Parodia de un antihéroe

"Borat". Un película extrema, incorrecta, bizarra y delirante que fotografía a los ciudadanos norteamericanos.

26 Abril 2007
Incorrecta, extrema, escatológica y sumamente delirante. Así es la película escrita y actuada por Sacha Baron Cohen, quien interpreta a Borat, un personaje bizarro cuyas opiniones y conductas resultan siempre aberrantes y coquetean con el mal gusto. Pero tantas vulgaridades y situaciones burdas no convierten al filme en una comedia basura, sino que, por el contrario, exponen esos mismos defectos que posee el personaje en las verdaderas víctimas de este falso documental: los ciudadanos norteamericanos.
Con una estructura sencilla, que a menudo confunde el documental objetivo con el subjetivo, Borat cuenta la historia del personaje del título y de cómo éste llegó a los Estados Unidos, para aprender modales y extraer de allí la cultura de lo que, según él, es el "mejor país del mundo".
Una vez que nuestro antihéroe aterriza en su primer destino, New York, la ironía, lógicamente, espera a la vuelta de la esquina. Borat no comprende por qué la gente huye despavorida cuando éste intenta saludarlos con un beso, como lo hacía en su Kazajstán natal, por ejemplo.

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