22 Abril 2007 Seguir en 
Nueva York.- Jack Nicholson obtuvo su primer Oscar como interno de un manicomio. La figura destrozada y rebelde del paciente clínico Randle McMurphy en la exitosa película “Atrapado sin salida”, de 1975, es hasta hoy un papel ejemplar, y una especie de leitmotiv para su vida: esta superestrella de Hollywood, con un total de tres Oscar y 12 nominaciones, siempre ha sido un hombre que vive según sus propias reglas: excéntrico, impredecible y genial.
Hoy celebra su cumpleaños número 70. “¿Soy demasiado viejo para el cine? A veces lo siento así”, señaló hace poco, inusualmente reflexivo, aunque agregó de inmediato: “Quiero seguir mucho tiempo más frente a las cámaras”. Nicholson puede escoger el papel que quiera. No quería interpretar su último rol como jefe mafioso en la película “Los infiltrados”, de Martin Scorsese, premiada con cuatro Oscar, hasta que le aseguraron que podría cambiar a voluntad los diálogos. “Yo interpretaba al tipo malo y quería llevarlo a lo máximo. Quería que el sujeto se convirtiera en un monstruo”, dijo. Improvisó en el set en mitad de la filmación y sorprendió una y otra vez con nuevas piruetas. “Estábamos felices cuando se quedaba en la sala”, contó luego el director de fotografía Michael Ballhaus.
Historia de un secreto
Desde su primer gran éxito como el abogado alcohólico George Hanson en la cinta de culto “Busco mi destino” (1969), Nicholson se ejercitó en la imagen de un hombre al límite. Hace mucho que su diabólica sonrisa, su frío sarcasmo y su increíble encanto se convirtieron en una marca, sin olvidar sus lentes de sol. “Con mis lentes de sol soy Jack Nicholson. Sin ellos soy gordo y tengo setenta años”, dijo. También en la vida real este colérico llama siempre la atención con sus excéntricas acciones. Además de cultivar una imagen de “macho”, trata de contar lo menos posible sobre sí mismo. Por eso comentó poco y nada del gran quiebre en su vida: a los 37 años se enteró de que su supuesta madre, con la cual creció en Nueva Jersey, en realidad era su abuela, y que su hermana mayor June era su verdadera madre. Lo tuvo a los 16 años y lo dejó al cuidado de la abuela. Ambas mujeres habían muerto al revelarse la verdad, y Nicholson no quiso conocer a su padre. “La gente no puede entender que este engaño no me indigne”, dijo una vez. “¿Pero por qué debería enojarme por algo que funcionó?”, agregó. Este tema marcó sin embargo su experiencia con las mujeres.
Nicholson tiene cinco niños con cuatro mujeres distintas. Sólo estuvo casado una vez, entre 1962 y 1968 con la actriz Sandra Knight. Con Anjelica Huston, hija del director estadounidense John Huston, mantuvo una tormentosa y cambiante relación durante 13 años. Se quebró definitivamente cuando embarazó a la mejor amiga de su hija Jennifer, la modelo Rebecca Broussard. Con el tiempo las mujeres se volvieron cada vez más jóvenes y sus afirmaciones más subidas de tono. “Sólo tomo Viagra cuando estoy con más de una mujer”, fanfarroneó una vez. O: “Me tiré a todas las mujeres, probé todas las drogas y tomé todos los tragos”. (DPA)
NUEVA YORK.- Como muchas grandes estrellas del cine, Jack Nicholson comenzó de abajo.
Tras la escuela secundaria trabajó primero en 1955 como mensajero de la sección de dibujos animados de la Metro Goldwyn Mayer y sobrevivió con guiones y pequeños trabajos de dirección, y luego con una serie de películas de clase B.
Siguieron éxitos como “Barrio chino” (1974) de Roman Polanski, “El resplandor” (1980), de Stanley Kubrick, y “El honor de los Prizzi” (1985). Sus otros dos Oscar tras “Atrapado sin salida” los obtuvo como ex astronauta y alcohólico en “La fuerza del cariño" (1983) y neurótico urbano en la comedia “Mejor imposible” (1997).
Hace mucho que Nicholson es uno de los actores mejor pagados del mundo. Legendario es su contrato por su papel del malvado Guasón en la versión fílmica del cómic “Batman” (1989), por el que cobró 40 millones de dólares. Por otro lado, le gusta apoyar producciones pequeñas e independientes. Por la cinta de Sean Penn “The Crossing Guard” (1995) sólo pidió el sueldo mínimo legal de 500 dólares semanales. “Si actúo ya no es una pequeña película”. El veterano mostró una nueva faceta en 2001 en la tragicomedia “Las confesiones del Sr. Schmidt”, en la cual muestra sin arrogancia las partes difíciles y feas de envejecer. Su último proyecto es la cinta de Rob Reiner “The Bucket List”. En ella interpreta a un hombre enfermo de cáncer, que huye junto a otro paciente de una clínica para ocuparse de los últimos asuntos. Debido a la filmación, en la última entrega de los Oscar el actor apareció completamente calvo. (DPA)
Hoy celebra su cumpleaños número 70. “¿Soy demasiado viejo para el cine? A veces lo siento así”, señaló hace poco, inusualmente reflexivo, aunque agregó de inmediato: “Quiero seguir mucho tiempo más frente a las cámaras”. Nicholson puede escoger el papel que quiera. No quería interpretar su último rol como jefe mafioso en la película “Los infiltrados”, de Martin Scorsese, premiada con cuatro Oscar, hasta que le aseguraron que podría cambiar a voluntad los diálogos. “Yo interpretaba al tipo malo y quería llevarlo a lo máximo. Quería que el sujeto se convirtiera en un monstruo”, dijo. Improvisó en el set en mitad de la filmación y sorprendió una y otra vez con nuevas piruetas. “Estábamos felices cuando se quedaba en la sala”, contó luego el director de fotografía Michael Ballhaus.
Historia de un secreto
Desde su primer gran éxito como el abogado alcohólico George Hanson en la cinta de culto “Busco mi destino” (1969), Nicholson se ejercitó en la imagen de un hombre al límite. Hace mucho que su diabólica sonrisa, su frío sarcasmo y su increíble encanto se convirtieron en una marca, sin olvidar sus lentes de sol. “Con mis lentes de sol soy Jack Nicholson. Sin ellos soy gordo y tengo setenta años”, dijo. También en la vida real este colérico llama siempre la atención con sus excéntricas acciones. Además de cultivar una imagen de “macho”, trata de contar lo menos posible sobre sí mismo. Por eso comentó poco y nada del gran quiebre en su vida: a los 37 años se enteró de que su supuesta madre, con la cual creció en Nueva Jersey, en realidad era su abuela, y que su hermana mayor June era su verdadera madre. Lo tuvo a los 16 años y lo dejó al cuidado de la abuela. Ambas mujeres habían muerto al revelarse la verdad, y Nicholson no quiso conocer a su padre. “La gente no puede entender que este engaño no me indigne”, dijo una vez. “¿Pero por qué debería enojarme por algo que funcionó?”, agregó. Este tema marcó sin embargo su experiencia con las mujeres.
Nicholson tiene cinco niños con cuatro mujeres distintas. Sólo estuvo casado una vez, entre 1962 y 1968 con la actriz Sandra Knight. Con Anjelica Huston, hija del director estadounidense John Huston, mantuvo una tormentosa y cambiante relación durante 13 años. Se quebró definitivamente cuando embarazó a la mejor amiga de su hija Jennifer, la modelo Rebecca Broussard. Con el tiempo las mujeres se volvieron cada vez más jóvenes y sus afirmaciones más subidas de tono. “Sólo tomo Viagra cuando estoy con más de una mujer”, fanfarroneó una vez. O: “Me tiré a todas las mujeres, probé todas las drogas y tomé todos los tragos”. (DPA)
Una historia forjada con mucho talento
NUEVA YORK.- Como muchas grandes estrellas del cine, Jack Nicholson comenzó de abajo.
Tras la escuela secundaria trabajó primero en 1955 como mensajero de la sección de dibujos animados de la Metro Goldwyn Mayer y sobrevivió con guiones y pequeños trabajos de dirección, y luego con una serie de películas de clase B.
Siguieron éxitos como “Barrio chino” (1974) de Roman Polanski, “El resplandor” (1980), de Stanley Kubrick, y “El honor de los Prizzi” (1985). Sus otros dos Oscar tras “Atrapado sin salida” los obtuvo como ex astronauta y alcohólico en “La fuerza del cariño" (1983) y neurótico urbano en la comedia “Mejor imposible” (1997).
Hace mucho que Nicholson es uno de los actores mejor pagados del mundo. Legendario es su contrato por su papel del malvado Guasón en la versión fílmica del cómic “Batman” (1989), por el que cobró 40 millones de dólares. Por otro lado, le gusta apoyar producciones pequeñas e independientes. Por la cinta de Sean Penn “The Crossing Guard” (1995) sólo pidió el sueldo mínimo legal de 500 dólares semanales. “Si actúo ya no es una pequeña película”. El veterano mostró una nueva faceta en 2001 en la tragicomedia “Las confesiones del Sr. Schmidt”, en la cual muestra sin arrogancia las partes difíciles y feas de envejecer. Su último proyecto es la cinta de Rob Reiner “The Bucket List”. En ella interpreta a un hombre enfermo de cáncer, que huye junto a otro paciente de una clínica para ocuparse de los últimos asuntos. Debido a la filmación, en la última entrega de los Oscar el actor apareció completamente calvo. (DPA)







