Un retrato íntimo de Isabel II luego de la muerte de Lady Di

"La reina". La película que se estrena hoy en las salas tucumanas y que le valió un Oscar como Mejor Actriz a Helen Mirren, se apoya en multitud de entrevistas con personajes conectados estrechamente con la casa real.

HELEN MIRREN. Por su elogiada interpretación obtuvo el Oscar a Mejor Actriz en Hollywood.
HELEN MIRREN. Por su elogiada interpretación obtuvo el Oscar a Mejor Actriz en Hollywood.
26 Abril 2007
Cuando la noticia de la muerte de la princesa Diana, indudablemente la mujer más famosa del mundo, golpea al incrédulo y sorprendido público británico, la reina Isabel II (Helen Mirren) se retira tras los muros del castillo de Balmoral con su familia, incapaz de comprender la reacción del pueblo ante la tragedia. Para Tony Blair (Michael Sheen), primer ministro recién elegido, la necesidad del pueblo de consuelo y comprensión por parte de sus líderes está clara. Al desbordarse las muestras de emoción popular, el primer ministro debe hallar la manera de volver a conectar a la monarca con sus súbditos.
La película que se estrena hoy en las salas tucumanas y que le valió un Oscar como Mejor Actriz a Helen Mirren, se apoya en multitud de entrevistas con personajes conectados estrechamente con la casa real y expertos en el tema para mostrar un retrato íntimo y a veces humorístico de una familia en crisis y de un nuevo primer ministro en la cumbre de su poder en un tiempo de un extraordinario dolor público y privado.
La cinta se enfoca principalmente en la semana posterior a la muerte de la princesa Diana y ofrece, progresivamente, un retrato íntimo de lo que probablemente aconteció en el seno de la monarquía durante la escandalosa semana, sobre todo el impacto emocional que dicho suceso tuvo en la reina Isabel II, la cual, arraigada por la tradición y el protocolo, tuvo que ceder ante la presión del pueblo y mostrar sus sentimientos y tributo hacia Lady Di.
Sin ser una crónica ni un referente histórico, "La Reina" logra examinar vívidamente un aspecto poco explorado por el celuloide: el lado humano de la reina. El guionista se auxilia, en varios tramos, de la especulación -pues pocos conocen cómo es la vida cotidiana dentro de los palacios y propiedades reales?, no sin algún tipo de fundamento, claro está ?las notas de producción indican que fuentes cercanas asesoraron algunos detalles?, pero no es fácil saber cómo se comporta la reina cuando realiza actividades tan corrientes y cotidianas como ver televisión en su cuarto o pedir una taza de café. "La Reina" logra alejarse prudentemente de cualquier controversia que involucre a los culpables de la muerte de la princesa -no se trata de un filme policíaco-, y también se mantiene al margen de los aspectos políticos; es el retrato íntimo de la reina y su duelo con el primer ministro (tradición versus modernismo) el fundamento de toda la propuesta; pero es interesante, por ejemplo, la confección del personaje de Blair, el cual experimenta una paradoja al querer introducir aires de modernismo pero termina preso de los formalismos.

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