medrano, jefe del Departamento Cementerio, de la Municipalidad de Tafí Viejo, indicó que los robos se suceden sin cesar desde hace seis meses, aunque el ocurrido hace dos semanas fue el peor.
"Se hizo la denuncia en la comisaría de Tafí Viejo, pero además estamos haciendo gestiones en la Municipalidad para que haya un sereno durante la noche, y que se ponga nueva iluminación", indicó. Según dijo, la promesa podría concretarse en unos 20 días.
El problema es que habría que cambiar por completo el sistema de iluminación, porque es obsoleto. "Seguramente va a ser muy caro, así que propusimos ir iluminando por sectores. En total, habría que poner unas 25 lámparas, una cada 25 metros", dijo.
Quienes más sufren este tipo de delitos son las empresas privadas suministradoras de servicios, ya que los delincuentes se ensañan con los cables, que tienen en el interior metales muy preciados como el cobre y el aluminio. Según datos oficiales de la empresa Telecom, en solamente un año, en todo el país, el robo de cables se incrementó en un 800%. En Tucumán, hasta esta semana que comienza, se habían registrado 126 incidentes, con el agravante de que el actual mes de octubre superó todos los récords. Ya se produjeron 27 robos de lineas telefónicas, o sea, una por día, superando así lo ocurrido en mayo, la anterior marca más importante, en la que habían ocurrido 24 sustracciones.
Las consecuencias
Hay un dato que impresiona: si se unieran todos los pedazos de cable que se han robado en Tucumán durante 2002, se obtendría uno de 1.756 kilómetros de longitud, o sea la distancia entre nuestra provincia y Mar del Plata. Este problema no sólo trae consecuencias económicas para la empresa, que debe hacerse cargo de reponer los materiales -que en su mayoría son importados y a precio dólar- sino que se convierte casi en una tortura para los usuarios. En lo que va del año, 10.000 tucumanos quedaron sin teléfono por la acción de los delincuentes.
Además debe consignarse que entre los afectados no sólo figuran particulares, sino también hospitales, escuelas y seccionales de Policía. Para la empresa, en restitución de cables ya significó una erogación de $ 215.000 en 2002.
Pablo Bolatti, de Relaciones Institucionales de Telecom, explicó que las zonas donde con mayor asiduidad se producen los robos, son Villa Carmela, Banda del Río Salí, Villa Mariano Moreno y el acceso norte de San Miguel de Tucumán. Justamente en Villa Carmela se dieron casos anecdóticos, como que les roben en el mismo día el cable que se había repuesto, luego de un atraco anterior. Hasta el momento ocho personas han sido detenidas en Tucumán por este tipo de hechos, que son delitos de índole federal, y en casos de reincidencia, son excarcelables. En todo el país se arrestó a 174 delincuentes. El problema es que la velocidad con la que actúan los delincuentes atenta contra un sistema de seguridad eficaz. "Cuando la computadora, o el llamado de algún vecino, alertan sobre un robo, se da aviso a la Policía y desde la empresa se envían cuadrillas, pero es muy difícil agarrarlos", indicó Bollati.
Los ladrones han llegado a un grado tal de perfección que no sólo atacan el tendido por aire de los cables, sino que además acceden a las cámaras subterráneas, y utilizando amoladoras, malacates y camionetas roban también ese cableado.
Los reducidores
Además de la denuncia por los robos, la empresa le solicitó a la Justicia que inicie una investigación con respecto a los reducidores del metal. Los ladrones, una vez que obtienen los cables, se desprenden de las partes que no les sirven y se quedan con el metal, que luego es vendido en corralones, donde se los funde.
Bollati recordó que Telecom no realiza trabajos sobre su tendido aéreo ni subterráneo en horario nocturno y que toda actividad sospechosa que tenga lugar entre las 20 y las 7 puede ser notificada a las autoridades policiales o al Servicio 112. Con respecto a los hechos registrados en todo el país, durante este año, si se unieran todos los trozos de cable robados, se obtendría una línea impresionante: 27.680 kilómetros. El kilo de cobre cuesta, en los mercados internacionales, 0,30 centavos de dólar.
El robo de placas de bronce parece ser un lucrativo negocio, al menos para los ladrones que se ensañaron con el cementerio municipal de Tafí Viejo, de donde se llevaron decenas de kilos de ese metal.
Empezó como un robo hormiga, cuentan los empleados del cementerio. Pero hace dos semanas, desconocidos ingresaron saltando la tapia que da a la calle Thames, y arrancaron portafloreros, placas, adornos y letras de bronce de entre 40 y 50 monumentos, y hasta de algunas lápidas del sector de cementerio jardín.
"El problema más grave -indica Omar Nieto, sereno del turno mañana- es la falta de iluminación. Además, por la noche no hay quién cuide el lugar. El cementerio se cierra a las 20, y a esa hora se retira el otro sereno". "Hace un par de años, entraron al depósito y se llevaron un montón de herramientas", agregó. Algunos mausoleos, como el de la familia Galia Juárez o el de la familia Lupetti, sufrieron el robo de varias placas (cuatro en el primer caso, cinco en el segundo). De otros, como el de la familia Martorell, se llevaron las letras de bronce que indican a quién pertenece el lugar. En el frente de las construcciones quedaron las perforaciones de los tornillos que sujetaban las placas al revoque. De la lápida de mármol de la familia Correa (en el cementerio jardín) fueron arrancadas dos placas. La lápida quedó guardada, para evitar que también sea robada.
Muy pesada
Raúl Quintana, quien realiza trabajos de mantenimiento por cuenta propia en el cementerio, calculó que los ladrones ya se llevaron -en total- más de 200 kilos en bronce. "Cada placa puede pesar entre dos y tres kilos, y de algunos mausoleos arrancaron hasta cinco placas", señaló.
Oscar Medrano, jefe del Departamento Cementerio, de la Municipalidad de Tafí Viejo, indicó que los robos se suceden sin cesar desde hace seis meses, aunque el ocurrido hace dos semanas fue el peor.
"Se hizo la denuncia en la comisaría de Tafí Viejo, pero además estamos haciendo gestiones en la Municipalidad para que haya un sereno durante la noche, y que se ponga nueva iluminación", indicó. Según dijo, la promesa podría concretarse en unos 20 días.
El problema es que habría que cambiar por completo el sistema de iluminación, porque es obsoleto. "Seguramente va a ser muy caro, así que propusimos ir iluminando por sectores. En total, habría que poner unas 25 lámparas, una cada 25 metros", dijo.







