Tato Bores revolucionó el lenguaje del humor político

Mauricio Borensztein, fallecido en 1996, hubiera cumplido hoy 80 años. Construyó un estilo propio en la TV. El frac, la peluca, los lentes y el habano fueron elementos inconfundibles de su imagen.

PANTALLA GRANDE. Tato también tuvo una destacada labor en el cine.(ARCHIVO LA GACETA)
PANTALLA GRANDE. Tato también tuvo una destacada labor en el cine.(ARCHIVO LA GACETA)
27 Abril 2007
Muchos de los actuales televidentes tuvieron la oportunidad de apreciar sus célebres monólogos y otros desopilantes segmentos de sus programas, y las nuevas generaciones lo conocen gracias a los programas especiales en los que se lo ha recordado y a las colecciones de video que atesoran sus creaciones para la pantalla chica. Tato Bores es, sin lugar a dudas, uno de los humoristas más reconocidos dentro del panorama artístico nacional. Han quedado en la memoria colectiva sus famosas frases: "El que sabe, sabe, y el que no es jefe", "Vivir se puede, pero no te dejan" y "Mis queridos chichipíos, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡¡¡GOOD SHOW!!!...," entre otras.
Conocido artísticamente como Tato Bores, Mauricio Borensztein nació el 27 de abril de 1927 e inició su carrera artística en 1945 junto a Pepe Iglesias "El Zorro", en Radio Splendid, y con Fanny Navarro en el teatro Maipo. En 1946 integró el elenco de "La escuela humorística", donde caracterizó a Igor, quien luego reaparecería en un programa radial llamado "Las aventuras de Igor".En 1957 comenzó su labor televisiva en "La familia Gesa" (Canal 7 en Caras y Caretas),y allí comenzó a contar chistes políticos. Participaba así del gran auge del género, abierto por los monólogos de Pepe Arias sobre la caída de Perón, presentados en el Comedia y El Nacional en 1956. En 1958, cuando el gobierno de Frondizi enfrentaba una crisis ministerial, se presentó por primera vez vestido de frac, con habano, lentes y peluca, para estar preparado "por si le ofrecían algún ministerio", y ya no abandonó ese atuendo.
Poco a poco fueron haciéndose más populares sus monólogos, en los que hacía un descarnado enfoque de la realidad desde el humor. De esa manera, y con libretos preparados por diferentes escritores, se animó a decir públicamente lo que muchos argentinos pensaban, pero que no se animaban a expresar.
Ya con programa propio, sufrió los embates de la censura, de la que se burló a través de distintos personajes que lo acompañaban en sus cada vez más elaborados envíos. En 1992 fue secuestrada la grabación de un capítulo de su programa por orden de la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, a la que en la emisión siguiente se refirió satíricamente como "La jueza Buruburubudía".
Tato Bores renovó el lenguaje televisivo, incorporando monólogos políticos recitados a una velocidad increíble. Ha sido el humorista político argentino de cine, teatro y televisión que marcó a generaciones de argentinos. Murió el 11 de enero de 1996, pero quedó para siempre en la memoria del público.

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