26 Octubre 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- Un adolescente de 15 años salvó su vida y la de cuatro hermanitos cuando ayer a la mañana estalló un incendio en el interior de la vivienda que ocupan, en Santa Ana. La madre de los menores, Gladis Zamora, los había dejado durmiendo ya que debía viajar a San Miguel de Tucumán, con su hijo Facundo Abregú, de 3 años, que padece síndrome de Down.
Fue Luis Abregú, de 15 años, quien se despertó a las 7 a causa del humo que comenzaba a invadir la pieza en la que descansaba con sus hermanos. El fuego se había generado en la habitación de su madre y cuando él lo advirtió se extendía por toda la casa a través de muebles y ropas. "Me desperté casi asfixiado por la humareda y lo primero que atiné es a gritarles a mis hermanos y sacarlos afuera. Salieron casi dormidos. Los vecinos empezaron a traer baldes y mangueras para atacar el fuego", comentó Luis.
El muchacho confesó que minutos después que se retiró su madre escuchó un ruido, pero que no le dio importancia. Gladis dijo que el incendio probablemente se inició al producirse un cortocircuito en la instalación eléctrica, que era precaria. "Cuando salí dejé prendido un foco y pienso que el cable se recalentó", dijo la mujer. Además de Luis, en la casa dormían Gonzalo (10 años), Héctor (6), Cristian (13) y Franco (5). Todos los miembros de la familia, de humildes condiciones quedaron únicamente con lo que tenían puesto. Perdieron muebles, electrodomésticos, ropas, calzados y alimentos. La casa es de material y tiene techo de chapas.
Sin recursos
Zamora mantiene a sus hijos, de los cuales cuatro asisten a la escuela, con los $ 150 que recibe del plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados. "Del incendio me enteré cuando volvía de Tucumán. Desde lejos vi a los vecinos alrededor de mi casa, de la que todavía salía un poco de humo. Casi me morí del susto porque pensé en lo peor. Pero me tranquilicé cuando vi a todos mis hijos a salvo", relató Gladis.
Según los vecinos, las llamas alcanzaron tal magnitud que salieron por el techo. "Todos agarramos baldes con agua y corrimos hacia la vivienda en llamas. De entre la humareda vimos aparecer a los chicos, algunos llorando. Estuvimos como una hora peleando con el fuego, hasta que logramos sofocarlo", comentó un lugareño. La familia, con la ayuda del vecindario, acondicionó la vivienda - que quedó con el techo precario- y volvió a ocuparla con algunos colchones y otros muebles prestados. "Estoy contenta porque se salvaron mis hijos, pero ahora tengo que seguir luchando por ellos y necesito de la ayuda de alguna autoridad del Estado", acotó Gladis. (C)
Fue Luis Abregú, de 15 años, quien se despertó a las 7 a causa del humo que comenzaba a invadir la pieza en la que descansaba con sus hermanos. El fuego se había generado en la habitación de su madre y cuando él lo advirtió se extendía por toda la casa a través de muebles y ropas. "Me desperté casi asfixiado por la humareda y lo primero que atiné es a gritarles a mis hermanos y sacarlos afuera. Salieron casi dormidos. Los vecinos empezaron a traer baldes y mangueras para atacar el fuego", comentó Luis.
El muchacho confesó que minutos después que se retiró su madre escuchó un ruido, pero que no le dio importancia. Gladis dijo que el incendio probablemente se inició al producirse un cortocircuito en la instalación eléctrica, que era precaria. "Cuando salí dejé prendido un foco y pienso que el cable se recalentó", dijo la mujer. Además de Luis, en la casa dormían Gonzalo (10 años), Héctor (6), Cristian (13) y Franco (5). Todos los miembros de la familia, de humildes condiciones quedaron únicamente con lo que tenían puesto. Perdieron muebles, electrodomésticos, ropas, calzados y alimentos. La casa es de material y tiene techo de chapas.
Sin recursos
Zamora mantiene a sus hijos, de los cuales cuatro asisten a la escuela, con los $ 150 que recibe del plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados. "Del incendio me enteré cuando volvía de Tucumán. Desde lejos vi a los vecinos alrededor de mi casa, de la que todavía salía un poco de humo. Casi me morí del susto porque pensé en lo peor. Pero me tranquilicé cuando vi a todos mis hijos a salvo", relató Gladis.
Según los vecinos, las llamas alcanzaron tal magnitud que salieron por el techo. "Todos agarramos baldes con agua y corrimos hacia la vivienda en llamas. De entre la humareda vimos aparecer a los chicos, algunos llorando. Estuvimos como una hora peleando con el fuego, hasta que logramos sofocarlo", comentó un lugareño. La familia, con la ayuda del vecindario, acondicionó la vivienda - que quedó con el techo precario- y volvió a ocuparla con algunos colchones y otros muebles prestados. "Estoy contenta porque se salvaron mis hijos, pero ahora tengo que seguir luchando por ellos y necesito de la ayuda de alguna autoridad del Estado", acotó Gladis. (C)







