27 Octubre 2002 Seguir en 
Con la firme decisión de no enfrentar directamente a los delincuentes, sino simplemente controlar la zona y repeler posibles ataques, los vecinos de Isabel La Católica al 2.400 agudizaron el ingenio y lograron así terminar con sus padeceres.Hace dos meses compraron un potente reflector tipo "busca huellas", varios petardos y un silbato de rondín, y armaron una grilla de turnos para que cada noche dos personas patrullen la zona.
"Discutimos mucho sobre qué hacer y decidimos cuidarnos así. También nos pusimos de acuerdo en que no teníamos que usar armas, porque ese es el trabajo de la Policía y no es conveniente; sólo alertamos", explicó Rubén Rodríguez, uno de los organizadores del programa preventivo.
Todo empezó hace dos meses, cuando delincuentes entraron a una casa de esa cuadra, maniataron con alambres a sus ocupantes y se llevaron casi todo. "El hombre es un policía retirado, y ahí viven la hija con el esposo, que son policías. Entonces pensamos: ?si les hacen esto a ellos que son policías, qué podemos esperar para nosotros?. Y decidimos organizarnos", agregó Rodríguez.Los vecinos de la zona cuentan con el refuerzo de la Policía, que suele pasar por allí para apoyar las rondas.
Tranquilidad
"Además de cuidar que no haya robos en las casas, es una tranquilidad para los chicos que salen a bailar de noche, porque cuando vuelven hay quien los protege", dijo Rodríguez.
Los vecinos acordaron exponerse lo menos posible. Hay cuatro lugares en la cuadra que sirven como refugios, para que en caso de que aparezca gente sospechosa puedan guarecerse allí y ver qué ocurre. La primera medida será tirar un petardo, que alertará a los demás vecinos, y luego alguno llama a la Policía.
Aunque hay varios que quieren usar armas en las rondas, la mayoría decidió que no tenía que hacerse de ese modo. "Para eso está la Policía, y no sea cosa que por evitar un robo terminemos presos nosotros o que le disparemos a algún inocente por error. No estamos de acuerdo con estas cosas", aseveró Rodríguez.
En el barrio, muy cercano a "La Bombilla", "Trulalá" y otras zonas consideradas peligrosas, se producían casi a diario asaltos y arrebatos. Desde hace dos meses la cuadra cuidada por sus vecinos, y las que están cerca, dejaron de padecer esos problemas.
"Además, recuperamos cosas que creíamos perdidas, como el contacto entre vecinos, la solidaridad y la ayuda mutua. En ese sentido, la crisis sirvió para algo; al menos para unirnos", señaló Rodríguez finalmente.
"La Policía colabora en la organización"
"La Policía está participando en todos los casos, colaborando en la organización de los servicios de seguridad vecinal", afirmó el subsecretario de Seguridad, comisario inspector Julio Díaz.El funcionario aseguró que se intenta desalentar el uso de armas por parte de los vecinos.
"Acordamos con ellos las medidas de acción y la participación de la Policía, aunque hubo algunas interrupciones en algunos barrios", reconoció.
Díaz aclaró que se intenta dar una respuesta integral al problema, tratando de brindar mejoras en la infraestructura y en la presencia policial.
Complemento
"Trabajamos mancomunadamente para resolver el problema de la seguridad, pero queremos desalentar el uso de armas para que los vecinos no corran riesgos, porque esa es una función excluyente de la Policía. Nosotros les damos algunas normas y ofrecemos una comunicación directa; buscamos que esos programas sean un complemento de la acción policial", agregó Díaz.
Los casosmás conocidos
Entre las experiencias vecinales más destacadas se cuentan las del barrio Marti Coll, en Yerba Buena, que fue uno de los pioneros en la iniciativa. También en Alderetes hay un caso, en el que los vecinos patrullan las calles con bravos perros. Otros casos se dieron en los barrios San Carlos (avenida Padilla primeras cuadras), Villa Urquiza (dos experiencias simultáneas en dos lugares diferentes), Viamonte, La Ciudadela, Juan Bautista Alberdi Norte, Obispo Piedrabuena, Unión Sur y Padilla, entre otros. También se dieron experiencias sectoriales que no abarcan a todo un barrio, como el caso de la calle Isabel La Católica al 2.400.
"Fracasó todoel sistema"
"En la Argentina, como en muchos otros países, fallan los métodos preventivos porque fracasaron los sistemas", sostiene Fernando Hevia, quien está a cargo de la Dirección Nacional de Seguridad Regional, del Ministerio de Justicia de la Nación. Según el especialista en temas de seguridad, desde que en la década del 20 llegó el teléfono a las comisarías empezó a cortarse la relación entre el uniformado y la comunidad, situación que se profundizó con los avances tecnológicos. "Entonces se considera más importante el llegar rápido al lugar del hecho que la patrulla preventiva o el contacto directo con los vecinos", explicó Hevia.
"Discutimos mucho sobre qué hacer y decidimos cuidarnos así. También nos pusimos de acuerdo en que no teníamos que usar armas, porque ese es el trabajo de la Policía y no es conveniente; sólo alertamos", explicó Rubén Rodríguez, uno de los organizadores del programa preventivo.
Todo empezó hace dos meses, cuando delincuentes entraron a una casa de esa cuadra, maniataron con alambres a sus ocupantes y se llevaron casi todo. "El hombre es un policía retirado, y ahí viven la hija con el esposo, que son policías. Entonces pensamos: ?si les hacen esto a ellos que son policías, qué podemos esperar para nosotros?. Y decidimos organizarnos", agregó Rodríguez.Los vecinos de la zona cuentan con el refuerzo de la Policía, que suele pasar por allí para apoyar las rondas.
Tranquilidad
"Además de cuidar que no haya robos en las casas, es una tranquilidad para los chicos que salen a bailar de noche, porque cuando vuelven hay quien los protege", dijo Rodríguez.
Los vecinos acordaron exponerse lo menos posible. Hay cuatro lugares en la cuadra que sirven como refugios, para que en caso de que aparezca gente sospechosa puedan guarecerse allí y ver qué ocurre. La primera medida será tirar un petardo, que alertará a los demás vecinos, y luego alguno llama a la Policía.
Aunque hay varios que quieren usar armas en las rondas, la mayoría decidió que no tenía que hacerse de ese modo. "Para eso está la Policía, y no sea cosa que por evitar un robo terminemos presos nosotros o que le disparemos a algún inocente por error. No estamos de acuerdo con estas cosas", aseveró Rodríguez.
En el barrio, muy cercano a "La Bombilla", "Trulalá" y otras zonas consideradas peligrosas, se producían casi a diario asaltos y arrebatos. Desde hace dos meses la cuadra cuidada por sus vecinos, y las que están cerca, dejaron de padecer esos problemas.
"Además, recuperamos cosas que creíamos perdidas, como el contacto entre vecinos, la solidaridad y la ayuda mutua. En ese sentido, la crisis sirvió para algo; al menos para unirnos", señaló Rodríguez finalmente.
"La Policía está participando en todos los casos, colaborando en la organización de los servicios de seguridad vecinal", afirmó el subsecretario de Seguridad, comisario inspector Julio Díaz.El funcionario aseguró que se intenta desalentar el uso de armas por parte de los vecinos.
"Acordamos con ellos las medidas de acción y la participación de la Policía, aunque hubo algunas interrupciones en algunos barrios", reconoció.
Díaz aclaró que se intenta dar una respuesta integral al problema, tratando de brindar mejoras en la infraestructura y en la presencia policial.
Complemento
"Trabajamos mancomunadamente para resolver el problema de la seguridad, pero queremos desalentar el uso de armas para que los vecinos no corran riesgos, porque esa es una función excluyente de la Policía. Nosotros les damos algunas normas y ofrecemos una comunicación directa; buscamos que esos programas sean un complemento de la acción policial", agregó Díaz.
Entre las experiencias vecinales más destacadas se cuentan las del barrio Marti Coll, en Yerba Buena, que fue uno de los pioneros en la iniciativa. También en Alderetes hay un caso, en el que los vecinos patrullan las calles con bravos perros. Otros casos se dieron en los barrios San Carlos (avenida Padilla primeras cuadras), Villa Urquiza (dos experiencias simultáneas en dos lugares diferentes), Viamonte, La Ciudadela, Juan Bautista Alberdi Norte, Obispo Piedrabuena, Unión Sur y Padilla, entre otros. También se dieron experiencias sectoriales que no abarcan a todo un barrio, como el caso de la calle Isabel La Católica al 2.400.
"En la Argentina, como en muchos otros países, fallan los métodos preventivos porque fracasaron los sistemas", sostiene Fernando Hevia, quien está a cargo de la Dirección Nacional de Seguridad Regional, del Ministerio de Justicia de la Nación. Según el especialista en temas de seguridad, desde que en la década del 20 llegó el teléfono a las comisarías empezó a cortarse la relación entre el uniformado y la comunidad, situación que se profundizó con los avances tecnológicos. "Entonces se considera más importante el llegar rápido al lugar del hecho que la patrulla preventiva o el contacto directo con los vecinos", explicó Hevia.







