26 Octubre 2002 Seguir en 
La exclusiva estancia "Los Chorrillos", que supo albergar hace algunos meses al presidente Eduardo Duhalde y a su esposa, fue prácticamente desvalijada por un grupo de desconocidos que, aprovechando la momentánea ausencia de sus directivos, ingresó a las dependencias y se llevó gran cantidad de elementos.
Daniel Francisco Navarro, de 34 años, apoderado general de la estancia, denunció que él y su familia residen permanentemente en el hotel ubicado en la zona de Villa Padre Monti, al noroeste de San Miguel de Tucumán. La estancia también fue escenario en diversas ocasiones de reuniones del gabinete provincial, encabezado por el gobernador Julio Miranda.
Navarro afirmó que el martes pasado viajó hacia la capital provincial, junto con su familia, para aprovisionarse de los elementos que usualmente se utilizan en la estancia, viaje que hace al menos dos veces por semana. Dijo que por razones personales demoró su regreso dos días. Ayer recibió un llamado telefónico del empleado Jorge Acosta, quien le informaba que, durante la noche del jueves, había habido un robo. Cuando él llegó comenzó a revisar todo y se dio con que, de la administración, le habían sustraído una computadora en la que almacenaba toda la información del hotel de los últimos 7 años, una radio base con la cual se comunica con sus empleados, un radiograbador y una campera polar. Los ladrones, según la denuncia, también ingresaron en la cocina, de la cual sacaron dos equipos de música, una cortadora de fiambre, una cocina a microondas, una balanza electrónica, una plancha a vapor y casi toda la comida que estaba en el interior de la heladera.
Los ladrones, que por la forma en la que se movieron actuaron con total tranquilidad, también entraron en la habitación particular de la familia Navarro. De allí se llevaron un televisor color de 21?, una video casetera, dos camperas (una de ellas de cuero de búfalo), varios pantalones, otra campera polar, varios pares de zapatillas, camisas y tres bolsos grandes.Luego de la denuncia -que había sido radicada poco después de descubrirse el hecho- la Policía realizó varios operativos para intentar dar con los delincuentes, aunque no tuvieron suerte. Los investigadores sospechan que los acusados conocían muy bien el movimiento interno de la estancia, y que además estaban en conocimiento de que el apoderado no se encontraba en el lugar.
Daniel Francisco Navarro, de 34 años, apoderado general de la estancia, denunció que él y su familia residen permanentemente en el hotel ubicado en la zona de Villa Padre Monti, al noroeste de San Miguel de Tucumán. La estancia también fue escenario en diversas ocasiones de reuniones del gabinete provincial, encabezado por el gobernador Julio Miranda.
Navarro afirmó que el martes pasado viajó hacia la capital provincial, junto con su familia, para aprovisionarse de los elementos que usualmente se utilizan en la estancia, viaje que hace al menos dos veces por semana. Dijo que por razones personales demoró su regreso dos días. Ayer recibió un llamado telefónico del empleado Jorge Acosta, quien le informaba que, durante la noche del jueves, había habido un robo. Cuando él llegó comenzó a revisar todo y se dio con que, de la administración, le habían sustraído una computadora en la que almacenaba toda la información del hotel de los últimos 7 años, una radio base con la cual se comunica con sus empleados, un radiograbador y una campera polar. Los ladrones, según la denuncia, también ingresaron en la cocina, de la cual sacaron dos equipos de música, una cortadora de fiambre, una cocina a microondas, una balanza electrónica, una plancha a vapor y casi toda la comida que estaba en el interior de la heladera.
Los ladrones, que por la forma en la que se movieron actuaron con total tranquilidad, también entraron en la habitación particular de la familia Navarro. De allí se llevaron un televisor color de 21?, una video casetera, dos camperas (una de ellas de cuero de búfalo), varios pantalones, otra campera polar, varios pares de zapatillas, camisas y tres bolsos grandes.Luego de la denuncia -que había sido radicada poco después de descubrirse el hecho- la Policía realizó varios operativos para intentar dar con los delincuentes, aunque no tuvieron suerte. Los investigadores sospechan que los acusados conocían muy bien el movimiento interno de la estancia, y que además estaban en conocimiento de que el apoderado no se encontraba en el lugar.







