27 Octubre 2002 Seguir en 
Dos efectivos de Gendarmería fueron demorados ayer en un confuso episodio ocurrido en la puerta de la casa de la abogada Laura Figueroa, quien el domingo pasado sufrió un extraño asalto en el que le hicieron saber que grababan sus conversaciones telefónicas.
Extraoficialmente, fuentes de Gendarmería informaron que los efectivos que estaban vestidos de civil estaban cumpliendo órdenes del Juzgado Federal que investiga el ataque del domingo pasado, en el que los asaltantes sólo se llevaron un poco de dinero a pesar de que había más a la vista. Esa tarde, cuatro sujetos entraron a su vivienda y la encañonaron con una pistola, tras lograr que les abriera la puerta con una estratagema. Los delincuentes citaron casi textualmente una conversación que ella había mantenido esa mañana con una amiga, por lo que está segura de que los teléfonos de su casa y de su estudio están intervenidos. A ello se sumó el hecho de que hace cuatro semanas le robaron el automóvil.
A una semana del asalto, la investigación no registró avances. Y ahora se da el confuso episodio con los gendarmes. "La verdad es que no sé qué hacían los gendarmes, pero me parece que si la Justicia decide hacer algo así, por lo menos deberían haberme avisado a mí, que soy la víctima interesada", sostuvo la abogada, que representa a organismos de derechos humanos y es querellante en la investigación del Pozo de Vargas, sitio donde científicos buscan restos de personas desaparecidas durante la dictadura militar.
A las 17.40, efectivos de la seccional 1ª y del Comando Radioeléctrico cercaron la cuadra donde vive Figueroa, y aprehendieron a los sospechosos, que resultaron ser gendarmes. En un bolso, según se informó, tenían un handy y esposas. "Los vi a las 8 de la mañana, cuando salí de la casa, y como a la tarde seguían ahí, llamé a la Policía. La verdad es que es muy feo volver a vivir una situación así; fue todo muy desprolijo y violento", dijo.
Los liberaron
Los dos gendarmes quedaron en libertad poco después, cuando se aclaró que pertenecían a la fuerza. "Tendrán que dar explicaciones, igual que Gendarmería", agregó Figueroa. El miércoles pasado, la abogada sufrió otro extraño ataque, cuando desconocidos que circulaban en una moto enduro empezaron a patear el portón de su casa.
Extraoficialmente, fuentes de Gendarmería informaron que los efectivos que estaban vestidos de civil estaban cumpliendo órdenes del Juzgado Federal que investiga el ataque del domingo pasado, en el que los asaltantes sólo se llevaron un poco de dinero a pesar de que había más a la vista. Esa tarde, cuatro sujetos entraron a su vivienda y la encañonaron con una pistola, tras lograr que les abriera la puerta con una estratagema. Los delincuentes citaron casi textualmente una conversación que ella había mantenido esa mañana con una amiga, por lo que está segura de que los teléfonos de su casa y de su estudio están intervenidos. A ello se sumó el hecho de que hace cuatro semanas le robaron el automóvil.
A una semana del asalto, la investigación no registró avances. Y ahora se da el confuso episodio con los gendarmes. "La verdad es que no sé qué hacían los gendarmes, pero me parece que si la Justicia decide hacer algo así, por lo menos deberían haberme avisado a mí, que soy la víctima interesada", sostuvo la abogada, que representa a organismos de derechos humanos y es querellante en la investigación del Pozo de Vargas, sitio donde científicos buscan restos de personas desaparecidas durante la dictadura militar.
A las 17.40, efectivos de la seccional 1ª y del Comando Radioeléctrico cercaron la cuadra donde vive Figueroa, y aprehendieron a los sospechosos, que resultaron ser gendarmes. En un bolso, según se informó, tenían un handy y esposas. "Los vi a las 8 de la mañana, cuando salí de la casa, y como a la tarde seguían ahí, llamé a la Policía. La verdad es que es muy feo volver a vivir una situación así; fue todo muy desprolijo y violento", dijo.
Los liberaron
Los dos gendarmes quedaron en libertad poco después, cuando se aclaró que pertenecían a la fuerza. "Tendrán que dar explicaciones, igual que Gendarmería", agregó Figueroa. El miércoles pasado, la abogada sufrió otro extraño ataque, cuando desconocidos que circulaban en una moto enduro empezaron a patear el portón de su casa.







