26 Octubre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El sacerdote Julio César Grassi, acusado de abuso deshonesto y corrupción de menores, pasó tranquilo su segundo día de detención. Recibió solamente la visita de una monja, con quien estuvo rezando. En tanto, el fiscal general de Morón, Federico Nievas Woodgate, afirmó además que habría existido una costumbre o un patrón de conducta de abuso por parte del sacerdote con algunos de los chicos de la Fundación Felices los Niños, según los indicios que constan en la causa.
"El está tranquilo, bien, a pesar de la situación", dijo un allegado al sacerdote, en referencia a su detención. El sacerdote fue acusado por un menor, ex interno de la Fundación Felices los Niños, quien dijo haber sido abusado sexualmente por el sacerdote en el año 1997.
Grassi fue capturado por orden por el juez Alfredo Meade, un día después de que el caso fue difundido en el programa Telenoche Investiga, de Canal 13. En el programa, el adolescente, utilizando el nombre ficticio de Gabriel y con su rostro oculto, denunció haber sufrido abusos sexuales por parte del cura, a raíz de los cuales se promovió una causa iniciada en noviembre de 2000 en los tribunales de Morón.
Nievas Woodgate, por su parte, precisó que el denunciante es menor de edad y dio a entender que, al momento de ocurrir los hechos denunciados, tenía alrededor de 13 años. "Lo que hemos ocultado muy cuidadosamente es la identidad de esta persona por razones legales y no se trata de un testigo de identidad reservada", aseguró el fiscal. Así, retrucó las declaraciones del abogado del sacerdote, Jorge Sandro, quien había dicho que el denunciante era un fantasma.
Montos millonarios
El presidente del Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Norberto Liwsky, reveló que la entidad recibe una importante asistencia por parte del Estado, por un monto millonario que está incluido en el presupuesto nacional. Asimismo, dijo que hace 48 horas la jueza de Menores de San Isidro, Mirta Angélica Ravella Godoy, le había advertido de la existencia de una denuncia cursada al Consejo Nacional en relación a la fundación a fines de 2000, que él ayer encontró "cajoneada", por lo cual inició un sumario y dio aviso de esas actuaciones al Juzgado 2 de Morón.
Los cargos por abuso deshonesto y corrupción de menores tienen una pena máxima de 15 años de cárcel y no son excarcelables. (DyN-TELAM)
Fuertes vínculos con el poder
Este es un extracto de una nota publicada ayer en el diario "La Nación", escrita por el periodista tucumano Joaquín Morales Solá: "La Iglesia Católica es la institución más creíble del país y una de las pocas que conservan el equilibrio. Sería injusto que el grave conflicto judicial que envuelve al sacerdote Julio César Grassi se vinculara con el resto de la institución católica.
Grassi frecuentó al menemismo y a Domingo Cavallo cuando buena parte de los obispos tomaron una actitud de férrea oposición al gobierno. Trabó acuerdos mediáticos, cuando ya la Iglesia adoptaba un tono crítico con muchos medios de comunicación.
En la Iglesia era un secreto a voces la relación tirante que Grassi tuvo en los últimos diez años con el obispo de Morón, Justo Laguna. Tales referencias aluden al manejo de importantes sumas de dinero que llegaban a la fundación de Grassi y a sus relaciones políticas, que el obispo consideraba impropias de un religioso. La presencia y el poder de Grassi ni siquiera fueron comparables con la de la mayoría de los más de 80 obispos que se dedican, noche y día, a enlazar almas. No está dicha la última palabra sobre la vida íntima de Grassi. Eso deberá decirlo la Justicia. Pero Grassi volvió a equivocarse: en lugar de empezar por rendirle cuentas a la Justicia, que lo investiga desde hace dos años por delitos sexuales, prefirió rendirse ante la instancia mediática y exponer primero ahí su versión del caso. Al obispo Laguna le corresponde, por lo demás, la frase más lúcida que se oyó del caso: ?La verdad nos hará más libres?".
"El está tranquilo, bien, a pesar de la situación", dijo un allegado al sacerdote, en referencia a su detención. El sacerdote fue acusado por un menor, ex interno de la Fundación Felices los Niños, quien dijo haber sido abusado sexualmente por el sacerdote en el año 1997.
Grassi fue capturado por orden por el juez Alfredo Meade, un día después de que el caso fue difundido en el programa Telenoche Investiga, de Canal 13. En el programa, el adolescente, utilizando el nombre ficticio de Gabriel y con su rostro oculto, denunció haber sufrido abusos sexuales por parte del cura, a raíz de los cuales se promovió una causa iniciada en noviembre de 2000 en los tribunales de Morón.
Nievas Woodgate, por su parte, precisó que el denunciante es menor de edad y dio a entender que, al momento de ocurrir los hechos denunciados, tenía alrededor de 13 años. "Lo que hemos ocultado muy cuidadosamente es la identidad de esta persona por razones legales y no se trata de un testigo de identidad reservada", aseguró el fiscal. Así, retrucó las declaraciones del abogado del sacerdote, Jorge Sandro, quien había dicho que el denunciante era un fantasma.
Montos millonarios
El presidente del Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Norberto Liwsky, reveló que la entidad recibe una importante asistencia por parte del Estado, por un monto millonario que está incluido en el presupuesto nacional. Asimismo, dijo que hace 48 horas la jueza de Menores de San Isidro, Mirta Angélica Ravella Godoy, le había advertido de la existencia de una denuncia cursada al Consejo Nacional en relación a la fundación a fines de 2000, que él ayer encontró "cajoneada", por lo cual inició un sumario y dio aviso de esas actuaciones al Juzgado 2 de Morón.
Los cargos por abuso deshonesto y corrupción de menores tienen una pena máxima de 15 años de cárcel y no son excarcelables. (DyN-TELAM)
Este es un extracto de una nota publicada ayer en el diario "La Nación", escrita por el periodista tucumano Joaquín Morales Solá: "La Iglesia Católica es la institución más creíble del país y una de las pocas que conservan el equilibrio. Sería injusto que el grave conflicto judicial que envuelve al sacerdote Julio César Grassi se vinculara con el resto de la institución católica.
Grassi frecuentó al menemismo y a Domingo Cavallo cuando buena parte de los obispos tomaron una actitud de férrea oposición al gobierno. Trabó acuerdos mediáticos, cuando ya la Iglesia adoptaba un tono crítico con muchos medios de comunicación.
En la Iglesia era un secreto a voces la relación tirante que Grassi tuvo en los últimos diez años con el obispo de Morón, Justo Laguna. Tales referencias aluden al manejo de importantes sumas de dinero que llegaban a la fundación de Grassi y a sus relaciones políticas, que el obispo consideraba impropias de un religioso. La presencia y el poder de Grassi ni siquiera fueron comparables con la de la mayoría de los más de 80 obispos que se dedican, noche y día, a enlazar almas. No está dicha la última palabra sobre la vida íntima de Grassi. Eso deberá decirlo la Justicia. Pero Grassi volvió a equivocarse: en lugar de empezar por rendirle cuentas a la Justicia, que lo investiga desde hace dos años por delitos sexuales, prefirió rendirse ante la instancia mediática y exponer primero ahí su versión del caso. Al obispo Laguna le corresponde, por lo demás, la frase más lúcida que se oyó del caso: ?La verdad nos hará más libres?".







